Entrevista de Luciana Vázquez, La pregunta sin fin, FM Milenium, 4-5-2022
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miércoles, 4 de mayo de 2022
Por qué la precarización del empleo y los bajos salarios preocupan más que la desocupación Nota de Santiago Rojas, Perfil, 3-5-22
Entrevista incluida en la nota de Santiago Rojas, PERFIL, 3-5-22
Por qué la precarización del empleo y los bajos salarios preocupan más que la desocupación
La desocupación bajó a un 7%, dicen los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), dato que el dirigente Luis D’Elía abraza para defender al Gobierno Nacional en sus apariciones públicas.
Dicho dato aparenta ser alentador si no estuviesen a la vista también los datos de la pobreza arrojados por el mismo organismo reflejando un 37,3% para el segundo semestre del 2021. Más aún si tenemos en cuenta que la pobreza se duplicó penetrando al núcleo de la clase trabajadora; en 2011 un 12,7% de las personas con trabajo, eran pobres, y en 2021 ese porcentaje llegó al 28,2%, según el informe del Observatorio de Deuda Social Argentina (ODSA).
Economistas expresan su postura sobre las causantes de dicho fenómeno vinculadas al desplome del empleo y el salario. Javier Lindenboim, economista especialista laboral, expresó que en el gobierno de Mauricio Macri hubo una pérdida anual de 10 mil puestos de trabajo y en el primer bienio de Alberto Fernández esa cifra fue superior, alcanzando 50 mil empleos menos por año.
Más de la mitad de los niños argentinos son pobres, con serias consecuencias para su futuro
En cuanto a los ingresos salariales aseguró que hubo un deterioro y los que más perdieron, en el último sexenio, fueron los precarios (no registrados) a los que le siguieron los empleados públicos y luego, con menor perjuicio, los registrados.
“El último dato disponible, enero de 2022, respecto de diciembre de 2015 pierde casi el 34%. Para homogeneizar tomamos diciembre de 2015 y 2021. Así, la caída se reduce al 14%. Ha habido estancamiento del empleo de calidad y pérdida de los ingresos a niveles similares al promedio de 2008-2010”, agregó en su columna para un medio nacional.
A su vez; Damián Di Pace, analista económico e investigador, argumenta que el dato del 7% de desocupación es el dato más precario y peligroso que tiene argentina y explica que, si se toman los últimos 10 años, el salario a la salida privada cayó 1,5%.
“Estamos ante un escenario de precariedad laboral y de caída del empleo registrado. El crecimiento de los monotributistas de bases de alícuotas para los impuestos y bases de mínimos imponibles recontra desactualizados; y los que están empleados son de muy baja calidad”, afirmó el economista.
Advierten que sin planes sociales, la pobreza en Argentina podría llegar al 50 por ciento
“Por otra parte el autónomo, que es el emprendedor, cayó 8,7%. Tenemos menos autónomos en nuestro país básicamente porque están regodeados de impuestos, 35% de ganancia tienen que facturar con 21% de IVA y 3% de Ingresos Brutos. Además, no se subieron las bases de los mínimos no imponible, por lo cual, un autónomo con 63 mil pesos paga ganancias, una locura”, finaliza Di Pace.
Según Marcelo Ramal, economista y docente de la UBA, aclara que a las estadísticas de desocupación hay que verlas bajo el prisma de la creciente precarización laboral, no solo en la Argentina, sino también del mundo entero.
“Las personas que ya han renunciado a un empleo formal, ahora se declaran ocupadas, simplemente porque a lo mejor hacen changas o llevan adelante tareas de una enorme informalidad. Hay una camada muy grande de trabajadores de aplicaciones de reparto, como Uber, que llevan adelante tareas que formalmente implican una ocupación, pero refleja una consolidación del subempleo y esto ha sido profundizado por la pandemia”, explica Ramal.
a desocupación bajó a un 7%, dicen los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), dato que el dirigente Luis D’Elía abraza para defender al Gobierno Nacional en sus apariciones públicas.
