miércoles, 10 de noviembre de 2021

Pasaron cosas: un reparto del ingreso a lo PRO amenaza a Todos en las urnas Nota de M Falak, Letra P, 10-11-21

 Nota de Marcelo Falak, publicada en LETRA P 10-11-21


De la promesa de platos llenos al peligro del revoleo por la cabeza. Donde hay una necesidad, nace un dilema endiablado. Objetivo 2023: ¿dos años a pura macro?

El análisis político y económico suele concentrarse en el día a día de las disputas ideológicas, las grietas y el debate en tono sostenido, pero ciertas tendencias subyacentes pesan más de lo que les gustaría a los actores. Eso es lo que le ocurre hoy al gobierno del Frente de Todos, que deberá encarar este domingo una cita electoral crucial sin haber podido cumplir con el principal objetivo que se dio dos años atrás: comenzar a revertir la distribución regresiva del ingreso dejada por el macrismo.

 

Un informe de la consultora Analytica le pone conceptos y números a esa cuestión caliente. "Tres años consecutivos en recesión", esto es, 2018, 2019 y 2020, "y una pandemia dejan una estructura económica y social muy deteriorada (…). La participación de los trabajadores en el PBI (incluyendo registrados, no registrados y cuentapropistas) está 12 puntos por debajo de los niveles de 2016, pasando de 52% a 40%", sentencia.

 

De acuerdo con el trabajo, tanto la combinación de las horas totales trabajadas como el salario por hora "cayeron en el primer semestre respecto de 2016. pero los órdenes de magnitud son completamente distintos: mientras las horas trabajadas se redujeron solo 2%, los salarios se desplomaron 21%".

 

Analytica pone el índice en la llaga de la interna oficial al explicar que "la necesaria moderación fiscal y monetaria observada hasta antes de las PASO hizo que el peso del ajuste recaiga casi en su totalidad tanto en los salarios como en la calidad del empleo (…). El nivel de empleo es similar al de 2016, pero cambió levemente su composición: aumentaron los cuentapropistas y se redujeron los asalariados". El peso fáctico de la larga duración condena hoy a Alberto Fernández y a Martín Guzmán del mismo modo en que lo hizo en su momento con algunos funcionarios de Juntos por el Cambio, a quienes se les llenaban los ojos de lágrimas de emoción cada vez que encontraban a un exasalariado instalando un parripollo en la puerta de su casa.

 

Pasada la mitad del año, sin embargo, el Gran Confinamiento instalado el 20 de marzo de 2020 fue desmontado y la economía normalizó su pulso. Así, señala el trabajo, el salario real creció 2,1% mensual en julio y 0,9% en agosto, aunque la inflación apuró el paso en septiembre. "Seguramente. la participación de los trabajadores crezca, pero muy lentamente por el objetivo de las empresas de no perder rentabilidad en un contexto de recuperación y gran incertidumbre respecto a las ganancias futuras. La participación de las firmas subió 11 puntos respecto de 2016, pasó del 40% al 51% en el segundo trimestre". Esa pelea desigual es la que el Gobierno –a través del impulso de Cristina Kirchner– ha tratado de nivelar con la política de control de precios iniciada por el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, de modo que el rebote productivo no quede en manos de "cuatro vivos". El pronóstico de la movida en el largo plazo es reservado.

 

Mientras los funcionarios y dirigentes que rodean a Fernández ya se ponen el casco para la balacera interna que intuyen desde el mismo domingo a la noche, todos –la población, los observadores, el Fondo Monetario Internacional y los países interesados en el rumbo de la Argentina– aguardan definiciones.

 

¿Habrá más cristinismo, entendido como políticas de distribución progresiva del ingreso a como dé lugar, o más albertismo, con Guzmán y otros ministros del ramo, como Matías Kulfas, resistiendo en sus puestos e intentando la pelea por equilibrar gradualmente la macro sin resignar la recuperación de la actividad desde el subsuelo macrista y pandémico?

