domingo, 23 de abril de 2017

Empleo: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos? AM 1110, 23-4-2017

Entrevista de Graciela Fernández MEijide con Pablo Marmorato en el programa ¿POR QUÉ? por la AM 1110 emitido el 23-4-2017

Parte 1
https://youtu.be/IzTZ23yzuV8
Parte 2

https://youtu.be/4ItLnKE3jV4

miércoles, 19 de abril de 2017

Las causas de la menor participación de la fuerza laboral en el ingreso

Publicado en: Diálogo a fondo
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Este blog fue publicado por el Fondo Monetario Internacional.
(Versión en English)
La proporción del ingreso nacional que perciben los trabajadores remunerados permaneció en gran medida estable durante décadas en muchos países, pero desde los años ochenta ha venido disminuyendo. Según el capítulo 3 de la edición de abril de 2017 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO), esta tendencia obedece al rápido progreso de la tecnología y la integración mundial.
La participación de la fuerza laboral en el ingreso se reduce cuando los salarios crecen a un ritmo más lento que la productividad, es decir, la cantidad de producto por hora de trabajo. El resultado es que una proporción cada vez mayor de las mejoras de la productividad ha estado beneficiando al capital. Y como el capital tiende a concentrarse en los extremos superiores de la distribución del ingreso, las participaciones más reducidas de la fuerza laboral en el ingreso tienden a elevar la desigualdad del ingreso.
Tendencia a la baja
En las economías avanzadas, las participaciones de la fuerza laboral en el ingreso iniciaron una tendencia descendente en la década de 1980, y alcanzaron su nivel más bajo del último medio siglo justo antes de la crisis financiera mundial de 2008–09; desde entonces no se han recuperado sustancialmente, y ahora están en un nivel casi 4 puntos porcentuales más bajo que en 1970.
A pesar de las mayores limitaciones de datos, las participaciones de la fuerza laboral en el ingreso también han disminuido en las economías de mercados emergentes y en desarrollo desde comienzos de la década de 1990, sobre todo en las economías más grandes de ese grupo. En China, por ejemplo, pese a los notables avances logrados en materia de reducción de la pobreza en las últimas dos décadas, las participaciones de la fuerza laboral cayeron de todos modos casi 3 puntos porcentuales.
De hecho, como el crecimiento sigue siendo deficiente en muchos países, el reconocimiento cada vez más claro de que el aumento del crecimiento no se ha distribuido ampliamente ha exacerbado la reacción contra la integración económica y ha avivado el apoyo a favor de políticas aislacionistas. Esto es algo que se ha observado especialmente en varias economías avanzadas.
En nuestro estudio se analizan a fondo los síntomas y las causas de esta tendencia de contracción de la participación de la fuerza laboral en el ingreso.
Tecnología: Un factor clave en las economías avanzadas
En las economías avanzadas, aproximadamente la mitad de la disminución de la participación de la fuerza laboral puede atribuirse al impacto de la tecnología. El fenómeno obedeció a una combinación de rápido progreso en el ámbito de la información y las telecomunicaciones y una alta proporción de empleos fácilmente automatizables.
La integración mundial —reflejada en las tendencias de comercio de bienes finales, la participación en las cadenas mundiales de valor y la inversión extranjera directa— también ha incidido. Se estima que su contribución es aproximadamente la mitad que la de la tecnología. Como la participación en las cadenas mundiales de valor suele implicar la subcontratación en el exterior de las tareas de uso más intensivo de mano de obra, la integración reduce la proporción del ingreso de la fuerza laboral en los sectores de bienes transables.
Es cierto que resulta difícil separar nítidamente el impacto de la tecnología del de la integración mundial, o del de las políticas y reformas. Pero los resultados en el caso de las economías avanzadas son convincentes. Juntas, la tecnología y la integración mundial explican cerca del 75% de la disminución de la participación de la fuerza laboral en el ingreso en Alemania e Italia, y cerca del 50% en Estados Unidos.
Integración mundial: Efecto mayormente positivo en las economías de mercados emergentes
En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, la integración mundial ha ampliado el acceso al capital y la tecnología, y, al potenciar la productividad y el crecimiento, ha permitido una mejora de los niveles de vida y ha sacado de la pobreza a millones de personas.
Sin embargo, estas fuerzas también pueden estar asociadas a menores participaciones de la fuerza laboral en el ingreso, cuando desplazan la producción en las economías en desarrollo y de mercados emergentes hacia actividades de uso más intensivo del capital. Se observa que la integración mundial, y más específicamente la participación en las cadenas mundiales de valor, fue el factor clave que determinó la reducción de las participaciones de la fuerza laboral en los mercados emergentes.
No obstante, este efecto podría ser interpretado como benigno: es el resultado de una profundización del capital que no lleva necesariamente aparejada una dislocación del empleo  o una reducción salarial. En Turquía, por ejemplo, la disminución de la participación de la fuerza laboral en el ingreso de alrededor de 5 puntos porcentuales obedece casi exclusivamente al rápido aumento de la participación en las cadenas mundiales de valor.
La tecnología, en cambio, ha desempeñado un papel menos protagónico en estas economías. Las razones son una reducción más moderada del precio relativo de los bienes de inversión y una menor proporción de empleos automatizables.
Los empleos de mediana calificación, los más afectados
Otra conclusión importante de nuestra investigación es que la disminución de las participaciones de la fuerza laboral en el ingreso en las economías avanzadas ha sido particularmente notable en los empleos de mediana calificación. La tecnología que facilita la automatización de las tareas rutinarias ha absorbido muchas de las funciones que realizaban estos trabajadores, y eso ha contribuido a una polarización del empleo en ocupaciones o bien de alta calificación o bien de baja calificación.
Este fenómeno de “vaciamiento” se ha visto agravado por la integración mundial, dado que las empresas en las economías avanzadas tienen cada vez más acceso a la oferta mundial de mano de obra a través de las cadenas de valor transfronterizas.
Afrontar el cambio
Nuestra conclusión es que si bien los avances tecnológicos y la integración económica mundial han sido motores fundamentales de la prosperidad mundial, su impacto en la participación de la fuerza laboral en el ingreso plantea un desafío para las autoridades: cómo distribuir más ampliamente los beneficios. El diseño de respuestas específicas en materia de políticas desde luego dependerá de las circunstancias propias de cada país, y habrá de basarse en pactos sociales.
En la segunda parte de este blog presentaremos nuestras observaciones acerca de las tendencias de las participaciones en función de las aptitudes y los sectores, así como posibles respuestas en materia de políticas. También examinaremos en más detalle un nuevo índice multinacional que mide la proporción de ocupaciones que están en riesgo de ser automatizadas. ¡No se lo pierda!
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jueves, 13 de abril de 2017

