domingo, 24 de abril de 2022

Se instala un piso de 6% mensual. Entrevista de Juan Barca, Clarin, 24-4-22

Entrevista de Juan Barca, Clarin, 24-4-22
Se instala un piso del 6% mensual 
 Los salarios se aceleran: ya ajustan por la inflación y se pactan con hasta siete subas Los economistas observan una espiral de aumentos ante la inercia en los precios y prevén una inflación del 65% anual.

Al galope del 6,7% de inflación en marzo, el mayor récord en 20 años, las negociaciones salariales empezaron a reflejar la aceleración de los precios. La dinámica quedó estampada en los acuerdos que ya incorporan una mayor cantidad de ajustes y más cercanos en el tiempo en función de expectativas de inflación cada vez más altas.

Es lo que ocurrió en comercio en las últimas horas, donde se acordó una suba del 59,5% para 2 millones de trabajadores. Fue en siete tramos casi consecutivos (6% en abril, 6% en mayo, 6% en junio, 10% en agosto, 10% en septiembre, 11% en noviembre y 10,5% en enero de 2023), cuando en 2021 habían sido cuatro los aumentos ese año, en torno al 8%.

El Ministerio de Trabajo Claudio Moroni avaló la "fórmula" con sumas no remunerativas, con tal de evitar una paritaria "corta" de tres meses. "Es lo que Economía puede aceptar", dijo un funcionario.

El desborde inflacionario en marzo llevó al Gobierno a adelantar la convocatoria de paritarias y cerrar una docena de acuerdos con aumentos de entre el 45 y 60%. Para abril, el escenario igualmente sigue siendo preocupante. Algunas consultoras estiman un piso del 5% del IPC hasta julio. El pronóstico es que después del shock en los commodities en marzo vendrá el shock de tarifas.

"La aceleración de precios debería ser temporal, pero las tarifas están muy atrasadas, no paran de caer en términos reales, entonces si las ajustas se acelera la inflación, y vienen los sindicatos que piden ajustar salarios y las empresas ajustan sus costos, entonces se retrasa el tipo de cambio y tenés que acelerar el ritmo de devaluación, lo cual vuelve a acelerar la inflación", dijo Fernando Marengo, economista jefe de Arriazu Macroanalistas.

El ministro de Desarrollo, Matías Kulfas, se mostró más optimista. "Todavía es apresurado para saber el número pero probablemente por encima del 4%", dijo el miércoles a El Destape Radio.

Por lo bajo, el Gobierno teme que se anualicen las expectativas de inflación a partir del dato de marzo. En ese caso, la inflación sería del 117%. El ministro de Economía Martín Guzmán le pidió a la CGT y la UIA que no lo hagan. A cambio, el Ejecutivo adelantó paritarias y esta semana lanzó un bono tipo IFE de hasta $ 18.000 para trabajadores informales y jubilados.

Síntomas de aceleración

Otra señal emergió en el sector bancario, donde ante la falta de brújulas la inflación que empieza a servir de guía es el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. La encuesta, de la que participan los bancos, proyectó un 59,2% interanual en marzo. Ahora, el sindicato exige un aumento en espejo al REM, reclamo que reforzará con un paro el jueves.

"La política de ingresos que está planteando el Gobierno con la liberación de paritarias es que al no poder contener inflación le suelta la mano a los salarios para que se recupere el ingreso de las familias, pero en los próximos 12 meses se traduce en inflación más elevada, una clara mejora muy transitoria y un empeoramiento en el mediano y largo plazo", dijo el economista Rodrigo Álvarez, quien prevé un 65% de inflación.

El Banco Central reconoció los límites para actuar la semana pasada al subir las tasas por cuarta vez en el año y advertir que "es condición necesaria pero, por sí sola, no suficiente para reducir la inflación". Por el programa con el FMI, el Gobierno aceleró el dólar, las tarifas y los combustibles, a la vez que desistió de subir retenciones para desacoplar los precios.

La dialéctica salarial tiene otras derivaciones, como ocurre en Sanidad. Allí, las clínicas, sanatorios, hospitales privados y prepagas condicionaron el aumento solicitado por el gremio del 45% (en dos tramos y con revisión en agosto) a que les autoricen un incremento de las cuotas a los afiliados y de los aranceles a las obras sociales, PAMI y prepagas. En otras palabras, otra ronda de subas en los precios.

