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domingo, 8 de mayo de 2022

Es más inteligente no inventar gastos sin recursos que crear impuestos Entrevista de Silvia Stang, LA NACION, 8-5-22

 Entrevista de Silvia Stang en LA NACION, 8-5-2022

Javier Lindenboim: “Los kirchneristas creen que un impuesto nuevo es un triunfo para los trabajadores; es más inteligente no inventar gastos sin recursos”

El economista analizó la situación macro, el escenario laboral y las paritarias; advirtió que la pandemia dejó al país en una situación más complicada que la anterior en cuanto a los problemas de calidad del empleo, y afirmó que hoy no existe un horizonte

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LA NACION
Javier Lindenboim: "Socialmente hablamos, no salimos de la rapiña entre nosotros; necesitamos un esfuerzo mucho más compartido y que se fije un horizonte para la recuperación"
Javier Lindenboim: "Socialmente hablamos, no salimos de la rapiña entre nosotros; necesitamos un esfuerzo mucho más compartido y que se fije un horizonte para la recuperación"Victoria Gesualdi / AFV

Es licenciado en Economía Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA), con un posgrado en Formación de Investigadores en Desarrollo Urbano y Regional del Instituto Di Tella; fue docente en diferentes casas de estudio; es investigador del Conicet y dirige el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped) de la UBA

“Más allá de todo lo que arrastramos [en materia de problemas laborales], la pandemia nos puso en un escalón más complicado aún, porque la recuperación de la fuerza de trabajo [tras la cuarentena] se produjo en gran medida en dos componentes de no buena calidad: el de los asalariados privados no registrados y el de los no asalariados, que en parte es posible que estén registrados en el sistema previsional y Dios sabe con qué regularidad hacen sus aportes, pero creo que no nos equivocamos si decimos que en su mayor parte no están registrados”, sostuvo, en diálogo con LA NACION, el economista Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población Empleo y Desarrollo (Ceped) de la UBA. Según advirtió, las condiciones están dadas para que el problema se profundice y eso, señaló, se deriva del “gran lío” que hay en el Gobierno, que no puede concretar las medidas necesarias para que se pueda avanzar hacia un contexto favorable al crecimiento.

Además de marcar las falencias en la calidad del empleo que afectan a millones de trabajadores en el país, Lindenboim se refirió al problema que impacta en los bolsillos de todos: “En el acuerdo con el FMI hay, no en la letra sino en el espíritu, una certeza de que el proceso inflacionario va a ser de tal intensidad que va a ayudar al cumplimiento de las metas, ese es un argumento en contra de las posibilidades de mirar con optimismo el futuro de los próximos meses del mercado de trabajo; el cinturón va a seguir apretando”, concluyó.

El “lío” en el Gobierno, agregó, hace que terminen primando “las viejas recetas que ya en los años anteriores de kirchnerismo en el poder se pusieron en práctica, y que contribuyeron a traernos hasta aquí”.

–¿A qué se refiere con las medidas necesarias que no se toman?

–Prácticamente todas las que podrían contribuir, no ya a que haya un superávit fiscal, sino a no agravar el déficit fiscal; algunas están en el acuerdo con el Fondo Monetario, como lo de tarifas. En la Argentina, al menos hasta donde yo conozco, por décadas hablar de equilibrio fiscal era atributo de la mirada más ortodoxa de la economía. Ahí Néstor Kirchner vino a producir un cambio, porque tenía todas las condiciones a su favor para hacerlo, se aferró a eso y defendió la política de los superávits gemelos [fiscal y comercial], con lo cual todos los que miraban la búsqueda del equilibrio o de superávit fiscal como algo feo, malo sucio se quedaron sin argumentos. Pero luego eso se perdió con diferentes medidas y no se pudo volver a salir del déficit fiscal.

–Más allá de las políticas macro, ¿qué peso pueden tener eventuales cambios en la legislación laboral, si se busca que haya más empleo y de buena calidad?

–Creo que la estructura de funcionamiento del mercado de trabajo en una cantidad de áreas es algo importante, y hay una cerrazón a discutir el tema por parte del sindicalismo. Lo poco que se intentó hacer fue en la época de Macri y con acuerdos sectoriales, como los de Vaca Muerta. Con las actuales condiciones, en la Argentina los acuerdos de orden general son muy difíciles y, por lo tanto, analizar por cadenas de producción, por sectores, puede ser la vía, pero igual es algo muy difícil. Ese es un punto. También está la discusión sobre el sistema previsional, en la cual nadie le quiere poner la cara a decir que no solo está bastante deteriorado, sino que buena parte de las medidas que con ojos entusiastamente progresistas se vieron como avances de derechos, al haberse hecho sin sustento actuarial para ver cómo se sostenían a futuro, lograron agravar el problema. Es cierto que la política tiene predominio sobre la economía, pero debería ser consciente de que lo que induce a hacer no es inocuo en lo económico. Sabemos que, aproximadamente, por cada tres puntos de crecimiento del PBI, el empleo puede crecer un punto en la Argentina, pero veo difícil que hoy se cumpla eso y, entonces, ni siquiera estamos en condiciones de que se creen los puestos necesarios para quienes se incorporan.

–Frente a la aceleración de la inflación, se planteó desde el Gobierno, por un lado, la dinamización de las paritarias y, por el otro, el pago de bonos desde el Estado a una parte de la población, ¿cómo ve esas medidas?