LA IMPRESCINDIBLE INVERSIÓN PRODUCTIVA El Economista 13-4-17

LA IMPRESCINDIBLE INVERSIÓN PRODUCTIVA

Es precio que los empresarios tomen el riesgo de invertir: su carencia en los años recientes nos llevó al estancamiento actual

El empleo asalariado informado por los empleadores del sector privado fue, en enero de 2017, alrededor de 1% más bajo que un año atrás. En relación con la dinámica poblacional, la situación es doblemente deficitaria en la medida en que el aumento anual gira en torno del 1%

Esa es la fotografía del momento más reciente del que se disponen datos que no hay dudas que implica la preocupación fundada de los trabajadores, tanto de los miles que se quedaron sin sus puestos como de quienes en las cercanías se preguntan sobre su propio futuro.

Es cierto que otras categorías ocupacionales de empleo registrado han mostrado un desempeño más auspicioso, pero no puede olvidarse que de los doce millones de personas en tales condiciones la mitad pertenece al grupo antes señalado: el de los trabajadores en relación de dependencia en unidades económicas de propiedad privada. Si a ello se adiciona el hecho de que los ingresos, en especial los salariales, se han venido moviendo más vale por debajo de la dinámica de los precios, queda configurado un panorama inquietante que está en la base de diversos reclamos sectoriales.

No obstante lo indicado, no deben perderse de vista algunos importantes aspectos del comportamiento del empleo en los últimos años en especial en lo referido  –precisamente- al componente mayoritario de los asalariados privados protegidos.