Ese espiral plantea dudas sobre el resultado de la aceleración en los ritmos y montos salariales (Camioneros pide un 85%), una situación que ya se dio el año pasado con la reapertura reiterada de paritarias. Pese al rebote de la economía y el empleo, la participación de las remuneraciones del trabajo asalariado en el producto retrocedió 4,86 puntos, mientras el sector empresario mejoró 3,84.

"¿Volverán a perder los trabajadores como el año pasado cinco puntos porcentuales en su participación o recuperarán algo? Lo segundo va a ser difícil. En tal caso, puede expresarse en una nueva caida en la participación. Las hipótesis: el PBI al menos por arrastre crecería un 3-4%, el empleo es muy difícil que aumente y los salarios (reales) tampoco", señaló Javier Lindenboim, economista y director del centro de estudios CEPED (UBA).

jueves, 21 de abril de 2022

La canasta básica aumenttó 7% en marzo - Entrevista en Canal de la Ciudad 24 4 22

 Entrevista de Andrea Taboada, Mercedes Mora y Andrea Pirolo en Canal de la Ciudad, 24-4-22




Empleo, ingresos e inflación. Entrevista en el Canal de la Ciudad, 21-4-22

 Entrevista de Andrea Taboada, Mercedes Mora y Andrea Pirolo en el Canal de la Ciudad, 21-4-22 




La discusión por la desigualdad: estamos mal pero ¿vamos bien?, Columna en eldiarioAR.com, 21-4-22

 Columna publicada en eldiaroAR.com el 21-4-2022

La discusión por la desigualdad: estamos mal pero ¿vamos bien?


Este mes el Indec publicó datos sobre distribución del ingreso que mostraron una mejora respecto de 2018 y produjeron cierto grado de satisfacción, justificada sólo en parte. En los medios se puso el acento en el escaso nivel medio de los ingresos de las personas, lo que es cierto y, desafortunadamente, no es novedoso. También se ha señalado que la equidad distributiva había mejorado de manera significativa. Esta novedad, sin embargo, requiere mirarla con un poco más de detalle. 

Como en otros análisis socioeconómicos siempre es útil hacer las comparaciones con períodos similares del pasado. En este caso la cuantía del indicador (el siempre mencionado coeficiente de GINI) debe cotejarse con el año o los años precedentes referidos al mismo lapso (aquí sería el cuarto trimestre). En este sentido, una difusión no inocente desde el Gobierno propuso mirar los datos desde ese trimestre de 2018. Esto a pesar que el informe de INDEC comienza sus datos desde 2017.

Da la casualidad que el valor de la desigualdad a fines de 2017 es casi idéntica a lo que resultó a fines de 2021. Con lo cual, si este indicador es representativo, volvemos a estar en la misma situación de aquel entonces. La mera consideración completa del cuadro incluido en el informe del INDEC nos permite apreciar la similitud mencionada y también el parecido de los resultados a fines de los años 2018 a 2020. Sin dudas debe anotarse que 2020 fue el año sacudido tanto por la pandemia como por la forma en que se encaró enfrentarla: una cuarentena amplia y muy extendida en el tiempo.

Pero, en cualquier caso, cuando el actual gobierno endilga los males que debe corregir a sus predecesores (tal como lo anunció en la campaña electoral y en su inicio) y al mismo tiempo celebra datos como el de la mejora en la distribución del ingreso quizás queda a mitad de camino en el análisis, pues no se visualiza qué había pasado en el período previo -por ejemplo, 2016 y 2017- para proporcionar los valores del Indice de Gini tan parecidos al valor actual.

Son los últimos datos, pero no son actuales

Hoy la población, abrumada por la aceleración inflacionaria en los primeros meses de este año, no le dice demasiado lo que describe el informe sobre la situación a fines del año último. De manera que el hecho de que muchos hogares vieron incrementar sus ingresos a través que algunos de sus miembros pudieron volver al mercado laboral ve en la actualidad que la velocidad de los aumentos, son más intensos que la mejora de los ingresos de la casa.