–Sobre lo primero, se me vienen a la mente algunas apreciaciones de Roberto Frenkel que, cuando se proponían acortamientos de plazos para hacer los reajustes y, en general, cuando se proponían hacer ajustes con respecto a los acontecimientos pasados y no sobre un plan futuro, hablaba espantado de los posibles resultados que se pueden obtener en materia de aceleración inflacionaria. Estamos como en una calesita loca. Es cierto que la situación requiere que se tomen algunas medidas para ayudar a los sectores populares, pero también es cierto que no todos los empleadores están en condiciones de hacerse cargo de nuevas erogaciones sin pasar eso a precios. Creo que en el Gobierno, y fuera el Gobierno también, no hay conciencia de la gravedad de la situación, cada uno pega el grito donde le duele un poco el callo. No aparece alguna línea de pensamiento que lleve a tomar medidas en algún sentido. Es un momento en que la perinola dice ‘todos ponen’, así que no es tiempo de que chicaneemos para llevarnos un pedazo más de la torta, sino que tenemos que ver qué podemos aportar. Eso es fácil decirlo, pero políticamente es algo extremadamente difícil, mucho más si una parte del Gobierno sigue manteniendo argumentos como si lo que pasa no pasara; el kirchnerismo sigue planteando cosas como si el mundo fuera el de no sé cuándo. En situaciones críticas puede haber algunas medidas que transitoriamente tapen un agujero, pero estoy convencido de que ninguna medida parcial puede ser satisfactoria. Hay sindicatos con capacidad de presión, camioneros, bancarios, aceiteros, que consiguen mejoras sustanciales; los demás van a estar mirando a ver si pueden tomar un pancito para mojarlo en el café con leche. Pero de ahí no salimos. Socialmente hablando, no salimos de la rapiña entre nosotros. Y necesitamos un esfuerzo mucho más compartido y que se fije un horizonte no inmediato para la recuperación. Alguien puede decir que es injusto y que los trabajadores no tienen por qué hacerse cargo; sí, estoy convencido de que es injusto y de que el capitalismo produce injusticias, pero vivimos con el capitalismo y tenemos que encontrar salidas económicas y políticas.

–Una década atrás, según datos oficiales, había igual o incluso mayor cantidad de asalariados registrados del sector privado que ahora; teniendo en cuenta ese dato y el actual contexto, ¿influye la negociación salarial en la dinámica del empleo?

–Desde el punto de vista general es muy difícil tener una apreciación, porque eso depende de los diferentes ámbitos de actividad económica y de si han podido o no hacer modificaciones tecnológicas ahorradoras de mano de obra. Creo que eso de que porque la mano de obra es más cara echo gente, puede ser en un contexto en el cual cada vez vendo menos, pero si estoy vendiendo cada vez más, es distinto. Creo que es un caballito de batalla del empresario azuzar el peligro de los despidos y eso puede generar nuevamente lo que pasó con la prohibición de despidos, que no resolvía los problemas, sino que los ponía bajo tensión. Lo de las paritarias es comprensible en un contexto en el que no existe el planteo de un horizonte. Imaginemos algo difícil de imaginar en la Argentina: que el Gobierno se planta después de haber cosechado credibilidad por parte de la ciudadanía y que diga: ‘bueno, estamos en un lío tan importante que lo que tenemos que hacer es tal y tal cosa, que en lo inmediato no nos va a resolver muchas, solo alguna cuestión, pero es la única manera de llegar en dos, tres, cuatro o cinco años a un punto medianamente satisfactorio’. Eso produciría en la sociedad un sacudón; a lo mejor es una utopía muy grande, pero creo que si no es por ese lado, no tenemos forma.

–En los últimos años sí creció el número de empleados públicos y de monotributistas, con aportes considerados bajos para la sostenibilidad del sistema jubilatorio, donde está parte del problema fiscal actual y hacia adelante. Más allá de las causas, ¿qué efectos futuros pueden esperarse de esa dinámica del mundo laboral?

–El sector público en los últimos 15 años mantuvo una dinámica ascendente, más allá de cómo le fue yendo al país. Y monotributistas es una categoría que también creció. En lo previsional, yo no pondría el acento en ese segmento o en el de personal de casas particulares; creo que tenemos demasiados sistemas que no son de privilegio, pero sí especiales, que se estructuraron para dar respuesta a demandas de sectores, como los de docentes, investigadores, etcétera. Eso tampoco es equitativo, porque más allá de que se haya aportado un poco más, todos los aportes actualizados no alcanzan a cubrir las retribuciones que se dan. Quiero decir que yo no miraría solo en la parte baja, sino que, si me meto a discutir el tema previsional, incluiría todo el conjunto.

–Con la percepción de una muy alta presión tributaria y con los cuestionamientos al gasto público, existe una brecha de la que últimamente se habla mucho: una parte de la sociedad percibe que paga impuestos y que hay otra parte que solo recibe dinero, ¿cómo ve ese tema?

–Un mundo y otro no funcionan separados. El mundo al que llamamos informal tiene muchísimos intersticios que lo vinculan al que llamamos formal, por lo cual este último está negreando también y, a la vez, el mundo llamado informal alguna cosa en blanco hace. Creo que, efectivamente, hay una percepción en la sociedad de que hay una presión fiscal muy elevada y tiene que ver con lo que pasa con el gasto también; por ejemplo, que haya disminuido la matrícula escolar es algo que no tiene justificación. Y hay un debate espurio en el Gobierno, porque los kirchneristas creen que poner un impuesto nuevo es un triunfo para los trabajadores, y yo creo que es una torpeza pensar las cosas en ese contexto, porque todo va a depender de a quién se grave, de cómo se grave y de qué destino se dará a lo recaudado. Es más inteligente no inventar erogaciones sin recursos. Estoy de acuerdo con que hay presión fiscal, en lo que no estoy de acuerdo es en ese argumento que suena redondito, de que unos pagan mucho y otros no pagan nada, y peor aún, que son los que reciben. Creo que eso no es literalmente así; un punto elemental es que los sectores más pobres pagan IVA, aunque no sé si ese IVA llega al Estado [o queda en el camino], y otro punto es el de las conexiones entre el sector formal e informal. Por ejemplo, si hablamos de la confección de prendas y se mira cuánta tela se fabricó, y si con la tela que se fabricó y no se exportó se podría producir el doble de trajes de los que están informados, entonces la mitad de los trajes se vendió en negro; es un ejemplo burdo, pero lo doy para que se entienda la conexión entre el mundo formal e informal. La escisión no sirve de mucho, sí sirve la discusión sobre la eficiencia del fisco.

