martes, 27 de febrero de 2018

Usos y abusos de las penurias populares - Columna en Clarin - 27-2-2018

Columna aparecida en Clarin, 27-2-2018



A menudo recuerdo el diálogo mantenido en un tren en Italia hace tres décadas con un ciudadano de ese país que decía conocer a Argentina. “¿Me puede explicar cómo un país tan rico como el suyo se encuentra tan mal?” Traté de balbucear alguna respuesta a un interrogante que sensatamente aparece al reflexionar sobre el devenir económico, social y político de nuestro país del último medio siglo, obviamente sin éxito.
Quizás una forma de plantearnos la cuestión sea la de volver al trajinado tema de la “anomia boba”, expresión que sintetiza la violación o la simple inobservancia de la ley que parece no beneficiar a nadie y torna ineficiente al conjunto social. Veamos. Una postura, puede ser etiquetada como de “derecha”, expone la pretensión de comprimir en todo lo posible la carga impositiva.

martes, 20 de febrero de 2018

Enfrentamos o no un "problema laboral"? Nota y entrevista de Juan P Barca para iProfesional

Entrevista de Juan P Barca sobre la situación laboral (escuchar)



La nota apareció en iProfesional el 20-2-18

"Sensación de desempleo": en un mercado de elevada rotación, el Gobierno puja por imponer su "relato laboral"

20-02-2018 El frente sindical se recalienta, en medio de las protestas por el cierre de industrias. Pero en el macrismo niegan que haya una crisis en el mercado del trabajo. Hablan de una "reconversión" profunda, con sectores que expulsan mano de obra y nuevas actividades que ahora demandan
Por Juan Manuel Barca
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La oleada de despidos iniciada a fines del año pasado viene generando un impacto negativo en la opinión pública, algo de lo que el Gobierno viene tomando nota. 
Las fuertes protestas callejeras, que elevan su queja por los trabajadores que quedan en la calle, y hasta la reacción de la oposición en el Congreso, con proyectos que intentan suspender las cesantías, son algunas muestras del descontento. 
Sin embargo, en el macrismo vienen haciendo foco en otra tendencia: lareconversión del empleo

viernes, 16 de febrero de 2018

Situación sociolaboral a comienzos de 2018- Entrevista Juan Barca para iProfesional

Entrevista de Juan M Barca para el sitio iProfesional, 15-2-2018, sobre la situación actual del mercado de trabajo y las perspectivas para este año.





TRANSCRIPCION DE LA ENTREVEVISTA

JMB- … una cifra baja, según relevamiento privados, entre siete mil quinientos y diez mil entre diciembre y enero y bueno, le quería preguntar si esto puede tener alguna relevancia en términos de empleo y desempleo.
JL- Bueno, a ver… hace dos años hubo varios meses cuando no teníamos ninguna posibilidad de tener alguna información oficial fehaciente sobre lo que pasaba en el mercado de trabajo, se difundieron durante la primera parte del 2016, unos datos de suspensiones y despidos provenientes de un sitio cuyo nombre no recuerdo pero me parece que era tendencias…

jueves, 15 de febrero de 2018

“Puede ser un buen año para el empleo pero hasta ahí”, Entrevista de P Vinokur, El Cronista, 15-2-18

Entrevista de Pablo Vinokur para El Cronista

Lindenboim: “Puede ser un buen año para el empleo pero hasta ahí”

En un mano a mano, Javier Lindenboim director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo e  Investigador Principal del Conicet, analiza el empleo en la Argentina y advierte que los empresarios pyme tienen miedo de contratar personal.


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Javier Lindenboim, director del Ceped
Javier Lindenboim, director del Ceped

Javier Lindenboim es uno de los máximos estudiosos de la situación del empleo en la Argentina. Aunque aclara que no son su especialidad, analiza cómo puede evolucionar el empleo en las pymes en 2018. Ve un año de crecimiento moderado y sin situaciones de crisis. "No es una bonanza pero tampoco es un escenario crítico", dice el director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED) e  Investigador Principal del CONICET. Advierte que los empresarios chicos tienen miedo de contratar personal.
¿Cómo ve el mercado laboral en el país en general y en las pymes en particular?