Sin entrar en detalles, la cuantía de emisión monetaria en gran parte inspirada en el “plan platita” destinado a evitar una debacle electoral empezó a hacer sentir sus efectos un semestre más tarde. Al margen de la discusión conceptual, negar el impacto inflacionario de tamaña emisión conspira contra la posibilidad de encontrar caminos que corrijan el rumbo. Es cierto que con las disputas al interior de la coalición gobernante todo se torna más difícil, muchas veces más irracional.

Se recupera el empleo y cae el salario

A esto se agrega el dato sobre los niveles salariales. Para salvar la carencia de buena información sobre niveles de ingresos salariales, tomemos aquí los informes del Ministerio de Trabajo sobre los ingresos de los trabajadores registrados en el sector privado.

El gráfico ayuda a ver algunos elementos que no suelen aparecer habitualmente ante el lector. En primer lugar, la importante caída desde 2015 del orden del 13%. Hay quienes sostienen que la cifra es mayor, pero estos son los datos oficiales, llevados a pesos de enero de 2006 y haciendo los promedios anuales.

En segundo lugar, entre 2012 y 2018 (es decir el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner y la gran parte del de Mauricio Macri) hay una escasa oscilación, donde el pozo y el pico se encuentran dentro del gobierno kirchnerista. En tercer lugar, se advierte una profunda caída en 2019, seguida por sucesivas desmejoras durante el gobierno actual. Así, el promedio de 2021 sería semejante al de 2010.

Todo esto en el marco de una caída del producto por habitante que nos acompaña desde 2011. Aquí la pandemia en 2020 profundizó la dinámica y 2021 recuperó algo de lo perdido entonces, estando lejos al PBI per cápita del dramático año de 2019.

¿Seguiremos bailando en la cubierta del Titanic? La dirigencia tiene la palabra y el conjunto de la población, finalmente, tiene su decisión.


miércoles, 20 de abril de 2022

Distribución del ingreso, sin sorpresas, columna en INFOBAE, 20-4-2022

 Nota aparecida en INFOBAE, 20-4-2022.

También puede leerse en FISyP

Distribución del ingreso, sin sorpresas

Si bien el empleo recuperó en 2021 algo de su dinamismo, lo hizo principalmente sobre la base de empleo asalariado desprotegido o precario


La abrupta pérdida de cinco puntos porcentuales en la participación de los salarios entre 2020 y 2021, lamentablemente, no constituye una extrañeza.

En una economía casi sin moneda, en la que los dólares son más que escasos, en la que perdura un ritmo inflacionario que carcome los ingresos cada vez más rápidamente y en la que la productividad global ha venido declinando desde hace décadas y el tamaño de la “torta” (lo que producimos o el PBI) es cada vez menor medido por habitante, y en la que hace tiempo el empleo de más calidad ha dejado de crecer, ese resultado no nos asombra. Si impacta lo que implica en descenso de la calidad de vida de gran parte de la población.

Si bien el empleo recuperó en 2021 algo de su dinamismo, lo hizo principalmente sobre la base de empleo asalariado desprotegido o precario. En 2020 se perdieron casi 2 millones de puestos de trabajo y en 2021 se recuperaron 1,2 millones. Respecto del final del gobierno de Cambiemos el bienio muestra retrocesos en todas las categorías.

Es absurdo creer que sólo se trata de “poner plata en el bolsillo de la gente”

Al mismo tiempo el producto creció por el rebote del pésimo año económico 2020. Conclusión sencilla: los salarios crecieron en 2021 más lentamente que el producto, de allí el resultado. El 48% registrado en el primer año de la pandemia se desplomó al 43% en el año último.

La riqueza promedio por habitante en la última década

La cuantía de la riqueza generada medida por habitante ha venido disminuyendo cada año. Esto es que aun cuando hubo años de crecimiento económico, este fue menor que el aumento de la población, sino directamente negativo. O, dicho de otro modo, venimos siendo cada vez más pobres todos los habitantes.

En ese contexto la disputa por el reparto de lo que se ha creado se exacerba. Pero el nudo problemático es que hemos dejado de crecer. Se puede suscribir la afirmación de que el crecimiento económico por sí sólo no aumenta el bienestar de la población. Lo que también es cierto es que sin ese crecimiento no habrá posibilidad alguna de lograrlo. Ni hablar de morigerar siquiera los elevados niveles de pobreza.