–¿Y cómo influye el peso de la carga fiscal en las posibilidades de crecimiento de la actividad?

–Depende mucho de lo que haga el fisco, si vuelca una parte importante de los ingresos a crear algo en un sector en el que estamos en déficit, como la infraestructura, sería a largo plazo extremadamente favorable para el crecimiento. Pero si se dilapida de muchas maneras, no podemos menos que mirar esa carga como algo contrario al crecimiento; ahí está incluida la corruptela.

domingo, 3 de octubre de 2021

REforma laboral un debate incipiente Nota de G. Bazzan en Clarin, 3-10-21

 Nota de Gustavo Bazzan en Clarin 3-10-21


Estancamiento del mundo del trabajo, caída del poder adquisitivo, recesión económica que ya va por diez años, campaña electoral. En este contexto los temas de “reforma laboral” se ganaron un lugar en el debate público. Es una discusión que excede lo que usualmente se conoce como “condicionamiento” del Fondo Monetario Internacional a cambio de firmar un nuevo acuerdo.

Reforma laboral y cambios en el régimen de indemnizaciones fueron temas que pusieron sobre la mesa, cada uno a su manera, el jefe de Gobierno porteño y seguro aspirante a la presidencia Horacio Rodríguez Larreta, el diputado Martín Lousteau y el candidato a diputado Martín Tetaz. También el candidato liberal José Luis Espert. Desde el oficialismo lo consideran un ataque a los trabajadores.

La posición de la CGT es contraria a los cambios. El titular de la central obrera, Héctor Daer, así se lo dijo a Clarín. “Acá el problema no es ni la indemnización ni las leyes laborales en general. El problema es la macroeconomía y la inestabilidad. Las leyes no son un problema, con estas leyes salimos de la crisis de la convertibilidad. Lo que importa es que la economía crezca, si no crece no hay creación de puestos de trabajo. No es casualidad que las propuestas de cambios a las leyes las expresas sectores pro empresarios. Lo único que quieren es generar una transferencia directa de recursos del trabajador a los empresarios.” Daer acepta algún cambio parcial y por un lapso de tiempo, como bajar cargas patronales al empleo joven. algún tipo de empalme para que un subsidio oficial forme parte del salario de los nuevos trabajadores, pero ninguna cuestión de fondo. Y reclama: “Hay que pensar un modelo de país para 20 o 30 años, no en parches como ese seguro de despido en lugar de las indemnizaciones”

Daniel Nieto es Subsecretario de Desarrollo Inclusivo en el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción (GCBA) y especialista en Políticas Sociales. Opinó puntualmente sobre el debate en torno a las indemnizaciones. “Argentina encaró el tema de los despidos e indemnizaciones de una manera a mi juicio equivocada. Acá nunca hubo un seguro de desempleo generoso. Se optó por poner a cargo del empleador la compensación por despido. Esto es malo para las pymes, porque si al negocio le va mal el patrón debe pagar toda la indemnización y la pérdida patrimonial puede ser brutal."

En su opinión "No es lo mismo con las grandes grandes empresas que tienen más espalda como para resolver situaciones de ese tipo. Pero para la pyme que tiene problemas la indemnización puede ser demoledora."

Sigue Nieto: "La discusión, a mi entender, no debe darse entre más o menos protección al trabajador, sino que debería discutirse cómo proteger mejor a los trabajadores y cómo no se hipoteca la capacidad patrimonial de las pymes. Con el sistema actual es un problema, con un seguro de desempleo más generoso se podría resolver mejor. Un ejemplo es el régimen jubilatorio: hay un aporte de empleador y empleado y luego el Estado regula el sistema que se fondeó con esos aportes”.

Javier Lindemboim, investigador del CONICET y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (fce-uba) señaló: “Lo que malamente se sintetiza como reforma laboral tiene el problema de que se mezclan muchos temas. Hace falta, sí discutir las relaciones laborales porque nos rigen normativas obsoletas, lo cual eso solo lo justifica. Pero no me convence que se plantee en el marco de una situación crítica a partir de que los empresarios señalan como único problema y a mí entender lo dicen para obtener una tajada mejor. Eso es ir por mal camino. Si es imprescindible lograr el debate en algún momento, pero no como una discusión aislada. Sí creo que el tema de la indemnización es un tema relevante. Si uno lo mira desde el sector empresario la incorporación de una persona a su plantilla implica abrir una cuenta del pasivo de la empresa. Está bien para el trabajador, pero para el empresario es una incertidumbre demasiado grande."

Lindemboim considera que" la realidad es que hace 50 años declina la tasa de inversión y contra eso es imposible pensar en crear trabajo. Se puede señalar a los empresarios y estos pueden decir que la inestabilidad macro no estimula. En definitiva, la clave es fomentar la inversión. No resolvemos nada si no se resuelve el fondo."

Datos objetivos y opiniones para nutrir un debate que parece incipiente.

REforma laboral un debate incipiente. Nota de Gustavo Bazzan, Clarin, 3-10-21

 NOta de Gustavo BAzaan, Clarin, 3-10-2021

Estancamiento del mundo del trabajo, caída del poder adquisitivo, recesión económica que ya va por diez años, campaña electoral. En este contexto los temas de “reforma laboral” se ganaron un lugar en el debate público. Es una discusión que excede lo que usualmente se conoce como “condicionamiento” del Fondo Monetario Internacional a cambio de firmar un nuevo acuerdo.