Como vemos en el gráfico, en un lustro el aumento de ese tipo de empleo ha sido casi nulo o, al menos, muy exiguo. Tanto que no alcanzó el ritmo de aumento de la población. Entre enero de 2012 y enero de 2015, por ejemplo, no sólo hubo caídas para nada despreciables en los tres años sino que el incremento acumulado fue de apenas 1,5%.

Cuadro Lindem

Conflictos

Este recordatorio vale para reflexionar acerca de las razones por las que para diversos sectores la escasa recuperación registrada en los meses recientes que no alcanzó a compensar la mayor pérdida de comienzos de año revela un dramatismo que no existió en circunstancias similares en los años previos. En efecto la oscilación año a año muestra que pérdidas y expansiones existieron y no se expresaban socialmente con la agudeza que se aprecia en la actualidad.

Puede decirse que en parte se deba a que no se avizora un horizonte de crecimiento. Puede también adjudicarse a la agudización del proceso inflacionario pues, pese a que ya nos habíamos acostumbrado a un crecimiento anual de los precios en torno del 25%, el incremento hasta llegar al 40% es un salto demasiado importante. Puede también pensarse que para algunos núcleos estas dificultades del sector laboral no hacen más que corroborar las afirmaciones que hacían aún antes del inicio de la gestión gubernamental de Cambiemos dado que se anunciaban todo tipo de calamidades. Muchas no se cumplieron (como la afectación de la política social que no se suprimió sino que se vio impulsada positivamente) pero, no obstante ello, este componente de la realidad servía a aquel propósito “verificador”.

Probablemente la dilucidación de estas cuestiones lleve tiempo y la sociedad tiene mayores urgencias.
  
No deberíamos olvidar, sin embargo, que los mayores aciertos y otras veces los errores en las decisiones gubernamentales se procesan en el capitalismo en el marco de la interacción entre el capital y el trabajo. Y que las políticas redistributivas son eso, reacomodamientos respecto del reparto que se produce originalmente en el ciclo productivo. De manera que tanto en el amplio período en que los empresarios “se la llevaban en pala” –utilizando la conocida expresión de la ex Presidente- como en la actualidad es imprescindible que los empresarios tomen el riesgo de la inversión. Su carencia en los años recientes nos llevó al estancamiento actual. De donde es más crucial aún su pronta materialización. Entre tanto desde el ámbito estatal se puede impulsar la parte de la inversión que le es propia, aunque sea acotada cuantitativamente.