Habrá llegado el momento de poner en orden la macroeconomía comprendiendo que tanto el consumo como la inversión son imprescindibles

Dicha pendiente negativa tiene directa vinculación con la tendencia decreciente de la inversión en el país, en particular la de carácter productivo. Esto a su vez depende en gran parte de la decisión empresaria la que suele tener como parámetro la estabilidad macroeconómica.

Argentina no pudo hacer lo que la mayoría de los países han logrado: dominar la inflación. Peor que eso, hemos llegado a creer que eso es lo normal o, en todo caso, que su subsistencia es independiente del rumbo económico y de las posibilidades de distribuir la riqueza de manera más equitativa. Esa idea parece inspirar al sector del gobierno que no sólo repudió la firma del acuerdo con el FMI sino que bombardea constantemente la morosa gestión del Presidente.

Fuente: INDEC
Fuente: INDEC

La participación salarial reciente

Más interesante que analizar lo ocurrido en último bienio en sí mismo es ponerlo en el contexto del desempeño de esta variable también en la década última. Allí se ve la intensa mejora registrada durante el mandato de la Dra. Kirchner, si bien su ritmo fue declinando y oscilando en ciertos momentos como el año 2014.

El primer bienio de Cambiemos se mantuvo en el 52% para luego, con la debacle fiscal y la huida de los capitales golondrina en la primera mitad de 2018, se entra en un ciclo recesivo y también de empeoramiento de la distribución del ingreso. Como fue mencionado parte de las oscilaciones más recientes se originan en la abrupta caída del producto mayor al descenso de la masa de ingresos salariales y su reversión ulterior (fuerte aumento del PBI y moderada variación de los ingresos).

Se ha empezado a mencionar -como si fuera una novedad- la existencia de trabajadores pobres aludiendo a que aún los ingresos laborales registrados pueden no ser suficientes para eludir la categoría de pobre. Es posible que en los últimos años esto se haya acentuado, pero en modo alguno es un fenómeno novedoso. Nuevamente, un país con inversión decreciente y productividad baja que se aleja cada vez más de la media internacional es un país cada vez más pobre en su conjunto, en el que una parte creciente de su población padece crecientes carencias.

Fuente: DNCN, INDEC y estimaciones del CEPED/UBA
Fuente: DNCN, INDEC y estimaciones del CEPED/UBA

En estas condiciones reiterar lo hecho en las décadas recientes no parece ser un buen camino para cambiar las condiciones sociales y económicas de Argentina.

Habrá llegado el momento de poner en orden la macroeconomía comprendiendo que tanto el consumo como la inversión son imprescindibles. Es absurdo creer que sólo se trata de “poner plata en el bolsillo de la gente”. Esto es lo que se ha hecho, en apariencia, pero eso nos trajo a este creciente ritmo inflacionario que no hace otra cosa que empeorar la situación de la población más vulnerable.

La lógica disputa por la distribución del ingreso, en especial entre el capital y el trabajo, podrá proporcionar mejores logros al componente más débil si -de verdad- retomamos el sendero de crecimiento y vamos derrotando a la inflación. Ni una ni otra cosa es lo que tenemos actualmente.


jueves, 23 de diciembre de 2021

Por qué Córdoba tiene el desempleo más alto del país, Nota de G. Origlia, La Nación, 23-12-21

 Nota de Gabriela Origlia, La Nación, 23-12-21


Con 11,4% lidera el ranking de desocupación. Es el segundo conglomerado con la mayor tasa de actividad y el primero con menos agentes estatales.

CORDOBA.- Con el 11,4% de desempleo registrado en el tercer trimestre de este año, el Gran Córdoba tuvo el registro más alto entre los 31 aglomerados urbanos que mide el Indec. La desocupación alcanza a 90.000 personas, 21.000 menos que un año atrás; en términos relativos la tasa cayó 2,9 puntos porcentuales interanual. A nivel país, la desocupación se redujo al 8,2% de la población económicamente activa (PEA), con una contracción de 3,5 puntos porcentuales interanual.

¿Por qué Córdoba tiene el desempleo más alto del país? Los especialistas consultados por LA NACION coinciden en apuntar como uno de los factores que la tasa de actividad -que mide la PEA sobre el total de la poblacióndel conglomerado es, tradicionalmente, más alta que la nacional. En esta última medición la comparación es 50,2% versus 46,7%.