 

"En los próximos meses, las tensiones van a ir en aumento. Ante este cuadro, el Gobierno estará tentado a inclinar la cancha para que los trabajadores recuperen participación en el ingreso, tanto para sostener la base de electores que le da legitimidad política como para contener a los sindicatos dentro de su coalición. La duda es que, acuerdo con el FMI mediante, el espacio para la distribución luce muy acotado. Pocas veces en la historia han existido tantas necesidades contrapuestas entre estabilizar la macro y mejorar la distribución del ingreso", sintetizó Analytica los dilemas del futuro imperfecto.

 

En diálogo con Letra P, el economista Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEDEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, dijo que "el ingreso de trabajadores y jubilados, que ya venía cayendo en 2018-2019, siguió deteriorándose en 2020, cuando en un solo trimestre se perdieron cuatro millones de puestos de trabajo, un quinto del total, la mayoría asalariados desprotegidos o precarios y no asalariados, como cuentapropistas y pequeños propietarios".

 

"UNA GRAN DISTANCIA SEPARA HOY LAS NECESIDADES SOCIALES DE LAS POSIBILIDADES DE LA MACROECONOMÍA".

Pese a que el desconfinamiento produjo una recuperación ocupacional importante, "los niveles de ingresos declinaron, ya que volvieron primero los trabajos peor remunerados. Pese a los esfuerzos fiscales iniciales, entre el segundo trimestre de 2020, el peor momento de la pandemia, y el segundo de 2021, la participación de los salarios en el ingreso total cayó diez puntos: de 50 a 40%. No hay registros de semejante caída entre trimestres de años consecutivos", repasó.

 

Lindenboim recuerda que, en su campaña de 2019, Fernández prometió aumentar las jubilaciones en base al final del festival de endeudamiento del Banco Central a través de las Letras de Liquidez (Leliq), pero también que estas "no desaparecieron sino que aumentaron y las jubilaciones, en términos reales, cayeron primero por la suspensión de la ley de movilidad y, después, por el cambio de la norma". He ahí un ejemplo concreto acerca de la magnitud que separa hoy las necesidades sociales de las posibilidades de la macro.

 

"Con los resultados electorales se abre una ventana de oportunidad para un acuerdo político, para lo cual las grandes fuerzas deberán incluir y manejar a sus extremos. La finalidad de eso debería ser el inicio de un ordenamiento de la economía para transformarla en una que estimule la producción y no la cohíba, derivando de eso la recreación del mercado de trabajo", estimó el economista de la UBA. "Pero eso requiere un plan de largo aliento. Nada puede resolverse de inmediato. Eso es lo que ha intentado el Gobierno hasta aquí: parches infructuosos", remató.

 

Buena parte de la película inminente se dirimirá en esos términos. Comenzará el domingo a las 18 y será bueno prestar atención.


jueves, 4 de noviembre de 2021

Trabajo: para especialistas del mercado laboral, lo que aumenta es el empleo precario Brenda Funes, Perfil, 4-11-21

Nota publicada en Perfil
04-11-2021 13:39

El Ministerio de Trabajo informó que el empleo registrado aumentó en agosto un 2,8% interanual. Jorge Colina, presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) explicó que este incremento se debe a los monotributistas. Por su parte, Javier Lindenboim, investigador de la UBA y especialista en temas laborales, señaló que recién se conocen las cifras oficiales de junio.

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Informe del Ministerio de Trabajo

De acuerdo a un informe difundido por la cartera laboral este miércoles, el trabajo registrado mostró en agosto un crecimiento de 2,8% interanual, al sumar un total de 12.158.000 empleos. Mientras que, frente a julio pasado marcó una mejora de 0,5% por la creación de 54.600 puestos.

El número total de trabajadores surge de la suma de las 9.670.000 personas asalariadas registradas -sector privado, sector público y trabajo en casas particulares- y de los 2.487.000 de trabajadores independientes -monotributistas y autónomos-.

De esta forma, el total de personas asalariadas se expandió en el octavo mes de 2021 un 2,2% interanual (211.600 trabajadores más), resultado que se explicó principalmente "por las variaciones positivas en el sector privado y en el público, que incorporaron 124.000 y 93.200 trabajadores, respectivamente".

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Empleo registrado.

En contraposición, el trabajo en casas particulares mostró una caída del 1,3% anualizada (5.700 trabajadores menos) y del 0,2% respecto a julio.