Dicho dato aparenta ser alentador si no estuviesen a la vista también los datos de la pobreza arrojados por el mismo organismo reflejando un 37,3% para el segundo semestre del 2021. Más aún si tenemos en cuenta que la pobreza se duplicó penetrando al núcleo de la clase trabajadora; en 2011 un 12,7% de las personas con trabajo, eran pobres, y en 2021 ese porcentaje llegó al 28,2%, según el informe del Observatorio de Deuda Social Argentina (ODSA).
Economistas expresan su postura sobre las causantes de dicho fenómeno vinculadas al desplome del empleo y el salario. Javier Lindenboim, economista especialista laboral, expresó que en el gobierno de Mauricio Macri hubo una pérdida anual de 10 mil puestos de trabajo y en el primer bienio de Alberto Fernández esa cifra fue superior, alcanzando 50 mil empleos menos por año.
Más de la mitad de los niños argentinos son pobres, con serias consecuencias para su futuro
En cuanto a los ingresos salariales aseguró que hubo un deterioro y los que más perdieron, en el último sexenio, fueron los precarios (no registrados) a los que le siguieron los empleados públicos y luego, con menor perjuicio, los registrados.
“El último dato disponible, enero de 2022, respecto de diciembre de 2015 pierde casi el 34%. Para homogeneizar tomamos diciembre de 2015 y 2021. Así, la caída se reduce al 14%. Ha habido estancamiento del empleo de calidad y pérdida de los ingresos a niveles similares al promedio de 2008-2010”, agregó en su columna para un medio nacional.
A su vez; Damián Di Pace, analista económico e investigador, argumenta que el dato del 7% de desocupación es el dato más precario y peligroso que tiene argentina y explica que, si se toman los últimos 10 años, el salario a la salida privada cayó 1,5%.
“Estamos ante un escenario de precariedad laboral y de caída del empleo registrado. El crecimiento de los monotributistas de bases de alícuotas para los impuestos y bases de mínimos imponibles recontra desactualizados; y los que están empleados son de muy baja calidad”, afirmó el economista.
Advierten que sin planes sociales, la pobreza en Argentina podría llegar al 50 por ciento
“Por otra parte el autónomo, que es el emprendedor, cayó 8,7%. Tenemos menos autónomos en nuestro país básicamente porque están regodeados de impuestos, 35% de ganancia tienen que facturar con 21% de IVA y 3% de Ingresos Brutos. Además, no se subieron las bases de los mínimos no imponible, por lo cual, un autónomo con 63 mil pesos paga ganancias, una locura”, finaliza Di Pace.
Según Marcelo Ramal, economista y docente de la UBA, aclara que a las estadísticas de desocupación hay que verlas bajo el prisma de la creciente precarización laboral, no solo en la Argentina, sino también del mundo entero.
“Las personas que ya han renunciado a un empleo formal, ahora se declaran ocupadas, simplemente porque a lo mejor hacen changas o llevan adelante tareas de una enorme informalidad. Hay una camada muy grande de trabajadores de aplicaciones de reparto, como Uber, que llevan adelante tareas que formalmente implican una ocupación, pero refleja una consolidación del subempleo y esto ha sido profundizado por la pandemia”, explica Ramal.
jueves, 28 de abril de 2022
La inflación es el efecto, no la causa - Columna en el diario DIAGONALES, 28-4-22
Columna publicada en el diario DIAGONALES, 28-4-22
La inflación es el efecto, no la causa
Aunque hay coincidencia en los perjuicios principales del aumento de los precios, la lucha efectiva contra la inflación no está presente en los representantes
La inflación ha permanecido en Argentina durante demasiadas décadas carcomiendo los ingresos de los ciudadanos de a pie. Si bien ha sido un problema relativamente generalizado, en muy pocos países en el mundo perdura como problema. Sólo una veintena de ellos -en 2020- superaron el 10% anual de variación de precios. Con Venezuela a la cabeza y Argentina en quinto lugar, estábamos en esa incómoda situación. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) estima los promedios regionales de inflación “sin contar a Argentina, Haití, Surinam y Venezuela por presentar constantemente niveles de inflación muy superiores al resto de las economías de la región”.