Reforma laboral y cambios en el régimen de indemnizaciones fueron temas que pusieron sobre la mesa, cada uno a su manera, el jefe de Gobierno porteño y seguro aspirante a la presidencia Horacio Rodríguez Larreta, el diputado Martín Lousteau y el candidato a diputado Martín Tetaz. También el candidato liberal José Luis Espert. Desde el oficialismo lo consideran un ataque a los trabajadores.

La posición de la CGT es contraria a los cambios. El titular de la central obrera, Héctor Daer, así se lo dijo a Clarín. “Acá el problema no es ni la indemnización ni las leyes laborales en general. El problema es la macroeconomía y la inestabilidad. Las leyes no son un problema, con estas leyes salimos de la crisis de la convertibilidad. Lo que importa es que la economía crezca, si no crece no hay creación de puestos de trabajo. No es casualidad que las propuestas de cambios a las leyes las expresas sectores pro empresarios. Lo único que quieren es generar una transferencia directa de recursos del trabajador a los empresarios.” Daer acepta algún cambio parcial y por un lapso de tiempo, como bajar cargas patronales al empleo joven. algún tipo de empalme para que un subsidio oficial forme parte del salario de los nuevos trabajadores, pero ninguna cuestión de fondo. Y reclama: “Hay que pensar un modelo de país para 20 o 30 años, no en parches como ese seguro de despido en lugar de las indemnizaciones”

Daniel Nieto es Subsecretario de Desarrollo Inclusivo en el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción (GCBA) y especialista en Políticas Sociales. Opinó puntualmente sobre el debate en torno a las indemnizaciones. “Argentina encaró el tema de los despidos e indemnizaciones de una manera a mi juicio equivocada. Acá nunca hubo un seguro de desempleo generoso. Se optó por poner a cargo del empleador la compensación por despido. Esto es malo para las pymes, porque si al negocio le va mal el patrón debe pagar toda la indemnización y la pérdida patrimonial puede ser brutal."

En su opinión "No es lo mismo con las grandes grandes empresas que tienen más espalda como para resolver situaciones de ese tipo. Pero para la pyme que tiene problemas la indemnización puede ser demoledora."

Sigue Nieto: "La discusión, a mi entender, no debe darse entre más o menos protección al trabajador, sino que debería discutirse cómo proteger mejor a los trabajadores y cómo no se hipoteca la capacidad patrimonial de las pymes. Con el sistema actual es un problema, con un seguro de desempleo más generoso se podría resolver mejor. Un ejemplo es el régimen jubilatorio: hay un aporte de empleador y empleado y luego el Estado regula el sistema que se fondeó con esos aportes”.

Javier Lindemboim, investigador del CONICET y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (fce-uba) señaló: “Lo que malamente se sintetiza como reforma laboral tiene el problema de que se mezclan muchos temas. Hace falta, sí discutir las relaciones laborales porque nos rigen normativas obsoletas, lo cual eso solo lo justifica. Pero no me convence que se plantee en el marco de una situación crítica a partir de que los empresarios señalan como único problema y a mí entender lo dicen para obtener una tajada mejor. Eso es ir por mal camino. Si es imprescindible lograr el debate en algún momento, pero no como una discusión aislada. Sí creo que el tema de la indemnización es un tema relevante. Si uno lo mira desde el sector empresario la incorporación de una persona a su plantilla implica abrir una cuenta del pasivo de la empresa. Está bien para el trabajador, pero para el empresario es una incertidumbre demasiado grande."

Lindemboim considera que" la realidad es que hace 50 años declina la tasa de inversión y contra eso es imposible pensar en crear trabajo. Se puede señalar a los empresarios y estos pueden decir que la inestabilidad macro no estimula. En definitiva, la clave es fomentar la inversión. No resolvemos nada si no se resuelve el fondo."

Datos objetivos y opiniones para nutrir un debate que parece incipiente.

