domingo, 30 de noviembre de 2003

COMENTARIO SOBRE EL LIBRO "ENTRE EL TRABAJO Y LA POLITICA"


LIBROS
Entre el trabajo y la política social 







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Se podría afirmar que el actual es uno de esos extraños momentos caracterizado por un cambio de dirección en los paradigmas, que afecta a las teorías en boga durante los 90; y que coincide con las transformaciones que también se verifican en eso que se conoce como "sentido común".

Es por eso que es el tiempo exacto para la aparición de Entre el trabajo y la política. Las reformas de las políticas sociales argentinas en perspectiva comparada (Biblos).

El libro, coordinado por Javier Lindenboim y Claudia Danani, es producto de un intercambio entre dos equipos de investigación de las facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

En sus distintos artículos se propone debatir la idea hegemónica de que el Estado se "retiró" durante la década del 90.

Los autores sostienen que, por el contrario, la labor de construcción de una nueva sociedad sólo pudo llevarse a cabo por y desde el corazón mismo del Estado.

Proponen entonces un recorrido por los mundos del trabajo, la cultura, la política y los procesos abiertos a partir de las reformas de las políticas sociales, las obras sociales y los programas de empleo, poniendo el caso argentino en perspectiva comparada.

El libro contiene trabajos de los compiladores y de los investigadores Mariana González, Estela Grassi, Joel Handler, Liliana Ragio y Jürgen Weller.

En el prólogo, el sociólogo José Nun señala "la importancia que asume, en las presentes circunstancias, una exploración colectiva que toma una sana distancia con el modelo liberal todavía en boga, que separa de manera tan drástica las esferas de la economía y de la política". De eso se trata.

martes, 30 de septiembre de 2003

Nota sobre el trabajo en el hogar

http://edant.clarin.com/diario/2003/09/30/s-632681.htm





TENDENCIAS | EN TODO EL PAISHay más de 320.000 hogares que funcionan como oficinas





Son las casas que hoy tienen por lo menos una computadora y un servicio telefónico de uso laboral. Pero, si se incluye a quienes realizan trabajos manuales, este número asciende a 680.000.






Gabriel Giubellino
ggiubellino@clarin.com 




domingo, 29 de diciembre de 2002

Nota en la Revista del diario LA NACION 29-12-2002

¿CUÁNTO CUESTA LA EMIGRACIÓN?

Por Javier Lindenboim*
Una pista para tal estimación reconoce, como suelen hacer los economistas, la necesidad de estimar un agregado económico a partir de la identificación de las cantidades y los precios correspondientes. En este caso, se trata de medir el número de personas emigradas en un período y cierto valor correspondiente a la disminución de ingreso o pérdida de riqueza asociado con cada uno.
Un país históricamente receptor de población migrante no tiene gran experiencia en evaluar los flujos negativos (emigración) cuando los sistemas de registro son tan pobres. Sin embargo, no se trata de un fenómeno absolutamente novedoso.
Hubo oleadas originadas en distintas circunstancias y de magnitud diferente. Estudios documentados indican que no más de 600.000 eran los argentinos residentes en el exterior en los años 80. Las mismas fuentes estiman que al 2000 esa cifra puede ascender a 700.000, es decir, un equivalente al 2% de la población del país.
Una vía para la estimación del costo de la emigración reciente sería la aplicación de un indicador conocido: el PBI per cápita. Hasta 2001 éste era del orden de los 8000 dólares, y hoy puede estimarse en 3000 de igual moneda, o bien alrededor de 10.000 pesos. De manera que por cada 1000 personas radicadas en el exterior habría una menor aportación al producto del orden de los tres millones de dólares. Si este año hubieran emigrado 10.000 personas, la disminución sería de 30 millones de dólares, cifra similar a la coima detectada en el caso IBM-Banco Nación.
Otra vía sería la siguiente. En tanto las probabilidades de emigración se asocian con los niveles educativos, y suponiendo que emigran núcleos familiares donde el jefe es universitario, tendríamos unos 3000 casos. Suponiendo que en esos hogares el cónyuge o alguno de los hijos también haya alcanzado tal nivel educativo, puede llevarse la cifra al doble, 6000 (siempre suponiendo una salida de 10.000 en total). Si un egresado de una universidad pública implica una erogación del orden de los 20.000 (antes dólares), el número ya indicado (6000) llevaría la estimación a 120 millones.
Pero más allá de estas u otras estimaciones, no sólo debe computarse como impacto negativo para el país el resultado de un cálculo monetario. Casos como el del premio Nobel César Milstein, emigrado a mediados de los años 70 debido a la crisis universitaria desatada por la represión militar, ilustran sobre un país incapaz de aprovechar y potenciar sus capacidades. Lo que es mucho más que un monto en divisas.
* Director del Centro de Población, Empleo y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA e investigador del Conicet