Una de las razones de esa permanencia, quizás, ha sido el no reconocimiento de su presencia ni de su gravedad. En ello hay responsabilidad tanto de la dirigencia política como de la población en su conjunto. Desde alguna frase como “un poquito de inflación no hace mal” o el “índice de precios descarnado”, hasta su negación lisa y llana, mediante la manipulación de la actividad del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), todo ha confluido. Las convenciones colectivas de trabajo, por caso, suelen centrar su cometido en la recuperación de la pérdida de capacidad de compra del salario, precisamente, como consecuencia de la persistencia de la inflación.
Lo notable es que, aunque hay coincidencia en que los perjuicios principales del continuo (y, hoy, acelerado) aumento de los precios recaen sobre los sectores más pobres, la lucha efectiva contra la inflación no está presente en los representantes de estos núcleos, sean sindicales, sociales o políticos. Más vale, el planteo antiinflacionario tiende a ser adjudicado a la “derecha”. Lo mismo ocurre con el objetivo del superávit fiscal defendido en este siglo sólo por Néstor Kirchner y Mauricio Macri, con resultados dispares entre ambos. Kirchner logró los superávits gemelos y Macri no pudo salir de los resultados fiscales negativos.
En el caso de América Latina, los logros alcanzados en materia inflacionaria muestran que se pueden tener miradas y horizontes divergentes, pero mantener la atención sobre este problema y tener éxito. La persistencia e intensidad de la inflación en tan pocos países exponen dificultades y conflictos propios de nuestras sociedades.
Con evidencias como esta se debilitan fuertemente los argumentos como el que sostiene que el aumento de precios se debe al nivel de concentración económica que padecemos. Esa concentración existe y fue acrecentada en las dos primeras décadas de este siglo. Pero es difícil probar que la misma no se presenta en el resto de América Latina. Por otro lado, la existencia de monopolios puede explicar un nivel de precios favorable a ellos a través de una renta extraordinaria, pero no justifica necesariamente la variación de dicho nivel. Suponer que la inflación en Argentina tiene ese origen es afirmar que nuestra economía está más concentrada que la de nuestros países hermanos de la región, lo que está lejos de estar confirmado. No afirmo que la concentración económica no juega ningún papel ni pretendo eximir de responsabilidades a los grupos concentrados ni a los distintos gobiernos por no haber actuado eficazmente al respecto. Solo propongo poner la atención en otros elementos para el análisis.
Veamos algunos de ellos como ejercicio
Argentina es uno de los países en el mundo con mayores altibajos en lo que hace al nivel de actividad. No se trata de que crece en algunos años mucho y en otros, poco; sino que, en general, uno de cada tres años registra una caída del producto. Eso no sólo influye en el tamaño de la “torta” sino que para cada uno de los habitantes no aumenta lo suficiente (o declina, como en la última década). Pero, además, el funcionamiento económico en su conjunto se ve necesariamente afectado por tal dinámica.
Una derivación de ello, por ejemplo, es la declinación de la tasa de inversión. Un ejercicio realizado en el CEPED con los datos oficiales, muestra que tomando los períodos de gobierno (exceptuando el de la Alianza y el interregno de Duhalde) esa tasa ha venido cayendo sistemáticamente. Es sabido que la mayor parte del Producto se destina al Consumo. Pero ese consumo no puede alimentarse sin inversión. De eso es lo que hemos venido careciendo de manera notable.
Un resultado de esto, a su turno, es el lento aumento de la productividad general de la economía y en particular del trabajo. Argentina no sólo está muy lejos de la media internacional, sino que cada vez se aleja más de ella como ocurre en el conjunto de la región. Simplificando mucho: eso implica que el país debe ofrecer mayor cantidad de sus exportaciones para adquirir el mismo nivel de importaciones que les resultan imprescindibles.
