jueves, 25 de agosto de 2016

LOS PROBLEMAS DE INSERCIÓN LABORAL SON PREOCUPANTES El Economista 25-8-16

Reportaje publicado el 25-8-16 en EL ECONOMISTA

La imposibilidad de comparar los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) recientemente publicados por el Indec con las series anteriores constituye un gran obstáculo para los investigadores, que deben apelar a fuentes extraoficiales y a la intuición para delinear alguna tendencia. Más allá de esa dificultad, los números correspondientes al segundo trimestre de este año permiten observar del mercado laboral, al que el economista Javier Lindenboim calificó como “preocupante”.

A partir de los datos publicados recientemente por el Indec, ¿qué evaluación hace del escenario laboral actual?
Que estamos complicados, que los problemas de inserción laboral claramente son preocupantes. Falta conocer una parte no menor de la información que no aparece inicialmente pero que es muy relevante, que es cuál es el nivel de ingreso de las personas que están en el mercado laboral. Pero sí, es duro. Uno tiene fuertes elementos para pensar que la situación laboral se vio afectada quizás no tanto en materia de disponibilidad de puestos de trabajo, pero sí más en cuanto a la duración de la jornada, por ejemplo con las suspensiones que algunos indicios dieron a lo largo de estos primeros meses del 2016. Eso y la situación en materia de ingresos son dos elementos constitutivos de la valoración que a mi juicio son suficientemente importantes.
Eso es, por el momento, todo lo que podemos decir porque el drama que presenta esta fotografía es que no tenemos la secuencia de la película, no tenemos posibilidad de comparación.

¿Le llamó la atención algún dato en particular de los publicados oficialmente?
Muchos destacaron, por ejemplo, el aumento de la tasa de actividad, que alcanzó el 46%. Sí, me llamó la atención eso y más aún el aumento de la tasa de empleo. Es leve, pero aumento al fin, contra lo que uno podía haberse imaginado. Pero son comparaciones que en sí mismas hay que ponerlas entre muchas comillas, porque los datos previos y los actuales son por definición incomparables. De todos modos, si uno hace pese a todas las advertencias el ejercicio de cotejo, resulta que más o menos con respecto a un año atrás habría habido 400.000 desocupados más, pero también 400.000 ocupados más. A uno le llama la atención, y mi intuición me dice que no es que hubo tal cambio, probablemente en ninguna de las dos variables, sino que son criterios metodológicos heterogéneos que dan resultados no comparables. Respecto al aumento de la PEA, uno no sabe si se debe a que antes estaba disminuida artificialmente porque a la gente que buscaba trabajo se la ponía como inactivo, para disimular el volumen captado de desempleo, cosa que es perfectamente imaginable.

También fue notable la tasa de desempleo en los menores de 29 años, de 18,9%. ¿Esto muestra la persistencia de la problemática del desempleo juvenil?
No lo miré comparativamente con los datos anteriores, pero tengo la impresión de que ese número no debe ser demasiado distinto a lo que ya se conocía con anterioridad. En la vieja versión realizada hasta el año pasado de la EPH era notable la alta incidencia de la desocupación en la gente más joven, que dificultaba su ingreso al mercado laboral.

Es un tema estructural entonces.
Sí, por eso creo que si uno comparara se vería en los viejos datos también una incidencia significativa del desempleo en lo tramos iniciales de 15 a 19 años, de 20 a 24.

La esperanza es que ahora, a partir de la fotografía actual, podamos tener hacia adelante alguna idea de variación.
Sí. Los nuevos datos corresponden al segundo trimestre, necesitaremos por lo menos completar este año, que no va a ser completo porque el primero no se relevó, pero por lo menos nos va a dar un panorama del grueso del año e inclusive al interior del año hay alguna tendencia que pueda ser percibida. De todos modos, por razones de estacionalidad uno debería esperar a volver a tener un segundo trimestre de un año contra otro.

martes, 23 de agosto de 2016

Sobre el informe de EPH Entrevista de Alejandro Bercovich

Diálogo con Alejandro Bercovich sobre la información del día : el informe de prensa de EPH del segundo trimestre de 2016