jueves, 9 de julio de 2020

Pandemia cuarentena e ingresos Columna en El Cronista 9-7-2020



Columna aparecida en El Cronista, 09-07-2020
La pregunta que aparece de manera recurrente es ¿Cuál será la economía luego de la cuarentena? Junto con ella aparece esta otra ¿Qué pasará con el empleo y con el ingreso? Pocas veces sin embargo las predicciones se sostienen en la interpretación de lo que viene ocurriendo en esas variables  en las últimas décadas.
Baja inversión: límites al crecimiento y al empleo
Entre 1970 y la crisis de la convertibilidad el tamaño de la torta respecto de la población (PBI per cápita) se mantuvo casi inmutable, excepto durante el gobierno radical. Creció un 10& durante el gobierno de Néstor Kirchner y otro 20% a lo largo de los dos períodos de Cristina Fernández hubo otro repunte de casi el 20%. Finalmente durante el gobierno de Mauricio Macri se perdieron 3 puntos porcentuales respecto del promedio previo.
En este medio siglo el ritmo de inversión ha sido declinante (si se excluye el trienio De la Rua-Duhalde). Esa combinación determina que en los últimos 10-15 años el aumento de la disponibilidad de bienes y servicios no se ha logrado en base a la mayor inversión productiva.
Cómo fue posible? Simplificando mucho, porque hemos dilapidado buena parte de nuestros recursos como sociedad: por ejemplo, ha disminuido notablemente el stock ganadero, así como los recursos de la minería al punto de que hemos debido importar combustibles cuando antes éramos exportadores con el enorme efecto negativo sobre las cuentas fiscales y externas.
Esto significa que de no haber mediado la pandemia, no es improbable que se hubiera evidenciado igual la gran dificultad del aparato económico por recuperar su dinámica perdida, en particular por volver a tener (y a acrecentar) niveles medios de productividad que nos posicionara mejor en el concierto internacional cada vez menos favorable.
Caída (desigual) de los ingresos
Los datos recientes sobre distribución personal del ingreso son útiles para ilustrar una faceta relevante de este proceso. Es notable la disminución de la capacidad de compra de los ingresos de la ocupación principal entre comienzos de 2018 y principios de 2019.
Lo llamativo es que el deterioro continúa a comienzos de 2020 lo que no pasa con los ingresos individuales (que pueden ser laborales o de otra fuente, incluso combinaciones) ni con el promedio por persona de los ingresos familiares. Estos últimos también caen fuertemente a lo largo de 2018 pero en este caso, lo singular es que lo hace desde niveles record, muy superiores a los mejores valores anteriores a 2015.
Distribución personal del ingreso Trim I (2004=100)
 Fuente: Elaboración propia sobre la base de la EPH.
Todo esto sugiere que hubo un deterioro promedio de los ingresos laborales –principalmente salariales- debido al empeoramiento de la calidad de los empleos (pérdida de puestos mejores reemplazados por otros de tipo precario) y porque la relativa expansión del componente no asalariado no alcanzó niveles de ingreso medio semejantes a los que se destruyeron entre los asalariados protegidos. Recordemos que entre 2016 y 2019 se incrementaron cerca de un millón de puestos repartidos en esas dos categorías (precarios y no asalariados)
Pero, al propio tiempo, los mecanismos de protección social no sólo no desaparecieron sino que se mantuvieron y aún, al menos transitoriamente, mejoraron. De allí que el IpcF de comienzos de 2020 (o de 2019) fueran levemente mejores que los equivalentes de 2015.
Efectos diferenciales sobre el empleo
Ahora bien. El primer trimestre de 2020 continuó con la disminución de los puestos de trabajo registrado (-148.000) con la particularidad de que la pérdida ya no fue sólo de asalariados privados sino de todas las categorías, excepto el empleo estatal. Esto sumado al magro desempeño a lo largo del gobierno de Cambiemos (apenas 110000 nuevos puestos registrados, ya descontados los 200000 menos entre los asalariados privados) nos ubica, en los umbrales de la cuarentena, en un panorama más que delicado.
El corrimiento de empleo privado registrado hacia no asalariados y hacia asalariados precarios, agravó el panorama laboral durante la pandemia.
En efecto entre los trabajadores desprotegidos (unos cinco millones), un cuarto son los del servicio doméstico, otro tanto se ocupan en el comercio y la industria y otro número similar entre la construcción y el sector agrario. Salvo este último, el resto de los sectores ha sido fuertemente castigado por el detenimiento de la actividad económica.
Los anuncios oficiales acerca de la preservación del vínculo laboral para estos sectores que funcionan fuera del marco legal carecen de practicidad. Es más, en muchos casos el no cumplimiento del planteo gubernamental deriva de la propia endeble condición de los empleadores que, mayormente, pertenecen al otro componente de los puestos laborales: los no asalariados. Las ramas más numerosas son: comercio, construcción, industria, agro y servicios empresariales y de alquiler.
La gran mayoría de esos diez millones de puestos (algo más de 9 millones de personas) no sólo tiene escasos o nulos recursos para afrontar la cuarentena sin ingresos (o con ingresos llevados al mínimo) para los cuales los esfuerzos oficiales no han llegado o si lo han hecho ha sido con un pago del IFE (diez mil pesos)  en tres meses  con la promesa de algún pago adicional.
Se ha hecho evidente que la perduración de la informalidad y la precariedad y su reciente profundización, ponen en el tapete la necesidad de búsqueda de mecanismos imaginativos y novedosos, mientras se resuelven los demorados problemas de la deuda externa y se identifican el horizonte y la estrategia para alcanzarlo. El compromiso debería ser de todos los sectores sociales y políticos, en particular desde el ámbito oficial.

domingo, 12 de enero de 2020

Primer mes de gobierno de Alberto Fernández CNN Radio, 12-1-2020

Entrevista de Pablo Fernández Blanco  y Carlos Manzoni en el programa Hora 10, CNN Radio, 12-1-2020 sobre el primer mes de gobierno de Alberto Fernández


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lunes, 23 de septiembre de 2019

Entrevista en la presentación del libro Experiencia Santa Fe, 23-9-2019, ciudad de Santa Fe

Entrevista de Luis Amsler, El Litoral, Santa Fe, en ocasión de la presentación del libro Experiencia Santa Fe. Transformación productiva e inclusión social (María F Ghilardi y Joaquín Blanco, Coord) el 23-9-2019

miércoles, 17 de julio de 2019

Entrevista de Natalia Muscatelli, FM 91.3 sobre la reforma laboral 17-7-19

Entrevista de Natalia Muscatelli, El bolsillo del consumidor, RAdio Sinphony FM 91,3, sobre el proyecto oficial de reforma laboral que plantearía el gobierno próximamente, 17-7-19



domingo, 10 de febrero de 2019

El empleo se recuperaría lentamente y, primero, en el interior Nota de G Origlia en La Nación 10-2-17