jueves, 25 de enero de 2018

Con buenos deseos no alcanza Columna en Clarin

Columna de hoy 25-1-2018 en Clarín

El año pasado nos dejó variados datos socio-económicos útiles para la reflexión. La tasa de actividad mostró una importante recuperación incluyendo cierto incremento de la tasa de empleo y una modesta declinación de la de desempleo (todo en relación a un año anterior).
Los ingresos de la ocupación principal en el tercer trimestre de 2017 fueron claramente mejores que los de 2016, pero aún no recuperaron el nivel de 2011 a 2013, cuando los ingresos laborales eran entre dos y cinco puntos porcentuales más altos que los actuales (sin mencionar 2014 año en que no sólo se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo sino que se desplomó la capacidad de compra de los ingresos respectivos).
En cambio, los ingresos individuales (que incluyen –cuando los hay- ingresos laborales y los de otro origen como las jubilaciones) muestran ahora un nivel real similar al año 2013 que fue record para esta variable. A su vez, los ingresos familiares per cápita tuvieron un despliegue notable. Ya en 2016 habían registrado un nivel casi igual al record histórico de 2013. Y el año último crecieron de modo significativo: diez puntos porcentuales. Es decir, hay mejoría no sólo respecto al difícil año 2016.
En cuanto al empleo registrado, el año 2016 fue desfavorable en especial para los trabajadores de la industria. Sin embargo, en los últimos doce meses (hasta octubre último) se crearon casi un cuarto de millón de puestos. El promedio mensual es muy próximo al promedio del segundo mandato de la Doctora Cristina Kirchner (22.000 nuevos empleos registrados por mes). La diferencia importante reside en la composición de esos números, parecidos a nivel agregado. Entre 2012 y 2015 inclusive, poco más de la mitad fue creación de empleo público mientras que en el año último ese grupo sólo aportó un sexto. Es cierto que creció el peso de los monotributistas (pasaron de proporcionar un octavo a adicionar un tercio de los nuevos empleos), pero también aumentó el aporte de los asalariados privados, duplicándolo: del 14% del cuatrienio anterior al 28% del último año: Por último, en el segundo trimestre de 2017 la participación asalariada mejoró casi dos puntos porcentuales respecto de igual lapso de 2016 rondando el tan mentado “fifty-fifty”. Debido a la falta de datos oficiales entre 2004 y 2016, con estimaciones alternativas (CEPED, CETyD o CIFRA) puede afirmarse que esa variable habría disminuido respecto del valor de 2015 pero se habría ubicado, aproximadamente, en torno del nivel de 2014.
Es claro que persiste el agobio social y político representado por el tercio de la población que no puede superar los ingresos necesarios para evadir la condición de pobreza. Para el INDEC, en el segundo semestre de 2016, había un 30.3% de personas pobres. Y, en el primer semestre de 2017, disminuyó al 28.6% Para hablar de esta cuestión siguen padeciéndose los efectos de la ruptura del sistema estadístico a partir de 2007 y su paulatina reconstrucción incluye heterogeneidades a veces insalvables. Según los datos de la UCA, en el segundo mandato de la Doctora Kirchner subió el índice de pobreza (pasó del 24.7 % en 2011 al 29.0% en 2015), acompañando el deterioro de otras variables. En 2016 se agregaron un par de puntos porcentuales. Es decir, a los más de 12 millones de personas en condición de pobreza en 2015 se adicionó –al menos- otro millón. Los números son ilustrativos por su cuantía como, infortunadamente, por estar lejos de ser algo novedoso o reciente.
Las distintas miradas en torno de las normas legales aprobadas por el parlamento en las últimas semanas de 2017 carecieron de una adecuada ligazón con estos elementos de la realidad y no han llegado a configurar un debate. Ni el gobierno se preocupó de explicar con claridad su contenido ni su eventual necesidad en virtud de las condiciones vigentes, ni las distintas vertientes opositoras se caracterizaron por arrojar claridad y, en general, menos aún alternativas efectivas.
No obstante, aún está pendiente en el país más de una discusión relevante: ¿cuál debe ser la estrategia de crecimiento que requiere la Argentina? ¿Cuáles son los mecanismos que aseguran mayor efectividad de su aparato productivo, incluyendo las inversiones empresarias? ¿Cuáles son los mecanismos para confrontar a los sectores monopólicos o más concentrados que -en épocas mejores y peores- siempre han sacado las mejores tajadas? ¿Cuáles son las maneras idóneas para que el aparato estatal en todos sus niveles contribuya eficazmente al mejoramiento de la competitividad a nivel internacional? ¿Cuáles son las formas a través de las cuales podremos ir armando una estructura impositiva realmente progresiva en cuyo marco pague más el que más tiene y los ingresos tiendan a asentarse en los impuestos directos y no en los indirectos?
En esos debates aún pendientes hay responsabilidades compartidas. En primer lugar la gestión gubernamental es responsable no dando por sentado o conocido el diagnóstico y menos aún el tratamiento necesario. En segundo lugar, a los partidos que integran la oposición política en sus más variadas expresiones, les compete no sólo rechazar el maniqueísmo y más aún la irrealidad, aportando alternativas en especial ante las opciones no satisfactorias propuestas por el oficialismo. Pero, además, los sectores sociales más variados también deben hacer oir su voz constructiva, rechazando –todos- el canto de sirena de la violencia y a los violentos cuyo verbo y accionar es rechazado mayoritariamente.
De esa manera, podrán preservarse algunas de las incipientes buenas noticias presentes y encaminarnos al logro de las (cuantiosas) aún faltantes. No es seguro pero es posible.