De tal manera, la puja por la distribución de la renta se exacerba ya que la riqueza generada crece demasiado lentamente (o directamente disminuye) y la escasa mejoría de la productividad obstaculiza el mejoramiento del bienestar y calidad de vida de sus habitantes.
Recordábamos más arriba la escasa preocupación por el resultado fiscal. La continuidad de déficits sucesivos debe ser encarada a través del endeudamiento público o de la emisión monetaria. ¿Puede alguien creer que emitir moneda resulta inocuo sobre el valor de esa moneda? No se está afirmando que este es el único factor como sostiene la corriente monetarista. Pero tampoco se trata de obviar el problema.
De tal manera, frente a tamaña complejidad del asunto y a la gravedad de sus efectos bien vale pensar no en “una receta” (lo que hablaría de una simplicidad inexistente) sino en un conjunto articulado de medidas económicas y de soporte político y social. Parecería que no estamos yendo, precisamente, en tal dirección.
miércoles, 27 de abril de 2022
La baja en la calidad del empleo - Entrevista radial Eco Medios 27-4-22
Entrevista en Eco Medios, 27-4-22
Entrevista de Diego REynoso en el programa Asteriscos, Eco Medios, 27-4-22
Se profundiza la baja calidad del empleo -Columna en Clarin 27-4-2022
Columna publicada en Clarín el 27 4 2022
Se profundiza la baja calidad del empleo
En el último informe de INDEC sobre empleo y desempleo llamó la atención la baja de la tasa de desempleo. En primera instancia puede suponerse que ello se debe a un aumento de la ocupación.
Es por eso que la variable merece atención. En el período de Cambiemos, el empleo creció -pese a múltiples opiniones- aunque lo hizo principalmente en base al del sector no asalariado y al de los trabajadores precarios.
A la inversa, el balance de los dos primeros años del Frente de Todos arroja saldo negativo. En el sector privado disminuyó tanto el empleo registrado como el no registrado y también lo hizo la participación salarial en el producto. Todo esto habida cuenta de la pandemia y la cuarentena.
El componente privado del empleo en declinación
Si nos detenemos en el sector privado registrado la evolución posterior a la crisis de principios de este siglo se puede resumir así: durante el gobierno de Néstor Kirchner se agregaron anualmente unos 500 mil trabajadores. En los dos mandatos de su esposa -Cristina Fernández- la evolución fue declinando ya que en su primer período se agregaron por año 200 mil puestos en esta categoría y en el segundo apenas 100 mil.
Con posterioridad los valores ya son negativos. En el gobierno de Mauricio Macri hubo una pérdida anual del orden de los 10 mil y en el primer bienio de Alberto Fernández esa cifra fue superior: 50 mil empleos menos por año.
Se suele considerar a los asalariados no registrados y a los no asalariados (categoría compuesta principalmente por monotributistas y en la que predominan los no registrados) como los componentes más desfavorecidos del universo de trabajadores.
Sumando ambos conjuntos el promedio anual en los lapsos de gobierno desde 2003 (en miles) fue: 200, -15, 50, 300 y -58 mil. Los dos períodos con valores negativos son muy diferentes, ya que en el primero, 2007 y 2011, la disminución se explica por la transformación de asalariados precarios en protegidos. El bienio último -a su turno- incluye el fuerte deterioro durante la pandemia y la cuarentena extendida que afectó a ambas categorías de asalariados privados.
Las mayores variaciones positivas también difieren: entre 2003 y 2007 el crecimiento general del empleo también incluía a los trabajadores precarios; en el período de Cambiemos, el aumento de los puestos de trabajo, también significativo, se sostuvo en la suma de asalariados precarios y no asalariados. La recuperación del año 2021 de parte de lo perdido en 2020, se concentró asimismo en esas categorías (90%).
Todo esto significa que hasta 2015 hubo aumento del empleo privado registrado pero cada vez más lento y con pérdida de dinamismo. Desde entonces la situación de los trabajadores profundizó su deterioro.