Puntualmente en lo que refiere al sector privado, el documento precisó que “el crecimiento del 0,2% de agosto representa la tasa de variación más alta desde mayo 2021, aunque aún se encuentra 1% por debajo del nivel de empleo previo al inicio de la pandemia (primer trimestre de 2020)”.

Gran nivel de deterioro

Jorge Colina, presidente de IDESA, explicó que hay que analizar en profundidad los datos ya que el empleo registrado se recupera de la mano de los monotributistas y no del empleo asalariado privado registrado.

Si bien el monotributo es un trabajo en el sector privado, el mismo es no asalariado, de baja remuneración y en condiciones precarias e inseguras.  “A la gente no le queda otra que facturar. Que el crecimiento se dé por el monotributo es señal de que tanto el mercado laboral como las condiciones laborales son malas”, afirmó el especialista.

Con respecto a la caída del el trabajo en casas particulares, detalló que es así porque hay mucha informalidad. El Plan Registradas sólo le sirve al que paga ganancias, y no a quienes son empleados con un sueldo base.

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No hay incentivo para poner en blanco a la señora que ayuda en casa, y en general son pocas horas. También es cierto que existe una proliferación  de juicios laborales es la consagración de las falta de políticas. No hay políticas laborales que faciliten la generación de vínculos laborales y relaciones de armonía. Cuando la gente no quiere contratar, no quiere registrar por temor a un juicio quiere decir que el mercado laboral se maneja en conflicto”, indicó en diálogo con PERFIL.

En lo que coinciden los profesionales consultados es que lo realmente importante sería que crezca el empleo en el sector privado. Sin embargo, el propio sector empresario expresó que no hay miras a ampliar la planta permanente porque emplear es caro, incierto; y hay medidas como la indemnización doble, las cargas sociales, la prohibición de despidos que los “llevan a no contratar ni invertir”.

Colina también aclaró que la tasa de desempleo no es más alta del 10% porque la gente hace changas para sobrevivir. Es decir, que “sólo crece el empleo inseguro”.

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Empleo registrado.

Mirada integral del mercado laboral

Javier Lindenboim, investigador de la UBA, sostuvo en diálogo con PERFIL que lo “qué pasa actualmente en el mercado laboral no lo sabe nadie porque las últimas informaciones oficiales corresponden al segundo trimestre de este año” y lo que se va conociendo “son datos asilados que hay que ver en un contexto”.

Uno de los puntos que remarcó es que existe cierta falta de continuidad a la hora de definir qué categorías se encuadran dentro de lo que es empleo registrado. Quienes hoy incluyen a monotributistas, autónomos y asalariados del sector privado, público y en casas particulares; antes sólo contabilizaban al asalariado del sector privado. “Ahora descubrimos que el empleo registrado es todo, no como cuando se criticaba a Macri”, sentenció.

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Al dar un panorama más amplio enumeró una serie de cuestiones:

  • Los no asalariados en su conjunto que son cuentapropistas algunos están inscriptos pero la mayoría no. Es gente que no enviaba datos y ahora lo hace, pero “no cree que haya un dinamismo económico como para hablar de recuperación del mercado de trabajo”.
  • El investigador, señaló que hubo una gran caída de puestos de trabajo en el segundo trimestre del 2020, y desde allí, hay una leve recuperación.
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Mercado laboral | Crédito: CEPED-UBA
  • En simultaneo disminuyó la tasa de desocupación, pero no porque haya más trabajo sino porque hay desaliento. Es decir, que la gente ve que no hay trabajo, y por ende, no busca.

El Gobierno Nacional pronostica que la recuperación continuará. Mientras que especialistas en empleo, al desmenuzar los números no ven un pronóstico del todo positivo.

jueves, 14 de octubre de 2021

Un país no puede planear su futuro solo a partir de la redistribución Columna publicada en eldiarioAR.com 14-1021

 Columna publicada en eldiaroAR.com el 14-10-2021

Entre los debates extraños del presente se destacan aquellos que van por andariveles diferentes. Uno pone el acento en la secuencia inversión-crecimiento-empleo-mejor distribución del ingreso. El otro, con el argumento de que algo hay que hacer para quienes más lo necesitan, sólo focaliza en mecanismos redistributivos aun cuando no hay sustento para tales erogaciones. Lo preocupante es que aparecen como alternativos. Más aún, el segundo es el que se presenta como progresista. No es el lugar aquí para desarrollar un debate académico. Si, en cambio, para ilustrar con información algunos rasgos de nuestro desempeño socioeconómico en las últimas décadas para comprender mejor cómo llegamos hasta aquí y, por tanto, vislumbrar caminos más eficientes.