domingo, 21 de enero de 2018

Hay signos alentadores en los datos de distribución del ingreso


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21 de enero de 2018  
Contra los pronósticos más dramáticos, que no faltaron en los dos años que lleva la gestión macrista, siguen apareciendo evidencias de que la distribución del ingreso estaría recuperando, con parsimonia, un sendero de mejora. Con las limitaciones que tienen estos indicadores, siempre se los ha usado para aludir a condiciones de trabajo o de vida de personas y hogares en sociedades modernas.
A menos que decidamos abandonar su utilización, parece pertinente dedicar una mirada al desempeño socioeconómico a partir de dos informes del Indec referidos al tercer trimestre de 2017, es decir, en el período preelectoral. Si bien es el último dato disponible, no tiene por qué reflejar lo que ocurre en estos días.
El último informe oficial proviene del área de cuentas nacionales y describe datos positivos: hay un (modesto) incremento de la participación salarial en el producto respecto de un año atrás y un interesante aumento del volumen de puestos de trabajo. Habrá que seguir con detenimiento la evolución de los puestos, porque hay un sesgo fuerte de los no asalariados (la mitad de los casi 400.000 nuevos puestos) y, dentro de los asalariados, una sobrerrepresentación de los precarios. Los asalariados protegidos crecieron, en un año, al menos al ritmo del total de la población.
En diciembre se publicó el informe sobre distribución personal del ingreso, basado en la Encuesta Permanente de Hogares del tercer trimestre. Se observa una clara mejora respecto de igual trimestre de 2016 en los tres indicadores usuales, y también en relación con 2014. Tanto en los ingresos individuales (laborales o no) como en el ingreso per cápita familiar, el índice de 2017 es el más alto desde 2003, en términos reales.
La diferencia entre los ingresos de la ocupación principal y los ingresos individuales consiste en que estos últimos incluyen a aquellos y a todas las percepciones personales de cualquier origen. Los ingresos familiares per cápita reflejan la mayor (o menor) disponibilidad de fondos de los integrantes de la familia: si hay más ocupados en el hogar, al margen de que mejore o no la capacidad de compra individual, la situación será mejor. Si, además, suben los ingresos de otro tipo (jubilaciones u otras transferencias), también se mejorará.
No está claro si los cambios metodológicos introducidos sesgan los resultados, pero la evolución es coherente con la mejora del índice de Gini (cae unas décimas) y con la leve mejora de la distribución funcional del ingreso, en ambos casos respecto de 2016 y con datos homogéneos.
Descontada la inflación, y considerando como índice 100 los valores del tercer trimestre de 2004, el ingreso de la ocupación principal llegó a 144, el individual a 135, y el per cápita familiar a 153cuando se preparaba la contundente reelección de Cristina Kirchner. Esa evolución habla de una importante mejora de la capacidad de compra de salarios e ingresos no laborales individuales, y, más aún, de los mecanismos redistributivos recibidos por las familias. En 2017, esos valores se ubicaron en 142, 137 y 162. Aun con el sacudón de 2014 y la caída del PBI y los ingresos en 2016, en 2017 habríamos recobrado los valores de las vísperas del tercer mandato kirchnerista. En los ingresos familiares, con una mejora más que notable
El desempeño de los ingresos entre 2003 y 2015 tuvo tres etapas bien diferenciadas, casi coincidentes con los tres gobiernos de igual signo. En el primero, creció el producto y mejoró la distribución y la redistribución del mismo, con un fuerte aumento del empleo. En el segundo lapso, el empleo entró en un amesetamiento, aunque siguió, con menor ímpetu, la mejora de los ingresos. En el tercer período hubo un estancamiento del empleo asalariado privado y una aceleración del origen estatal, con un deterioro del ciclo económico, todo lo cual se expresa en una preocupante situación socioeconómica y sociolaboral (cayeron los tres indicadores).
En el bienio de la actual gestión se retoma, en nuevas y modestas condiciones, el sendero del aumento del empleo y los ingresos, según los informes aludidos. De perdurar esta dinámica, será extremadamente largo y penoso el camino para tener algún éxito significativo en cuanto a la meta oficial de eliminar la pobreza. Ese indicador empeoró entre 2011 y 2015 (al margen de la negativa a medirlo por ser "estigmatizante"), desmejoró en 2016 y se recuperó algo en 2017.
El comienzo de año no se presenta auspicioso. El alza del índice inflacionario a fines de 2017, el desfavorable cambio en el cálculo de los ajustes de las jubilaciones y asignaciones de marzo, más los aumentos en los servicios y el transporte parecen golpes importantes en sentido contrario a los buenos indicadores de actividad.
Preservar la distribución factorial del ingreso y los mecanismos de redistribución es una meta valiosa a la que deben apuntar el Estado, las empresas y las organizaciones sociales y de trabajadores. Parece un esfuerzo imposible de concretar, a menos que lleguen los consensos hasta ahora tan mencionados como esquivos.