La variación de los ingresos laborales
La heterogeneidad salarial es conocida. Los que más perdieron, en el último sexenio, fueron los precarios (no registrados) a los que le siguieron los empleados públicos y luego, con menor perjuicio, los registrados.
Su medición ha dado lugar a cuantificaciones diversas no siempre sostenidas en la información. Aquí miramos los datos del Ministerio de Trabajo que, en materia de ingresos, sólo refiere a los trabajadores (registrados) del ámbito privado. Pero hay un inconveniente derivado de que los datos de junio y diciembre incluyen el aguinaldo.
He aquí porqué con la misma fuente se pueden obtener datos dispares para medir la magnitud del deterioro de los ingresos salariales de este sector. El último dato disponible, enero de 2022, respecto de diciembre de 2015 pierde casi el 34%. Para homogeneizar tomamos diciembre de 2015 y 2021. Así, la caída se reduce al 14%.
Todavía más, si tomamos enero 2022 con el mes previo al cambio de gobierno en 2015 (a fin de evitar incluir el aguinaldo) la pérdida es un poco más pequeña: 7.5%. En resumen, hubo una pérdida de ingresos clara entre estos asalariados. Pero, sin dudas, no fue de un tercio como lo parece indicar la primera comparación. Los restantes cotejos giran en torno del 10%, retroceso que iguala el salario al vigente en 2010 en vísperas de la abrumadora reelección de la Dra. Kirchner.
La participación laboral en la distribución de la riqueza generada, cuyo descenso de 2015 a 2021 es del 13% (INDEC, Cuenta de generación de ingresos) un tercio del cual se debe al último año, es de todos modos, un parámetro significativo para apreciar la situación sociolaboral, distinto del salario individual.
Así. ha habido estancamiento del empleo de calidad y pérdida de los ingresos. Ese “combo” explica el deterioro que lleva la participación a niveles similares al promedio de 2008-2010. Un agudo analista del consumo ha señalado que estas objetivas similitudes deben ser tamizadas con otras percepciones de la sociedad que en la actualidad cree que el futuro difícilmente no sea peor que el presente. Esto hace a éste, menos soportable.
Calidad del empleo……y de las fuentes utilizadas
No hay dudas de que para modificar la situación del empleo y de los ingresos asociados a él, sería deseable que las acciones se sostengan en datos adecuados. Por ejemplo, saber que en el último bienio éramos tan pobres (o tan ricos) como en 2006 debido a que en el decenio reciente ha disminuido el producto per cápita.
Una buena base informativa es crucial como lo es un cambio en el encuadre político no sólo para encarar con eficacia el tema del empleo sino para no volver a tropezar haciendo lo mismo que nos trajo hasta aquí.
domingo, 24 de abril de 2022
Se instala un piso de 6% mensual. Entrevista de Juan Barca, Clarin, 24-4-22
Al galope del 6,7% de inflación en marzo, el mayor récord en 20 años, las negociaciones salariales empezaron a reflejar la aceleración de los precios. La dinámica quedó estampada en los acuerdos que ya incorporan una mayor cantidad de ajustes y más cercanos en el tiempo en función de expectativas de inflación cada vez más altas.
Es lo que ocurrió en comercio en las últimas horas, donde se acordó una suba del 59,5% para 2 millones de trabajadores. Fue en siete tramos casi consecutivos (6% en abril, 6% en mayo, 6% en junio, 10% en agosto, 10% en septiembre, 11% en noviembre y 10,5% en enero de 2023), cuando en 2021 habían sido cuatro los aumentos ese año, en torno al 8%.
El Ministerio de Trabajo Claudio Moroni avaló la "fórmula" con sumas no remunerativas, con tal de evitar una paritaria "corta" de tres meses. "Es lo que Economía puede aceptar", dijo un funcionario.