Un repaso sobre el empleo

Las tasas de actividad y empleo de la mano de obra de la última década muestran con claridad que ambos indicadores descienden entre 2011 y 2015, tienen una leve recuperación entre 2016 y 2019 y se derrumban en 2020 con la única pandemia conocida: la del Covid. En la segunda mitad de ese año se recuperan ambos índices, al igual que en toda América Latina, dinámica que llega hasta el primer trimestre de 2021. Desafortunadamente, en Argentina, en el segundo trimestre declinan ambos, revirtiendo la tendencia favorable y quedando en niveles todavía inferiores a los de fines de 2019.

Qué dicen los datos sobre los ingresos

Ante la falta de una serie representativa de los ingresos salariales tomemos la de los asalariados privados registrados. Al tiempo en que en el decenio último no hubo creación de empleo en ese ámbito, los ingresos reales mejoraron entre 2009 y fines de 2015 perdiendo esa mejora durante el gobierno de Cambiemos. El año y medio siguiente, pandemia mediante, se perdieron otros tres puntos porcentuales de la remuneración promedio

El resultado —incluyendo los mecanismos redistributivos— se pueden apreciar a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En el gráfico puede verse, haciendo equivalentes a 100 los valores de 2004, el comportamiento de los ingresos de la ocupación principal (línea azul), los ingresos agregados de cada una de las personas que percibe recursos dentro del hogar (línea roja) y, finalmente, algo parecido a la situación de bienestar del hogar expresado por el ingreso per cápita familiar (línea verde)

Las tres variables mostraron un sensible crecimiento hasta 2007 pero desde entonces tanto los ingresos individuales como los de la ocupación principal oscilaron en un rango relativamente acotado. Esto se mantuvo hasta 2018 inclusive. Luego, la crisis financiera y económica se llevaron las mejoras obtenidas desde 2007 retornando en 2019 a aquellos valores.

Sin embargo, el ingreso per cápita familiar mantuvo una dinámica de mejoramiento hasta 2018 inclusive (superando la profunda caída de 2014). Los distintos mecanismos de transferencias a los hogares mejoraron los ingresos reales tanto en el segundo gobierno de Cristina Fernández como durante el mandato de Mauricio Macri. Solo el segundo semestre (en esta serie) de 2019 muestra una sensible caída que lleva los valores a los mismos de 2014.

En 2020 los ingresos siguen cayendo. Se observa una mejora de los ingresos de la ocupación principal debido al efecto composición ya que los puestos perdidos habrían sido los relativamente peor remunerados.

En el segundo trimestre de 2021, en cambio, los ingresos de la ocupación principal muestran una pérdida producto tanto de que por entonces los ajustes paritarios no se habían concretado o, si lo hicieron, fue con porcentajes sensiblemente menores que los niveles inflacionarios contemporáneos. Por otro lado, gran parte de la recuperación ocupacional correspondió a los asalariados precarios que, es sabido, perciben salarios más desfavorecidos.

Las mejoras de los otros dos indicadores son más difíciles de interpretar habida cuenta que habían desaparecido las transferencias tipo IFE.

La desigualdad de los ingresos en los años recientes

Los datos publicados por INDEC sólo cubren el último quinquenio. Dentro de él, a primera vista, se destacan los efectos de los últimos tres años de crisis con un leve empeoramiento del indicador. Ahora bien, si miramos los segundos trimestres solamente, se aprecia que en 2021 hay una mejora respecto de un año atrás. El punto de referencia es el peor momento del cierre de actividades y del aislamiento. El valor de 2021 es idéntico al del trimestre respectivo de 2019. En cambio, el trienio 2016-2018 presenta los mejores valores en materia de distribución del ingreso (los menos desiguales).

Resumiendo, las cuestiones ocupacionales, los ingresos laborales y la desigualdad de los mismos parecen haber sufrido el impacto del Covid y la cuarentena, pero dentro de un contexto de dificultades notables preexistentes. Entre esas razones de contexto se encuentra el desempeño económico en las décadas recientes. Veamos algunos datos al respecto.

