jueves, 7 de noviembre de 2019

El empleo y la distribución del ingreso: contenidos de la disputa social - UNR 7-11-2019

Exposición en la Universidad Nacional de Rosario, el 7-11-2019, en ocasión de la celebración del Centenario de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística



















Trabajar menos...¿producir más? LA NACION+ 6-11-2019

Es una solución la reducción de la jornada laboral?
Ese fue el disparador de la entrevista que me realizara Luciana Vazquez en LA REPREGUNTA, por LA NACION +


miércoles, 6 de noviembre de 2019

El emplo y la distribución del ingreso A Provensal y C de Moya, ABC, Radio UNR, 6-11-19

Entrevista de Analía Provensal y Claudio de Moya, programa ABC, Radio de la Universidad Nacional de Rosario sobre la situación sociolaboral actual, en vísperas de mi participación en una actividad vinculada con el Centenario de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR


jueves, 10 de octubre de 2019

Datos del INDEC: la pugna entre indicadores y opiniones Columna en CLARIN 10-10-2019

Tribuna

Datos del INDEC: la pugna entre indicadores y opiniones

Columna aparecida en Clarin, 10-10-2019

Entre los resultados de la manipulación estadística operada en el INDEC entre 2007 y 2015, uno de los más perniciosos es el que se refiere a la pérdida de un punto de referencia para el análisis e interpretación de la situación socio-laboral.
De allí surge la multiplicación de “datos” así como la omisión de resultados formalmente comparables con otras evidencias.
Apelo a la anuencia del lector en el sentido de dar por descontado un juicio para nada favorable referido a la calidad del empleo creado en los años más recientes y a su desfavorable impacto en la capacidad de compra de los ingresos laborales correspondientes.
Los datos la Cuenta de Generación de Ingresos de INDEC muestran, entre principios de 2016 y comienzos de 2019, la creación de casi 950 mil puestos de trabajo. De todos ellos la mitad fueron no asalariados y ninguno de asalariados privados registrados. Esto habla de un perfil de empleo no sólo preocupante socialmente sino de muy escasa potencialidad productiva, en todo caso coherente con la magra evolución del PBI.
Al mismo tiempo, los datos de salario real del empleo privado registrado con respecto a diciembre de 2015, mostraba a junio pasado una pérdida del 11%. Ambas referencias por sí solas hablan de un contexto laboral y social más que preocupante.
Valen sin embargo ciertas acotaciones.
Que el empleo creado sea de tan mala calidad no excluye que ha habido aumento del empleo total a tal punto que el último trimestre informado de la Encuesta de Hogares arroja una leve suba de la tasa de empleo hasta 42,6% Debe compararse este indicador con los de los segundos trimestres anteriores del período macrista que no alcanzaba a 42% al igual de lo ocurrido en 2014 y 2015 (41,4 y 41,5%, respectivamente). ¿Puede esto interpretarse como que la situación ocupacional es buena? En modo alguno. Solo que es similar, o levemente mejor a lo acontecido desde 2014 hacia aquí.
Diferente es la situación de los ingresos. La misma EPH indica que la pérdida real entre el segundo trimestre de 2015 y el mismo lapso de este año de los ingresos de la ocupación principal es del 15% Esta pérdida de capacidad de compra de nuestros ingresos es muy significativa y los números disponibles indican que el deterioro corresponde casi totalmente a los últimos doce meses.
La misma encuesta proporciona otras informaciones en materia de ingresos. Por ejemplo, los denominados ingresos individuales (laborales o no laborales, es decir que incluye transferencias por ejemplo) sufrieron levemente menos que los de la ocupación principal.
Finalmente, un tercer indicador relevante es altamente significativo. El promedio de ingresos por persona en los hogares (Ingreso per cápita Familiar) perdió “sólo” 5% con respecto al segundo trimestre de 2015. Además,es levemente superior al de igual lapso de 2014.
Mi propuesta al lector es que coteje estas evidencias con los elementos que cotidianamente circulan –a veces, incluso, desde fuentes presuntamente confiables. Seguramente la sorpresa será no menor.
Dicho de otra manera. Los datos expuestos proporcionan de por sí una mirada dura y crítica sobre la situación presente e incluso sobre toda la gestión de Cambiemos. ¿Para qué entonces hacer uso de información catastrófica que no surge de los datos oficiales?
Agreguemos otras comparaciones. En este caso (siempre para el segundo trimestre) tomemos el promedio de 2011, 2012 y 2013 cuando estábamos en los mejores momentos en materia de ingresos, con relación al promedio de 2016, 2017 y 2018. Para el Ingreso de la Ocupación Principal, el trienio reciente es apenas 2% más bajo que aquel buen momento. Para los Ingresos individuales el deterioro es de tan sólo 1% Y para el Ingreso per cápita Familiar la comparación da una ventaja de 2% para el trienio reciente. Nótese que lo que se denomina la “sensación térmica” alude a todo el período posterior a diciembre de 2015 como algo catastrófico, a despecho de estos datos.
Siempre puede haber quien considere que la disputa político partidaria justifica tales distorsiones. No lo creo, pero no es ese el punto relevante. ¿Ayudan tales deformaciones de la realidad a mejorar el diagnóstico o más aún, a encontrar los caminos adecuados para su solución? No parece.
Sabemos que durante el mandato de Macri la actividad económica industrial y su empleo han sido declinantes. ¿Podremos revertir ese proceso si ignoramos que lo mismo venía ocurriendo en el segundo período de la Dra Kirchner?
A la crítica situación económica de Argentina al momento de las elecciones de 2015 se le agregó una orientación discutible y una gestión cuestionable, al menos con el diario del lunes. La pregunta sería, ¿hemos atravesado el desierto sin haber podido reconocer la naturaleza y la profundidad de la crisis de Argentina que, en modo alguno se inició en aquél momento?
¿No nos dice nada que en las últimas siete u ocho décadas uno de cada tres años hemos producido menos que el año precedente? ¿No nos inquieta que desde la recuperación de la democracia, de lo producido anualmente cada vez se dedica menos a ampliar y mejorar la creación de riqueza, es decir, que nuestra tasa de inversión es no sólo escasa sino declinante?
Hemos transitado contiendas electorales sin asomarnos a muchos de los temas importantes que nos acucian. ¡Qué bueno sería no insistir en el mismo error!