Texto de Gabriela Origlia publicado en La Nación el 10-2-2019

El empleo se recuperaría lentamente y, primero, en el interior

Después de un 2018 en el que cayó el número de empleos en el país, 2019 no sería mucho mejor en materia laboral. Pero los analistas entienden que la leve recuperación de la actividad que llegaría en el segundo semestre se iniciará en el interior antes que en el Gran Buenos Aires (ciudad de Buenos Aires y conurbano) y, primero, en localidades chicas antes que en grandes centros urbanos.
En los últimos tres años (hasta noviembre de 2018, cuando hay cifras del Indec), Tierra del Fuego, con una caída de 17,4%, lidera la destrucción de empleo asalariado privado; le siguen Formosa (14%) y Santa Cruz (13,7%). Más atrás están Catamarca (9,2%), Chubut (7,3%) y Misiones (6,7%). La contracara de esas cifras -que comparan noviembre de 2015 y ese mes de 2018- son Jujuy, donde la suba fue de 8,8% y Neuquén, con un alza de 3%.
Si el análisis se limita al último año, esas provincias siguen con datos positivos, con alzas de 3,3% y 4% en cada caso. Entre noviembre de 2017 y ese mes de 2018, Mendoza y Entre Ríos fueron las otras dos jurisdicciones que no destruyeron empleo y registraron una leve suba: 0,2% en cada caso. El resto de los distritos anotó números negativos; Catamarca con 9,2% fue el peor caso; le siguen Tierra del Fuego (6,6%); Chaco (6,5%); San Luis (5,8%); La Rioja (5,1%); Chubut (3,6%), y Santa Cruz (2,9%), según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) difundidos por la Secretaría de Trabajo.
Un aspecto clave para ver el empleo en las provincias es el peso que tiene el empleo público que, por la ley de responsabilidad fiscal, está casi congelado (solo puede haber designaciones en Salud, Educación y Seguridad). En 2015 el sector estatal fue casi el único generador de puestos, a un ritmo de 5,1% en la gestión nacional, 3,8% en las provincias y 4,8% en los municipios. "Si se compara la dinámica de los últimos 15 años con la actualidad vemos que se desaceleró el crecimiento y comenzó a caer ligeramente -explica el economista Juan Luis Bour, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)-. En lo que hace al empleo asalariado privado, tiene mucha relación con el ciclo económico, y hasta que no se revierta no crecerán los puestos".
Fuente: Archivo
Agrega que los sectores claves como construcción, comercio, servicios y transporte destruyen hoy empleo. Educación y salud nunca cayeron en la comparación interanual, y el agro y la minería traccionan, aunque todavía de manera débil.
Desde el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) de la CTA, su coordinadora Mariana González, analiza que en el caso de Neuquén el crecimiento se explicaría por el desarrollo de Vaca Muerta y, en Jujuy, "tal vez por los proyectos ligados al litio". Entiende que hay razones para pensar que la situación continuará porque "sigue la recesión, con baja de ingresos reales de la población e impacto en el consumo y un recorte de gasto público".
"La mirada es de cautela y modestia; lo mejor que puede pasar es que el empleo no siga declinando. El peor momento ya lo hemos transcurrido; terminado el verano podría haber una reactivación empezando desde el interior y no desde los grandes conglomerados urbanos. Lo primero es dejar de perder puestos y, para eso, los empresarios deben decidirse a invertir; la tasa de inversión es sucesiva y sistemáticamente decreciente en las últimas décadas", describe Javier Lindemboin, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped) de la UBA.
El economista coincide con sus colegas en que la falta de financiamiento estatal tiene efectos negativos en el empleo, por el lado de la obra pública: "También las PPP están frenadas; el Gran Norte, por ejemplo, es altamente dependiente del empleo público; otro ejemplo es Santa Cruz. No es fácil encontrar una punta de entusiasmo; aspiro a que no haya un desbande generalizado", afirma.
González señala que hay sectores que están mejor, como los ligados a exportaciones y el petróleo. "Son áreas no tan intensivas en mano de obra; las provincias que más sufren son las de sesgo industrial marcado". Esta semana Techint, por caso, amenazó con dar de baja a 300 empleos por la reducción de subsidios.
Para Bour la apuesta a corto plazo es a la minería, el gas y el petróleo, aunque advierte que el impacto es limitado; dice esperar que el transporte -vía el agro- empiece a "tirar para arriba", pero advierte que el comercio y la industria seguirán mal en el primer semestre. Hasta marzo la actividad será "muy débil". Y, luego, la recuperación será "muy pausada". Plantea que el Gran Buenos Aires va "detrás del resto del país". En el interior, la salida será más rápida por agro y minería. "El punto es que en los primeros meses del año las actividades que emplean a un millón de personas se moverán negativamente".
La última encuesta de expectativas de empleo de ManpowerGroup para el primer trimestre del año arrojó, por primera vez desde 2007, un dato negativo. Son más los empleadores que esperan reducir su nómina que los que esperan aumentarla; el panorama es así en todo el país con excepción de la Patagonia y Cuyo.
Fernando Podestá, director nacional de Operaciones de la consultora, explica que en los últimos dos años la expectativa era "levemente positiva", por lo que no movía la aguja en términos de empleo. Construcción es el sector en el que más se deterioraron las expectativas. Le sigue transporte. "Que en la Patagonia y Cuyo sea mejor el panorama se explica por proyectos básicamente de petróleo e inversiones en vitivinicultura", explica.
Desde Adecco, el CEO del grupo para la Argentina, Francisco Martínez, dice que la zona más afectada es la del Gran Buenos Aires: "Notamos una fuerte baja en la búsqueda. En la ciudad de Buenos Aires el ritmo se mantiene similar a un año atrás; la zona centro es dinámica, en varios sectores hay demanda similar a la de esta temporada en 2018". Para la consultora, las actividades que siguen en búsqueda de personal son la agroalimentación, las energías renovables y el gas y petróleo. En nuevas tecnologías, el "problema" es que no hay "suficientes profesionales". Respecto de cuándo mejorarían las perspectivas, Martínez es claro: "Depende de las elecciones, serán determinantes en materia de inversiones".

lunes, 28 de mayo de 2018

Nota de Juan M BArca para iProfesional sobre la reforma laboral en ciernes

Economía

Blanqueo laboral: Macri apuesta a registrar 300.000 empleados, pero gremios y empresas descreen del plan

28-05-2018 Tras la crisis cambiaria, el Gobierno busca avanzar con la reforma laboral -que ya se encontraba entre las recomendaciones del Fondo Monetario. A pesar del optimismo oficial, empresas y sindicatos señalan puntos débiles del proyecto de registración laboral
Por Juan Manuel Barca
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Superada la crisis cambiaria, el Gobierno busca retomar el impulso de la reforma laboral. Una de las iniciativas más ambiciosas es la que apunta a la regularización del empleo no registrado, con la cual las autoridades buscan registrar hasta 300.000 trabajadores de un total de 6,5 millones en situación irregular. 
De esa cifra, 4,5 millones están en negro y 2 millones son independientes, según cifras oficiales.
La meta fue confirmada por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, al ser consultado por iProfesional en el marco de una charla organizada por la Universidad Di Tella, donde ratificó su intención de que el Congreso avance en el debate del proyecto.