La configuración económica sobre la que se asientan el empleo y los ingresos

El gráfico muestra, una vez más, que la segunda década del siglo XXI ha sido un lapso de estancamiento. Dentro de ese escaso movimiento se aprecia que el PBI desestacionalizado (línea punteada) tiene dos “picos”: uno más modesto en 2015 y otro (récord de la serie) a comienzos de 2018. En otras palabras, la crisis de 2020 continúa a un largo período en el que la actividad económica no termina de tomar impulso.

El PBI per cápita —pese al bajo crecimiento poblacional— cae estrepitosamente a lo largo de esta segunda década, no sólo en el final, con la pandemia. En 2020 el PBI per cápita resultó similar al de 2005. Si retrocedimos tanto en la creación de riqueza, ¿cómo podemos esperar alta demanda de empleo o una buena distribución del ingreso?

¿Qué podemos esperar?

Este desempeño, más que moderado, se verifica luego de un lapso extremadamente beneficioso para Argentina y toda la región. La primera década del siglo XXI revirtió los términos de intercambio a su favor cambiando, por un tiempo, el comportamiento de la segunda parte del siglo XX.

Una de las razones por las que desaprovechamos la ocasión está en la tendencia declinante de la tasa de inversión. En la actualidad, desde hace varios años, estamos por debajo del 15%. Con esta composición de la demanda agregada (y con el contenido mismo de la inversión) es difícil imaginar un sendero de crecimiento.

Si a esto le agregamos un aparato del Estado que captura crecientes porciones de la renta total pero es ineficiente para su aplicación y, además, los recursos son sistemáticamente inferiores a las erogaciones entonces tenemos una economía fiscalmente deficitaria. Esto, arrastrado durante décadas, configura una estructura productiva con escaso sustento y nulas expectativas positivas. Nos acostumbramos a la inflación y estamos en el podio mundial al respecto.

En ese marco, las políticas redistributivas resultan tan necesarias como imposibles de ser sustentadas. Más allá de relatos políticamente correctos, la sociedad argentina se enfrenta a una crisis de proporciones.

En esta campaña electoral las autoridades no hacen más que echar leña al fuego aumentando de modo sensible el gasto sin financiamiento. Al día siguiente de las elecciones, sin embargo, nos enfrentaremos con el mismo dilema. Sin una reconstrucción productiva efectiva ¿podremos basar nuestro devenir en este tipo de estrategia redistributiva insolvente?


jueves, 7 de octubre de 2021

Los indicadores, mejores que las perspectivas, Columna en CLARIN, 7-10-21

Columna publicada en CLARIN el 7-10-2021

Comparados con los valores del primer trimestre, los del segundo no han dejado de traer buenas noticias, aparentemente. La desocupación disminuyó, el coeficiente de Gini de los ingresos familiares también, las brechas de ingresos también mostraron mejoras, y la distribución personal mejoró algo, excepto en los ingresos de la ocupación principal.

Además la pobreza en el primer semestre mejoró respecto del año anterior. Si todo es así, se preguntan en el oficialismo, “¿por qué nos fue como nos fue en las PASO?”

Para ayudar a vislumbrar una interpretación posible seguramente debiéramos mirar más los procesos que la fotografía.

Por ejemplo, la desocupación bajó pero no porque haya aumentado la tasa de empleo, la proporción de personas ocupadas respecto de la población total, sino porque hubo más personas que abandonaron la búsqueda.

Es lo que se denomina el desaliento y se origina, básicamente, en la convicción de las personas que necesitan un empleo de que no lo van a conseguir.

Muchos de los millones de trabajadores asalariados precarios o de cuentapropistas o patrones que quedaron a la vera del camino en el segundo trimestre de 2020 pudieron, de algún modo, subirse nuevamente.

Pero no sólo los trabajos de reinserción han sido deficitarios en ingresos sino que también han sido insuficientes para la magnitud de los puestos que se perdieron en aquel momento: cuatro millones de puestos desaparecieron. Los datos anuales señalan que en 2020 había 1.5 millones menos de puestos que en el año 2019.