De hecho, la tasa de actividad cordobesa es la segunda más alta del país en la última medición; primero está la Ciudad de Buenos Aires con 53,4%, después el Gran Córdoba y el Gran Mendoza, con 50,1%. Todo el resto de los distritos están por debajo del 50%.

Indec
IndecMaria Amasanti

El economista Jorge Colina, de la consultora Idesa, señala que ese fenómeno viene desde “hace años” y alcanza también al Gran Rosario (en el último registro 49,9% y el desempleo, 7,8%). “Cuando esa tasa es más baja, suele haber menos desocupación porque marca la existencia de desempleados desalentados, aquellos que perdieron la iniciativa de buscar. Es todavía peor que el desocupado inactivo”, grafica.

Las tasas de actividad más bajas del país están en Formosa33,6% y una desocupación de 5,2% y en Gran Resistencia (Chaco), 39,8% y un desempleo de 5,3%. El Noreste argentino (incluye también a Corrientes y Posadas) registra una tasa de 41,1%, la mínima de las regiones nacionales, a la vez que también tiene el menor índice de desocupación, 4,5%.

Para Colina la tasa de actividad aumenta en conglomerados donde se supone que hay más chances de conseguir trabajo, porque reciben migrantes de provincias vecinas.

Otro elemento que incluye para explicar el fenómeno que se da en Córdoba es que cuenta con menos empleados estatales que otros distritos. Un estudio del Ieral de noviembre reveló que el 5% de los trabajadores en la provincia pertenecen al sector público. Por cada agente estatal, hay siete trabajadores del sector privado.

Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba
Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba

Con datos al primer trimestre de este año, 13 provincias tienen una mayor proporción de empleo público que empleo privado formal. Hay que tener en cuenta que en la última medición, la desocupación bajó pero hay más precarización y más estatales. A nivel provincial, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires son las que presentan más bajo nivel de empleo estatal (7% promedio).

Matías Ghidini, gerente general de la consultora GhidiniRodil y especialista en temas laborales, coincide en que uno de los motivos del desempleo cordobés más alto es la baja incidencia de la ocupación del sector público, lo que sí sucede en el NOA, en el NEA e incluso en municipios bonaerenses.

Javier Lindenboim, economista experto en empleo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), apunta que es “difícil” sostener que la tasa de actividad es alta porque pasa “algo con la de desocupación y de empleo”. En 2019 el desempleo ya era más alta en Córdoba que en los otros conglomerados, salvo algunos municipios del Gran Buenos Aires.

“La situación no es coyuntural, sino que viene desde hace tiempo; su tasa de actividad es también alta desde hace años -agrega-. Es raro que tenga una desocupación parecida a Tucumán, cuando son estructuras productivas muy diferentes”.

Lindenboim da vuelta el argumento y señala que “lo más extraño es lo que pasa en el resto de los conglomerados que muestra una desocupación a la baja cuando la tasa de actividad está estancada. La tasa de empleo se está recuperando pero no llegó a los niveles de prepandemia”.

lunes, 6 de diciembre de 2021

El empleo registrado recupera los niveles prepandemia, pero con puestos de peor calidad - D. Torres - eldiarioAR.com -6-12-2021

 Nota de Delfina Torres publicada en eldiaroAR.com, el 6-12-21


La portavoz del Gobierno lo celebró en la última conferencia de prensa: en términos absolutos, el empleo registrado ya está por encima de los niveles de la prepandemia. Podría decirse que se recuperaron todos los puestos perdidos durante la crisis desatada por el Covid-19, pero si se miran los datos con mayor detenimiento se advierte que la composición de ese trabajo es diferente. Para decirlo rápido: es más precario.

Empleo doméstico, el sector más golpeado por la pandemia y con menor ritmo de recuperación

Empleo doméstico, el sector más golpeado por la pandemia y con menor ritmo de recuperación

La comparación de los últimos registros oficiales, correspondientes a septiembre de 2021, con los de febrero de 2020, muestra que la ocupación registrada total creció 1,2%. De acuerdo con el procesamiento de los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que hizo Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, el mayor impulso está dado por los monotributistas, que en ese período aumentaron 6,9%. Los monotributistas sociales —figura en la que se inscriben, sobre todo, trabajadoras y trabajadores de la economía popular— también crecieron, 9,8%. Asimismo, la evolución es positiva en lo que respecta a los asalariados del sector público, donde los puestos de trabajo ascendieron 3%.  