Notas sobre precariedad y creación o no de empleo


Notas en respuesta a una consulta sobre lo ocurrido con la precariedad laboral en los años posteriores a la crisis del 2001-2002 y sobre la creación o no de empleo en 2016

Sobre la precariedad. Los datos de 2003 a 2009 que deben ser tomados son los que el INDEC denominó "sin planes" pues los "normales" incluían en los primeros años un volumen importante de beneficiarios de planes que, por definición, son precarios.
Además, esa serie se divulgó hasta 2010 inclusive, año en el que ambas series coincidían.
Luego se continúa con una única serie. 
La trampa del gobierno anterior era tomar la serie con planes (es decir engrosaba forzadamente el volumen y el peso de los precarios al inicio) para mostrar un mayor "éxito". 
Ya en agosto de 2007, en un reportaje publicado en Página 12 que me hizo Jorge Halperin se informaba que el porcentaje, en esos años, había bajado pero el volumen absoluto no.
4to trim abs (miles) %
2003 2661 43,5
2004 2900 44,5
2005 2949 42,5
2006 2970 40,8
2007 2881 38,2
2008 2858 36,9
2009 2732 35,5
2010 2671 33,4
2011 2764 33,8
2012 2814 34,2
2013 2757 33,1
2014 2860 34,2
Desde el 2007 todos los datos son, con razones fundadas, dudosos.
El año 2015 ha sido, posiblemente, uno en el que los datos de la EPH como otros pueden haber sido objeto de mayor manoseo. Además la serie transcripta tiene la ventaja de tomar siempre el mismo trimestre, el cuarto. Por otra parte, el tercer trimestre de 2015 (julio a set) no fue publicado por la gestión anterior hasta el 10 de diciembre. Y la nueva gestión informó que no iba a publicar nada del segundo semestre de ese año.
La misma serie de INDEC de EPH "ocultó" la caida del empleo en 2014. En cambio, la EAHU también producida por INDEC dio cuenta de una disminución entre 2013 y 2014 de 400.000 puestos pero nadie se dio por enterado
En este contexto, va a ser necesario que pase un tiempo hasta que volvamos a disponer de nuevos datos (los primeros en ser informados del segundo trimestre de 2016 se harán públicos en muy poco tiempo) pero lo peor es que los nuevos no van a poder compararse con el pasado excepto que el INDEC asuma una efectiva revisión de los datos publicados oportunamente.
Los datos del SIPA, que recogen sólo parte de la realidad laboral, fueron divulgados hasta mayo y, por tanto, no sirven para hablar de "hoy".
Esa información, por otra parte, alude que el grueso de la caida lo explica la construcción y esa caida empezó en la primavera de 2015 y continuó este año. De manera que es también una herramienta de incompleta utilidad.
El índice de variación del informe de la EIL entre comienzos de 2015 y junio de este año es el siguiente:
ene-15134,8
feb-15134,6
mar-15134,4
abr-15134,2
may-15134,4
jun-15134,5
jul-15134,8
ago-15135,0
sep-15135,2
oct-15135,3
nov-15135,4
dic-15134,9
ene-16135,2
feb-16135,3
mar-16135,0
abr-16134,6
may-16134,3
jun-16134,1
De manera que efectivamente hay el mismo o un poco menos de empleo según esa fuente tanto respecto de un año atrás como la situación a diciembre último (lo que por lo general no es bueno por razones de estacionalidad)
Finalmente, los puestos de trabajo, como es sabido, no se crean por voluntad ni por decreto. Estamos en una situación de estancamiento o retracción económica y, por tanto, no hay razón alguna para el incremento de la fuerza laboral.
Es altamente probable que en el primer semestre de 2016, antes que pérdida de puestos haya habido deterioro no sólo porque los precios aumentaron, y mucho, antes de que empezara a sentirse el efecto de los ajustes de las convenciones colectivas de trabajo; también hubo seguramente un fuerte impacto negativo en materia de suspensiones