Por otro lado, si se mira tanto la tasa de actividad como la de empleo, desde la sima de 2020 fue escalando trimestre a trimestre. Eso sí, cada vez con más lentitud, pero seguían subiendo. Pero eso se cortó en el segundo trimestre de 2021, lo que originó el desaliento mencionado con la aparente buena noticia de la baja de la tasa de desempleo.

Si tomamos el coeficiente de Gini (que mide la desigualdad de los ingresos, en este caso del ingreso per cápita familiar de las personas), efectivamente mejoró no solo respecto del primer trimestre -lo que suele ocurrir todos los años- sino que disminuyó sensiblemente del valor captado un año atrás, en el inicio de la pandemia, su peor momento.

Ahora bien, al mirar la serie disponible (desde 2016) se aprecia que el valor actual es similar al de 2019 pero peor que los segundos trimestres del resto del gobierno de Cambiemos. Más allá de las interpretaciones o relatos, esos son los datos.

Como los datos sociolaborales no vienen del aire, miremos qué ha pasado con la evolución de la actividad económica. La EMAE desestacionalizada muestra que el último valor alcanzado si bien salió de la profunda depresión de mediados de 2020, como todos los países de la región, pero su nivel actual está por debajo del registrado en cualquier momento entre 2010 y 2019, ambos años inclusive.

¿Qué significa esto? Que, como es sabido, la riqueza disponible, el producto per cápita, viene descendiendo desde el pico de 2011 con escalones cada vez más pronunciados (en valores de 2004, de más de 17000 a menos de 14000 en 2020).

Dicho de otro modo, ¿cómo podríamos esperar una mejora en el bienestar de la población si la sociedad en su conjunto cada año produce menos? A éste se le podría agregar otro interrogante ¿cómo no decrecer si cada vez la tasa de inversión es menor (desde hace décadas)?

Si bien hemos estado sometidos a un bombardeo tanto de sabedores como de desconocedores acerca de que la pobreza estaría este año más cerca del 50% que del 40%, el informe de INDEC indicando que “apenas” un 40.6% de la población vive en condiciones de pobreza nos dejó algo sorprendidos.

Lo que sí ha traído más de una inquietud es la elevación del índice de indigencia. El año pasado se había argumentado que los esfuerzos oficiales (en particular el IFE, pero no sólo ese instrumento) habían aliviado la indigencia más que la pobreza. El dato actual requiere profundizar un poco más.

Finalmente, no debemos olvidar que los indicadores monetarios y afines en sociedades con regímenes de alta inflación, como el nuestro, (estamos en el podio) tienen grandes dificultades por arrojar precisión en sus resultados. De allí que los análisis no pueden dejar de ser cautelosos cuando se cubre un lapso de seis meses tanto de ingresos como de precios.

Al respecto alguien quizás no bien intencionado podría preguntarse ¿cómo en la segunda mitad de 2020, cuando se concentró el grueso de la ayuda fiscal, el índice de pobreza fue significativamente más alto que en el primer semestre de 2021, cuando la asistencia fue mucho más exigua? Las estadísticas tienen las limitaciones propias, entre otras, de las condiciones en las cuales se relevan.

En definitiva, con inversión declinante puede entenderse el devenir cada vez más negativo del producto y, por tanto, de la torta por repartir.

En esas condiciones ,en ausencia de un plan económico dirigido a recuperar la actividad económica (subordinada en 2020, supuestamente, al cuidado de la salud) e inhibido el equipo económico de cumplir el cometido que le fue asignado al inicio del mandato (arreglar las cuentas públicas, normalizar las situaciones de endeudamiento externo e interno, en particular con el FMI) es casi milagroso el desempeño económico registrado en los meses recientes. Sin embargo, como se ha visto, los impulsos tienen escasa duración por los obstáculos generados internamente.

Con el propósito de recuperar votos en lugar de generar actividad económica (y mejorar la distribución) se ocupan solo de un gasto que más allá del resultado que produzca no es otra cosa que redistribución. El detalle es que ya no hay de dónde repartir.

domingo, 3 de octubre de 2021

REforma laboral un debate incipiente Nota de G. Bazzan en Clarin, 3-10-21

 Nota de Gustavo Bazzan en Clarin 3-10-21


Estancamiento del mundo del trabajo, caída del poder adquisitivo, recesión económica que ya va por diez años, campaña electoral. En este contexto los temas de “reforma laboral” se ganaron un lugar en el debate público. Es una discusión que excede lo que usualmente se conoce como “condicionamiento” del Fondo Monetario Internacional a cambio de firmar un nuevo acuerdo.