En cambio, en el sector de asalariados registrados privados, que suele tomarse como el parámetro del "empleo genuino", los datos continúan en rojo. En la comparación septiembre de 2021- febrero de 2020 se advierte una caída de puestos de 0,8%. De todos modos, este sector viene de 11 meses consecutivos de crecimiento y ya recuperó, según precisan los reportes oficiales, el 75% de los puestos destruidos en la pandemia. Todavía faltan 47.000 trabajadores para recuperar el mismo nivel previo a la pandemia, número que se agranda si se piensa en mantener el nivel pero ajustado al crecimiento de la población.

Los puestos autónomos también cayeron, 5,6%. De todos modos, la baja más profunda estuvo en el sector de las trabajadoras de casas particulares, que se retrajo 5,7%. Si se compara el último reporte con febrero de 2020 se advierte que se destruyeron 28.900 puestos formales de empleadas domésticas. Sin embargo, dado que es el sector con mayor nivel de informalidad de toda la economía, el dato real es mucho peor. Un documento oficial señala que en el segundo trimestre de 2020 más de 460.600 trabajadoras perdieron el trabajo (entre formales e informales) y todavía 350.000 no lo recuperaron. 

Para intentar revertir la caída e incentivar la contratación formal, a fines de septiembre la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género lanzó junto con AFIP el programa Registradas, mediante el cual se hace cargo por seis meses de hasta el 50% del salario de las trabajadoras que sean contratadas por personas con ingresos brutos mensuales menores a $175.000. El impacto podría empezar a verse a partir de los datos de octubre. 

"La preguntas que surgen es cuánto hay de crecimiento y cuánto de rebote y qué pasa que, a pesar de que la actividad volvió a los niveles prepandemia, el empleo todavía está lejos. Y, fundamentalmente, qué escenario están previendo para cuando la economía deje de crecer al 10% y pase a crecer, con suerte, al 3%", dice Campos a elDiarioAR.

El empleo industrial, por otra parte, sostiene la recuperación y se ubica en los niveles de comienzos de 2019. Si se compara septiembre de 2021 con el inicio de la gestión de gobierno, , los sectores industriales que más crecieron fueron servicios informáticos (registró un crecimiento del 13,3%, con 15.000 trabajadores más), química y petroquímica (5,5% de crecimiento, con 8.000 trabajadores adicionales), metalmecánica (4,2% y 9.000 trabajadores adicionales) y automotores (3,1% y 2.400 trabajadores adicionales). 

"Hay un aumento del empleo registrado (de 0,7% entre septiembre de 2019 y el mismo mes de 2021), pero aún es claramente inferior al crecimiento de la población en edad activa", apunta Rafael Rofman, director de Director de Protección Social de Cippec. Además, señala que la "calidad" del empleo es distinta. "Sabemos que la categoría de empleo asalariado registrado privado es la más productiva, con mejores salarios y que más aporta a la creación de riqueza, por lo que diría que los problemas del mercado de trabajo siguen siendo muy serios", añade.

Según repasa el especialista, el empleo asalariado registrado en septiembre 2021 está por debajo de cualquier registro desde 2012 en términos absolutos, "y muy por debajo si se considera el crecimiento de la población". El problema de fondo, considera, es que la economía no crece y por lo tanto no genera demanda de empleo de calidad. "En los últimos 9 años el empleo registrado creció un 11% —apunta—, pero el asalariado privado cayo un 1,7%, mientras que el empleo publico crecía un 26%, los monotributistas un 28% y los monotributistas sociales un 120%".

Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped-UBA), explica que el crecimiento fuerte del monotributo se ve en ciertos períodos, como en el último año, pero no en el largo plazo. "Si miramos la última década, vemos que el crecimiento estuvo a cargo del sector público. También vemos la profunda caida del privado, reforzada en la crisis 2018-19 y profundizada con la pandemia", dice el economista. "De ese pozo se está saliendo apenas".