"La expectativa es que haya entre 200.000 y 300.000 beneficiarios de esta medida. Esperamos que sea en el primer año, así estaríamos incorporando a casi el 5% de los asalariados no registrados", anticipó Triaca.

La cifra está lejos del millón de personas que se había propuesto la cartera laboral el año pasado, pero igualmente representa un desafío para el ministro, que busca avanzar con su plan para combatir la informalidad y luchar contra la evasión laboral, junto con la modificación del marco normativo de las relaciones laborales.
El proyecto incluye una reducción de la indemnización por despido, el fondo de cese laboral y otros cambios importantes.
Por estas horas, sin embargo, la reforma enfrenta obstáculos en varios frentes. Uno de los principales es la falta de entusiasmo del empresariado.
En el sector privado, reconocen que hay un amplio "perdón" por deudas e infracciones y que, de ese modo, se reducirá la litigiosidad, pero advierten que aun así muchas empresas verán un incremento en sus costos si se suman al régimen legal, en medio del aumento de tarifas, la inflación y un deterioro de la actividad.

Las compañías calculan que si por un empleado una firma paga un salario de $20.000 en negro, esa cifra se duplica al pasar a registrar al trabajador, ya que la misma debe realizar contribuciones por un valor similar al de la remuneración.

"Se incluye perdón sobre todo lo que uno pueda imaginar, pero faltanincentivos: si una Pyme tiene que pasar a alguien en blanco no le dan los costos", advirtió a iProfesional el abogado de empresa Julián de Diego.

Pero algunos de los cambios también generan cortocircuitos con la CGT. Los triunviros Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña acordaron con el jefe del bloque justicialista del Senado, Miguel Pichetto, respaldar el "blanqueo", pero se opusieron a la rebaja de las indemnizaciones.
Por ello, el Gobierno avanzará en primer lugar con el proyecto de prácticas formativas para estudiantes (o nuevas pasantías) y la agencia técnica de salud.
La principal resistencia se aloja en los gremios duros encabezados por Pablo Moyano. En medio de 800 cesantías en Cresta Roja, el camionero advirtió que "la baja de las indemnizaciones va a traer una ola de despidos" y que su espacio "va a salir a la calle", como lo hizo en diciembre pasado contra la reforma jubilatoria.

Las tensiones resurgen en plena puja por la renovación de la conducción de Azopardo, en la que buscan hacer pie con una fórmula conjunta Pablo Moyano y el bancario Sergio Palazzo.

Por otra parte, el acercamiento de Mauricio Macri al Fondo Monetario también sumó ruido. El organismo había recomendado en diciembre pasado hacer modificaciones a la legislación laboral, indemnizaciones, convenios colectivos, contribuciones patronales y jubilaciones, similares a los que el Gobierno propone.

Pero Triaca niega que el organismo haya planteado exigencias en materia laboral. En los últimos días, el funcionario mantuvo un fuerte cruce al reclamarle a los sindicalistas que "lean el proyecto de ley del que ellos mismos participaron". 
Lo hizo en alusión al hermano menor de la familia, "Huguito" Moyano, quien fue parte de la redacción del texto presentado en diciembre, pero que finalmente fue boicoteado por la familia sindicalista.

En vistas a una mayor conflictividad por la devaluación y la "aceleración" del ajuste impulsada por el Gobierno, el ministro de Trabajo inició un acercamiento con el ala dialoguista de la central obrera y, en paralelo, con el gastronómico Luis Barrionuevo.
La intención es obtener respaldo para las gestiones con el FMI y desactivar una eventual huelga de la CGT. Esto, en un contexto en el que Moyano y Palazzo vienen de protagonizar un acto contra el Fondo.
Nuevo régimen
Con el fin declarado de incentivar la formalización, el proyecto oficial condona deudas por aportes y contribuciones patronales, multas por infracciones y la extinción de acciones penales para los empleadores que regularicen la situación de los trabajadores dentro del primer año (360 días) desde la vigencia de la reglamentación de la ley.
La exención pasará a ser del 100% si el traspaso se realiza en los primeros seis meses (180 días).

Asimismo se fija un límite de hasta cinco años de aportes hacia atrás que el Estado le reconocerá al trabajador sobre la base del Salario Mínimo, Vital y Móvil, que hoy es de $9.500 y en julio será de $10.000.
Los años no declarados no computarán para el cálculo de la jubilación ni de la indemnización, y para ser "blanqueado" el trabajador deberá renunciar a efectuar reclamos judiciales por los años sin aporte. A su vez, las indemnizaciones por falta de registración o registración irregular ya no beneficiarán al trabajador sino a la ANSES.

La regularización del empleo informal además contribuirá a incrementar la recaudación del Estado con nuevos aportes y contribuciones.
Una vez registrado, el trabajador pasará a percibir el salario de convenio, con obra social, ART y aportes jubilatorios, que le garantizarán la cobertura del PAMI cuando se jubile. Del mismo modo, la seguridad social de los gremios también se vería favorecida.

Las actividades en la mira de Triaca son aquellas con mayores tasas de informalidad, como construcción (67%), comercio (42%), gastronomía (44%) y la industria (30%). Según datos del Ministerio de Trabajo, el 80% de los trabajadores informales se encuentra en Pymes de hasta cinco empleados.