TEMAS EN ESTA NOTA

jueves, 18 de enero de 2018

El empleo subió más en el sector informal de la economía

El empleo subió más en el sector informal de la economía

Los puestos de trabajo crecieron 1,9% en el tercer trimestre
JUEVES 18 DE ENERO DE 2018

PARA LA NACION



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Los puestos de trabajo en el país subieron a 20.518.000 en el tercer trimestre de 2017, un 1,9% más que en el mismo período de 2016, informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Según el informe Cuenta de Generación de Ingreso e Insumo de Mano de Obra del tercer trimestre del año pasado, la cantidad de trabajadores asalariados registrados aumentó 0,9% en la comparación interanual, al sumar un total de 10.637.000 puestos, mientras que en el sector informal no registrado creció 2,2%, con 4.938.000 empleos.
En tanto, de los 4.943.000 cuentapropistas, un tercio de ellos, 1,6 millones, se desempeñaban en el sector de comercio; 485.000 en el agropecuario, y 238.000 en servicios de salud.
"Los puestos de trabajo totales del tercer trimestre de 2017 ascendieron a 20.518.000 De ellos, los asalariados fueron 15.575.000 y los puestos de trabajo no asalariados totalizaron 4.943.000 El total de puestos de trabajo asalariados se distribuye en 10.637.000 registrados y 4.938.000 no registrados", se detalla.
Además, el Indec sostiene que la participación de la remuneración al trabajo fue de 52,7% en el tercer trimestre de 2016 y de 52,8% en el tercer trimestre del año siguiente. La participación de la remuneración al trabajo creció 0,09 puntos porcentuales, a raíz de una caída del 0,20 del sector público y un alza de 0,29 del sector privado.
"Si se compara con el aumento de la población es alentador, porque es casi el doble de ese aumento. Hay mayores oportunidades relativas y es bueno desde el punto de vista de la sociedad generando bienes y servicios de uso colectivo", sostuvo Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
Pero el especialista puso el foco en que "los puestos no asalariados crecieron a mayor ritmo y dentro de los asalariados los desprotegidos crecieron más que los protegidos".
Esto último puede significar "que las condiciones laborales no son buenas por lo que aumenta el empleo sin cobertura o bien que la demanda de puestos aún no llegó plenamente al mundo 'en blanco' de la economía", consignó.