El desborde inflacionario en marzo llevó al Gobierno a adelantar la convocatoria de paritarias y cerrar una docena de acuerdos con aumentos de entre el 45 y 60%. Para abril, el escenario igualmente sigue siendo preocupante. Algunas consultoras estiman un piso del 5% del IPC hasta julio. El pronóstico es que después del shock en los commodities en marzo vendrá el shock de tarifas.
"La aceleración de precios debería ser temporal, pero las tarifas están muy atrasadas, no paran de caer en términos reales, entonces si las ajustas se acelera la inflación, y vienen los sindicatos que piden ajustar salarios y las empresas ajustan sus costos, entonces se retrasa el tipo de cambio y tenés que acelerar el ritmo de devaluación, lo cual vuelve a acelerar la inflación", dijo Fernando Marengo, economista jefe de Arriazu Macroanalistas.
El ministro de Desarrollo, Matías Kulfas, se mostró más optimista. "Todavía es apresurado para saber el número pero probablemente por encima del 4%", dijo el miércoles a El Destape Radio.
Por lo bajo, el Gobierno teme que se anualicen las expectativas de inflación a partir del dato de marzo. En ese caso, la inflación sería del 117%. El ministro de Economía Martín Guzmán le pidió a la CGT y la UIA que no lo hagan. A cambio, el Ejecutivo adelantó paritarias y esta semana lanzó un bono tipo IFE de hasta $ 18.000 para trabajadores informales y jubilados.
Síntomas de aceleración
Otra señal emergió en el sector bancario, donde ante la falta de brújulas la inflación que empieza a servir de guía es el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. La encuesta, de la que participan los bancos, proyectó un 59,2% interanual en marzo. Ahora, el sindicato exige un aumento en espejo al REM, reclamo que reforzará con un paro el jueves.
"La política de ingresos que está planteando el Gobierno con la liberación de paritarias es que al no poder contener inflación le suelta la mano a los salarios para que se recupere el ingreso de las familias, pero en los próximos 12 meses se traduce en inflación más elevada, una clara mejora muy transitoria y un empeoramiento en el mediano y largo plazo", dijo el economista Rodrigo Álvarez, quien prevé un 65% de inflación.
El Banco Central reconoció los límites para actuar la semana pasada al subir las tasas por cuarta vez en el año y advertir que "es condición necesaria pero, por sí sola, no suficiente para reducir la inflación". Por el programa con el FMI, el Gobierno aceleró el dólar, las tarifas y los combustibles, a la vez que desistió de subir retenciones para desacoplar los precios.
La dialéctica salarial tiene otras derivaciones, como ocurre en Sanidad. Allí, las clínicas, sanatorios, hospitales privados y prepagas condicionaron el aumento solicitado por el gremio del 45% (en dos tramos y con revisión en agosto) a que les autoricen un incremento de las cuotas a los afiliados y de los aranceles a las obras sociales, PAMI y prepagas. En otras palabras, otra ronda de subas en los precios.
Ese espiral plantea dudas sobre el resultado de la aceleración en los ritmos y montos salariales (Camioneros pide un 85%), una situación que ya se dio el año pasado con la reapertura reiterada de paritarias. Pese al rebote de la economía y el empleo, la participación de las remuneraciones del trabajo asalariado en el producto retrocedió 4,86 puntos, mientras el sector empresario mejoró 3,84.
"¿Volverán a perder los trabajadores como el año pasado cinco puntos porcentuales en su participación o recuperarán algo? Lo segundo va a ser difícil. En tal caso, puede expresarse en una nueva caida en la participación. Las hipótesis: el PBI al menos por arrastre crecería un 3-4%, el empleo es muy difícil que aumente y los salarios (reales) tampoco", señaló Javier Lindenboim, economista y director del centro de estudios CEPED (UBA).
jueves, 21 de abril de 2022
La canasta básica aumenttó 7% en marzo - Entrevista en Canal de la Ciudad 24 4 22
Entrevista de Andrea Taboada, Mercedes Mora y Andrea Pirolo en Canal de la Ciudad, 24-4-22