domingo, 14 de agosto de 2016

Malas noticias del mercado de trabajo

Columna en diario CLARIN, domingo 14-8-2016

Malas noticias del mercado de trabajo

Debates: ¿A qué edad jubilarse?
Javier Lindenboim

La discusión sobre la elevación de la edad del retiro laboral parte de dos certidumbres: el sistema requiere cambios y el mercado de trabajo está atravesando uno de los momentos más delicados de los últimos años. Los datos económicos y de empleo de la primera parte del año no tienen nada de alentadores. La actividad económica sigue deprimida y ahora sí los datos oficiales (aunque parciales, de la cartera laboral) dan cuenta de una caída significativa del empleo en los primeros meses de la gestión de Mauricio Macri. De manera que el contrapunto inevitable entre la modificación de la edad de retiro jubilatorio y las condiciones de funcionamiento del mercado de trabajo se da en un contexto francamente preocupante. Si la propuesta se formaliza, habrá que evaluar el impacto de la continuidad en el mercado laboral de los adultos mayores que están activos laboralmente. Por una parte, el volumen actual implicado y, por otra, el flujo anual que se agregaría a la oferta laboral con la elevación de la edad.
La eventual elevación de la edad afectaría a los 300000 varones de 65-69 años ocupados (según el censo de 2010) y/o a las 360000 mujeres del rango 60-64. Esta sería la máxima cuantía de la presión al mercado laboral por su permanencia.
En términos agregados y considerando que se plantease un cambio gradual, puede estimarse que unos 100000 adultos mayores permanecerían ocupados. En el tramo de 20 a 24 años, había algo más de 3 millones con una alta tasa de actividad y también alto desempleo. Pero no ingresan todos juntos. Cada año entra al mercado de trabajo medio millón de integrantes (de los cuales más del 12%, según el Censo, no conseguía ocupación), entonces aquellos cien mil mayores que permanecerían en el mercado laboral presionarían fuertemente desde el lado de la oferta.
Pero más allá de la exactitud de estas referencias (amén de los problemas que pudo haber tenido el último relevamiento, por lo general el Censo no es buena fuente para los datos de participación económica de la población), hay dos cuestiones que importan: estamos hablando de un mercado de trabajo que hoy ya no es el que era. Lejos están los años en que era evidente el dinamismo de la demanda de trabajadores. Desde el punto de vista del empleo, la última década y media mostró tres etapas diferenciadas: la impetuosa salida de la crisis de 2001, un estancamiento durante el primer período de Cristina Kirchner y una sensible declinación posterior.
No es un detalle tener en cuenta que la declinación de los años recientes fue apenas disimulada por la demanda ocupacional desde algunos niveles del Estado y el crecimiento del cuentapropismo más la manipulación estadística de la EPH desde 2013, con lo que se “pasó por alto” la destrucción de empleo en 2014. Ahora hay fuertes indicios de pérdidas absolutas de empleo y sería un error minimizarlos porque son menores que los de entonces. Con ser todo esto importante lo es más –en segundo lugar- el efecto sobre el nivel medio salarial. O lo que es mejor decir, sobre la distribución del ingreso. Ya hemos visto en Argentina situaciones en las que el estancamiento o la declinación económica perjudicaron a los trabajadores. El resultado, con matices, siempre fue un incremento de los empleos desprotegidos y/o por cuenta propia, una contención de la retribución salarial y una declinación de la participación del salario en la distribución de la renta.
En el invierno de 2016, pese a lo esperado y anunciado, predominan condiciones sin duda desfavorables para el sector del trabajo. El consumo declina y la inversión no aparece. Aunque se supere la falta de datos actual, hemos perdido las posibilidades de comparar con la situación de los años precedentes y por tanto, a las penurias de vastos sectores por las suspensiones y la alta inflación se agrega la ausencia de elementos apropiados para evaluar el comportamiento del empleo, su calidad y su retribución. No parece un buen momento para agregarle una presión negativa adicional, aunque sea imprescindible reflexionar a futuro sobre el derrotero de la protección social, no sólo en nuestras playas.