Reforma laboral y cambios en el régimen de indemnizaciones fueron temas que pusieron sobre la mesa, cada uno a su manera, el jefe de Gobierno porteño y seguro aspirante a la presidencia Horacio Rodríguez Larreta, el diputado Martín Lousteau y el candidato a diputado Martín Tetaz. También el candidato liberal José Luis Espert. Desde el oficialismo lo consideran un ataque a los trabajadores.

La posición de la CGT es contraria a los cambios. El titular de la central obrera, Héctor Daer, así se lo dijo a Clarín. “Acá el problema no es ni la indemnización ni las leyes laborales en general. El problema es la macroeconomía y la inestabilidad. Las leyes no son un problema, con estas leyes salimos de la crisis de la convertibilidad. Lo que importa es que la economía crezca, si no crece no hay creación de puestos de trabajo. No es casualidad que las propuestas de cambios a las leyes las expresas sectores pro empresarios. Lo único que quieren es generar una transferencia directa de recursos del trabajador a los empresarios.” Daer acepta algún cambio parcial y por un lapso de tiempo, como bajar cargas patronales al empleo joven. algún tipo de empalme para que un subsidio oficial forme parte del salario de los nuevos trabajadores, pero ninguna cuestión de fondo. Y reclama: “Hay que pensar un modelo de país para 20 o 30 años, no en parches como ese seguro de despido en lugar de las indemnizaciones”

Daniel Nieto es Subsecretario de Desarrollo Inclusivo en el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción (GCBA) y especialista en Políticas Sociales. Opinó puntualmente sobre el debate en torno a las indemnizaciones. “Argentina encaró el tema de los despidos e indemnizaciones de una manera a mi juicio equivocada. Acá nunca hubo un seguro de desempleo generoso. Se optó por poner a cargo del empleador la compensación por despido. Esto es malo para las pymes, porque si al negocio le va mal el patrón debe pagar toda la indemnización y la pérdida patrimonial puede ser brutal."

En su opinión "No es lo mismo con las grandes grandes empresas que tienen más espalda como para resolver situaciones de ese tipo. Pero para la pyme que tiene problemas la indemnización puede ser demoledora."

Sigue Nieto: "La discusión, a mi entender, no debe darse entre más o menos protección al trabajador, sino que debería discutirse cómo proteger mejor a los trabajadores y cómo no se hipoteca la capacidad patrimonial de las pymes. Con el sistema actual es un problema, con un seguro de desempleo más generoso se podría resolver mejor. Un ejemplo es el régimen jubilatorio: hay un aporte de empleador y empleado y luego el Estado regula el sistema que se fondeó con esos aportes”.

Javier Lindemboim, investigador del CONICET y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (fce-uba) señaló: “Lo que malamente se sintetiza como reforma laboral tiene el problema de que se mezclan muchos temas. Hace falta, sí discutir las relaciones laborales porque nos rigen normativas obsoletas, lo cual eso solo lo justifica. Pero no me convence que se plantee en el marco de una situación crítica a partir de que los empresarios señalan como único problema y a mí entender lo dicen para obtener una tajada mejor. Eso es ir por mal camino. Si es imprescindible lograr el debate en algún momento, pero no como una discusión aislada. Sí creo que el tema de la indemnización es un tema relevante. Si uno lo mira desde el sector empresario la incorporación de una persona a su plantilla implica abrir una cuenta del pasivo de la empresa. Está bien para el trabajador, pero para el empresario es una incertidumbre demasiado grande."

Lindemboim considera que" la realidad es que hace 50 años declina la tasa de inversión y contra eso es imposible pensar en crear trabajo. Se puede señalar a los empresarios y estos pueden decir que la inestabilidad macro no estimula. En definitiva, la clave es fomentar la inversión. No resolvemos nada si no se resuelve el fondo."

Datos objetivos y opiniones para nutrir un debate que parece incipiente.