miércoles, 12 de abril de 2017

Proteccionismo inteligente Eduardo Levy Yeyati

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Se habla mucho de la tensión entre apertura y proteccionismo: la primera no parece viable socialmente; el segundo no lo es económicamente. Y de una integración global inteligente, que libere insumos y bienes de capital para ganar productividad y proteja la producción de bienes finales para preservar el empleo. Sin embargo, ante la creciente robotización de industrias históricamente intensivas en trabajo, el debate global entre apertura y proteccionismo plantea una nueva opción a futuro: ¿por qué en vez de proteger a la empresa empleadora (y al empresario) no protegemos al trabajador?
Este nuevo "proteccionismo inteligente" fue central en la reciente campaña electoral de los EE.UU. Como señalaba Derek Thompson en su columna en The Atlantic, mientras el debate sobre el trabajo local se centró en la protección contra lo que viene de afuera (protección de las empresas contra la competencia internacional), lo que la clase media americana necesitaba era protección contra adversarios internos: la inequidad geográfica y de ingresos, la incidencia de los monopolios o el aumento de servicios esenciales, como educación y salud. En la misma línea, el economista de Berkeley Brad de Long defendía el tratado comercial con México al decir que "si nos preocupa los niveles de empleo y salarios en los EE.UU. deberíamos cambiar las políticas monetaria, fiscal, tributaria, bancaria, regulatoria y cambiaria para modificarlos". Traduciendo libremente: comerciemos con México reduciendo el costo de producción local y apliquemos transferencias compensatorias a los perdedores de la globalización. En suma, protección del trabajo, no de la empresa. Protección, no proteccionismo.
La definición de esta "protección" tiene varias aristas. Incluye transferencias como el crédito fiscal que reciben los trabajadores de bajos ingresos; la remuneración del trabajo voluntario; propuestas como las de un piso mínimo de ingreso o un ingreso básico universal, o subsidios a la educación superior de los hijos de familias de bajos recursos.
También abarca las políticas activas en el mercado laboral, como reducir el costo del trabajo, el costo de buscar trabajo o las distancias entre lo que el trabajador trae y lo que el mercado le pide. En el Reino Unido, el recorte de la diferencia entre el costo laboral bruto (lo que imputa la empresa) y el neto (lo que cobra el trabajador) estuvo asociado a un rápido crecimiento del empleo. Los servicios públicos de placement laboral de los países escandinavos contribuyen a un mercado con alta rotación y bajo desempleo.
Pero en este frente tal vez la principal lección de los países más productivos y equitativos del planeta pase por la inversión en educación. Alemania invierte el 0,8% del PBI en reentrenamiento laboral; Dinamarca, paradigma de la "flexeguridad" laboral, el 2,3%. Y Francia asigna 1,2% del PBI a guarderías y educación temprana (primera infancia).
Naturalmente, transcribir este debate del primer mundo a nuestra realidad exige algunas modificaciones. Nuestros beneficios (asignaciones, pensiones, jubilaciones) son modestos pero universales, y de todos modos no hay margen fiscal para extenderlos. Lo mismo vale para las cargas sociales, que no pueden eliminarse sin una reforma tributaria integral. Y el problema de nuestra educación no es de precio, sino de calidad.
Pero el proteccionismo clásico debe ser complementado (y eventualmente reemplazado) por iniciativas como la certificación laboral, la educación técnica, los consejos de habilidades y las prácticas profesionalizantes. Y por una reforma laboral "nórdica" que, aunque hoy es lejana, es nuestra mejor apuesta para resolver el dilema del trabajo argentino