En cambio, el sector doméstico, que tiene un 75% de empleo no registrado -cerca de 1,2 millones de empleadas- está excluido del nuevo régimen. En los últimos días, la AFIP intimó por mail a 650.000 contribuyentes de altos ingresos a que regularicen a su personal doméstico.
Desafíos para la reforma
Uno de los desafíos del macrismo es hacer avanzar su proyecto laboral, que fue presentado a fines de abril pasado en el Senado, junto al de prácticas formativas para estudiantes y la agencia técnica de salud.
Desde entonces, el debate quedó en suspenso por al avance de la oposición en el Congreso para moderar las tarifas y por el impacto de la crisis cambiaria, que derivó en una "reorganización" del Gabinete.

Ahora el oficialismo busca reactivar los cambios. Consultado por iProfesional, Triaca dijo que éstos van a dar un "marco de previsibilidad" y negó que fuera a "quitar beneficios" a los trabajadores, como advierte el sindicalismo.
Por el contrario, señaló que "al reconocerse el vínculo laboral, el trabajador puede beneficiarse por tener un salario de convenio y cobertura social, y el empleador evitar una potencial demanda del trabajador". "Se equilibra a los dos", concluyó.

Además de los "incentivos", a los que se sumaría la baja progresiva de las contribuciones patronales sancionada con la reforma tributaria, el proyecto plantea reforzar la fiscalización con la posibilidad de "involucrar a todos los actores sociales" en esa tarea -lo que incluiría a sindicatos- pero sin especificar qué entidades ni las acciones a implementar.
"El mismo Gobierno reconoce que los organismos de control están desmantelados", advirtió De Diego.
Por lo pronto, el plan oficial deberá sortear varias dificultades. En primer lugar, se espera un menor crecimiento económico este año tras la crisis cambiaria que deterioró las reservas y derivó en un pedido de ayuda al FMI.
Las consultoras pronostican que el PBI será inferior al 2%, mientras que la inflación será igual o mayor a la del año pasado, que fue 24,8%, pero con paritarias al 15%. Esto repercutirá sobre salarios y consumo, lo que disminuirá aun más la actividad y la demanda de empleo en las empresas.

Ese es uno de los principales motivos por el cual empresas y abogados laboralistas ven con desconfianza el proyecto oficial.
"Para el blanqueo deben darse tres condiciones: la primera es la regularización de las relaciones laborales, la segunda es que los costoslaborales no salariales a partir del blanqueo sean razonables y la tercera es el crecimiento de la economía", dijo a este medio Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de UIA.

Por otra parte, el mercado laboral ofrece señales contradictorias: si bien el empleo viene recuperándose desde mitad del año pasado, la tasa de informalidad laboral fue del 34,2% en el último trimestre de 2017, un 0,6% más que en el mismo período del año previo según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.
A su vez, un 75% de los puestos creados en ese período fueron motorizados por el trabajo informal y los cuentapropistas, según el organismo estatal.

Los especialistas, sin embargo, creen el principal problema de la informalidad no se relaciona directamente con el mercado de trabajo, sino con la actividad económica. Para Javier Lindenboim, la cuestión depende de la "blancura o negrura" de la actividad económica en su conjunto.

"Es difícil pensar que el empleador va a registrar empleados si no es en un contexto en que la demanda (de productos o servicios) existe o está en crecimiento", sostuvo el director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED).
Resistencias
Los antecedentes en materia de amnistías laborales tampoco son auspiciosos. En rigor, el artículo 12 de la Ley Nacional de Empleo (24.013) de 1991 contenía también un perdón de deudas por aportes, contribuciones, multas y recargos para los empleadores que regularizaran a los trabajadores, tal como establece el proyecto actual.
Pero el proyecto afirma que esa norma como la del 2014 (26.940) "no han podido revertir el problema de la informalidad".

La iniciativa tampoco contempla la maniobra de falsear la fecha real de ingreso del trabajador, consignando en su lugar el día de registración.
Esta irregularidad permite eludir el pago de cargas sociales adeudadas y ocultar la antigüedad real del empleado, disminuyendo la indemnización y el salario. Así, sin mayores controles, las empresas en falta pueden obtener por esa vía un mayor beneficio económico que con el "blanqueo".
Esa es una de las críticas del documento de 32 páginas elaborado por la Asociación de Abogados Laboralistas, en el que tachan los proyectos de reforma como un nuevo intento por lograr la "modificación integral del sistema de relaciones laborales, a través de la afectación de normas" y advierten que el objetivo "no es combatir el trabajo no registrado, sino reducir costos indemnizatorios para los empleadores que no cumplen con sus obligaciones".

Un estudio de la OIT de 2013 titulado "Informalidad, calidad del empleo y segmentación laboral en Argentina" señala que en los años 90, "la participación del empleo asalariado registrado (típico y atípico) exhibió una tendencia decreciente aun cuando se implementaron políticas de flexibilización laboral y de reducción de las contribuciones patronales a la seguridad social que, en principio, se suponía que tendrían un impacto positivo sobre el empleo formal".

Los laboralistas cuestionan el espíritu del texto según el cual "los actuales niveles de protección laboral son las causantes de desempleo y falta de crecimiento económico, eludiendo las verdaderas causas macroeconómicas".
"El problema no es tanto el costo laboral, sino el mayor costo financieropara comprar máquinas o invertir, las tarifas y la caída del consumo", advirtió a este medio el presidente de AAL, Matías Cremonte.

Otra limitación que enfrentan las autoridades es que las estadísticas hoy no permiten elaborar un cuadro preciso de la composición de la fuerza laboral en Argentina y, por ende, del trabajo en "negro".
El número de empleos medido por la EPH es mayor a la cantidad de asalariados porque las personas pueden tener más de una ocupación. Ese es el caso, por ejemplo, de un médico por cuenta propia que trabaja un día por semana en relación de dependencia en una clínica y es contabilizado como asalariado.