lunes, 3 de abril de 2017

Empleo: datos preocupantes El Economista 3-4-17


Columna aparecida en EL ECONOMISTA, 3-4-2017

Acaban de aparecer los datos oficiales sobre empleo del sector asalariado privado y de otras categorías con cobertura legal, es decir empleo registrado. Esta información llega hasta el mes de enero de 2017 inclusive.
Desde julio último el empleo registrado total se ha incrementado, aunque moderadamente. Pero en enero se destaca una importante disminución correspondiente (casi) en exclusividad al empleo asalariado del sector estatal. No hay elementos de juicio para saber si se trata del Estado Nacional o las jurisdicciones provinciales o municipales. Cualquiera sea la respuesta, esta abrupta e inesperada caída no es lo que puede decirse un buen comienzo de año.
Lo que continuó favorablemente es el empleo asalariado privado que agregó en enero algo más de diez mil personas. Ese número –sin embargo- representa menos de medio punto porcentual de la dotación actual.
El acumulado anual (comparando los meses de enero de 2016 y 2017) resultó finalmente positivo pues casi 90000 personas se agregaron al mercado laboral con empleo registrado. La mayor participación fue de los monotributistas (47000) y del empleo estatal (30000). También los monotributistas sociales hicieron su aporte con más de 20000 nuevos empleos. Pero los asalariados privados mostraron un saldo negativo de 25000 personas.
Variación en el número de trabajadores registrados
Período
(enero a enero)
Sector Privado
Sector Público
Monotributo social
TOTAL
2014
-10527
99423
47769
136665
2016
33356
29644
23993
86993
Fuente: OEDE, enero 2017, Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social
Consolidando, como hace la cartera laboral, en tres sectores se observa que respecto del difícil año 2014, la (no) absorción estatal explica principalmente la menor dinámica de la ocupación. También se ve que el sector privado (que aquí incluye también al servicio doméstico y a los independientes) tuvo el último año un mejor desempeño que dos años atrás.
Desagregación del sector privado
Período
(enero a enero)
Asalariados Privado
Asalariados Domésticos
Autónomos
Monotributo
TOTAL
2016
-25.323
10.626
811
47.242
33.356
Fuente: OEDE, enero 2017, Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social
Tomando sólo a los asalariados en empresas privadas, su desagregación muestra el pésimo comportamiento del empleo industrial. Allí se expulsaron más de 40000 personas a lo largo del año 2016. También fue muy negativa la situación en las actividades inmobiliarias, etc. que disminuyeron 7000 y la construcción que perdió 600.
Será necesario analizar más en detalle las razones por las que los empresarios de la industria han expulsado tal volumen de empleo pues quizás no alcance a explicarse con la fuerte crisis en Brasil que impacta muy negativamente en nuestras exportaciones industriales, en especial en el sector automotriz.
Por otro lado transcurrió todo el año y la actividad de la construcción tuvo una modesta recuperación que alcanzó para retornar al nivel de un año atrás. Pero no hay indicios de que se vayan a revertir las pérdidas del bimestre octubre-noviembre de 2015 (diez mil personas menos) y diciembre 2015-enero 2016 (-40000) y, menos aún, que su volumen se incremente.
Ahora bien. Al margen de la identificación del comportamiento desfavorable del empleo privado asalariado en 2016, vale la pena apreciar cuál fue la dinámica de esa parte del empleo registrado en los años recientes. Frente a la pérdida de 25000 puestos en 2016 se destaca el promedio entre 2009 y 2015que arroja una creación de 80000 al año. La mitad de ese aumento se debió al comercio, al transporte y a los servicios sociales. Otro 20% adicional correspondió a la enseñanza y a la industria. Esta última aportó apenas un 11%.
Pero si concentramos la mirada a los cuatro últimos años (2012 a 2015 inclusive) el aumento promedio fue de 32000 al año. De esa cifra casi la totalidad la explican el comercio, los servicios sociales y la enseñanza. La industria no sólo no aportó sino que tuvo un desempeño negativo de más de dos mil al año.
Esto significa que lo acontecido en el año último mostraría un deterioro aún mayor que lo evidenciado ya en los años inmediatos precedentes.
De tal manera, la gestión actual en materia de creación de empleo productivo (el año último sólo mostró una mejoría sensible en el sector agropecuario, fuera del sector terciario) denota una ostensible ineficacia que se agrega a la preocupante situación previa.
La síntesis en materia de empleo sería que pese a la pérdida de empleo en el sector privado el conjunto del trabajo registrado no sólo no disminuyó sino que creció aunque algo por debajo del ritmo de crecimiento de la población en su conjunto.
En cuanto a los ingresos la información publicada es muy acotada. Solo se dispone del promedio de remuneración asalariada del sector privado. Dicha remuneración en promedio se incrementó en un 38%. Ese porcentaje estaría levemente por debajo del incremento medio de los precios dado que si bien para la Ciudad de Buenos Aires la variación fue superior al 40% los datos parciales disponibles permiten estimar, para el nivel nacional, un valor de 38-39%.
Ciertamente no se dispone de información sobre el volumen del empleo no registrado (sea de asalariados o no asalariados) ni de su respectivo ingreso. Puede suponerse que en un contexto de claras dificultades laborales el impacto para ese componente de la fuerza de trabajo tiene que haberse sido desfavorable. El hueco informativo producto de la no realización de la Encuesta Permanente de Hogares en el primer trimestre de 2016 y el no procesamiento de la misma encuesta en el segundo semestre de 2015 impide contar con elementos informativos al respecto.
De manera que la situación ocupacional es preocupante aunque dista de la visión apocalíptica que expresan algunos actores sociales. Asimismo, que la realidad actual se asemeje a  la situación precedente (y la empeore) no resuelve el problema. El desafío está planteado.

lunes, 27 de marzo de 2017

sábado, 25 de marzo de 2017

Cuáles son los desafíos para el empleo en Argentina y más allá de sus fronteras? Viejos vinagres 25-3-17

Guillermo Ariza y Guillermo Yanco en el Programa Viejos Vinagres, por Radio Ciudad AM 1110, propusieron el diálogo sobre la situación del mercado de trabajo en la Argentina actual y sobre su encuadre internacional