lunes, 30 de septiembre de 2019

La carencia de inversión tiene que ver con nuestra decadencia. Entrevista de El Litoral, S. Fe, 30-9-19

Entrevista de Mario Caffaro para El litoral, publicada el 30-9-2019

https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/209725-la-carencia-de-inversion-tiene-que-ver-con-nuestra-decadencia-charla-con-javier-lindenboim-politica.html


Javier Lindenboim es licenciado en Economía Política, docente en grado y posgrado de la UBA, investigador del Conicet y polémico. "Como ve, con mis declaraciones no me dejo de ganar enemigos" le dice a El Litoral cuando cuestiona determinados temas como la calidad de la enseñanza o algunas políticas del propio sistema univers itario o bien el rol de los empresarios de la economía, por ejemplo.

Estuvo en Santa Fe acompañando a Joaquín Blanco y María Fernanda Ghilardi en la presentación de "Experiencia Santa Fe. Transformación productiva e inclusión social", libro que analiza las políticas blicas de la provincia desde múltiples miradas y donde el investigador escribió uno de los tres trabajos del capítulo dedicado a mercado laboral y desigualdad.

"Mi aporte en el libro es sobre mercado de trabajo y distribución del ingreso. Cómo lo conecto con el funcionamiento del aparato productivo, por qué me parece relevante distinguir dos cosas que se las nombra con la misma palabra y yo las diferencio: una es distribución y la otra redistribución. Las políticas que más a mano aparecen en la Argentina son mecanismos redistributivos que -bienvenidos son-, pero el núcleo problemático como en todos los países capitalistas es de qué modo se hace el reparto inicial, lo que llamo la distribución. Desde allí hilvano reflexiones y evidencias que expongo en el libro. Ese es el núcleo, y alrededor de eso si la demanda ocupacional no es de que haya un ministro de Trabajo o un presidente que diga necesitamos más trabajo, sino que el capital y en algún momento el Estado puedan crear los mecanismos para que esa demanda exista, es decir invers ión.  Me meto con el tema de la inversión y reflexiono en que su carencia tiene bastante que ver con nuestra decadencia", resume su participación ante El Litoral.

-¿La falta de inversión hace a nuestra decadencia?
-Es mi opinión. Se puede decir que en los tres gobiernos kirchneristas mejoró
indudablemente la participación del salario en la distribución; la contracara es que se achicó la percepción de renta del capital, la ganancia. Ese podría ser un argumento que se utilice por parte del empresariado para decir por qué fue decreciente en este lapso la tasa de inversión. Cuando muestro desde 1980, vemos. que la declinación es gobierno a gobierno. Nada es lineal pero tomando los valores medios de cada gobierno se ve cómo la cosa va declinando. Saco el peodo desastroso de la Alianza y de Duhalde donde fue el pozo más grande, pero los tres gobiernos kirchneristas fueron de mayor a menor y los tres primeros años de Macri fueron aún menores que el último de Cristina en materia de tasa de inversión. Este es un cleo importante.

-¿Está claro elporqué?

-No. Uno puede usar argumentos para acercarse al tema pero no para explicarlo. Es lo que la historia del empresariado argentino muestra y es que predomina un empresario que no tiene el carácter que (Joseph)  Schumpeter  dec ía era propio del empresariado capitalista necesario, sino que más bien vive colgado de la teta del Estado. En los últimos 70 años, de cada tres años, en uno la economía argentina cayó, se achicó. Días atrás escuchaba a Bernardo Kosacoff mostrando un dato parecido con otra fuente. Tambn hay un trabajo del Banco Mundial con el cuadro con un centenar de países con mayor proporción de años de caída de su economía. El primero es Congo, segundo Argentina y después hay una sucesión de países en general agobiados por múltiples cuestiones como guerras, pestes, etc. El segundo americano que aparece es Venezuela. La intensidad de las oscilaciones (el gráfico parece un electrocardiograma) más la no lucha contra la inflación, son dos factores claves para que el sector empresario, de verdad o como argumento, no invierta. En el primer año de Macri, los inversores tanto externos como internos decían "no sabemos cómo viene la mano"; el segundo, "hay que ver si gana las elecciones", ganó y no hubo inversión y afuera le soltaron la mano y nos hundimos en las tinieblas. La respuesta a la falta de inversión no la tengo.

-De todas maneras alguien nos hizo creer que somos ricos más allá de que tengamos 30% de pobreza, 1O % de desempleo y alto empleo en negro.

 

-¿Qué es un país rico? Arabia Saudita lo es en el sentido de capacidad de generar riquezas como otros países árabes, pero no necesariamente esa riqueza se transforma en bienestar para sus habitantes. Nosotros tenemos una enorme capacidad para generar riqueza especialmente en dos aspectos: lo que podemos producir desde la tierra y con el pasado virtuoso de la Argentina, la extensión de la educación blica, de la clase media que dio como resultado que la fuerza de trabajo en la Argentina se ha distinguido históricamente como de una actitud singularmente buena. Somos ricos desde ese punto de vista. Pero, por otro lado no sabemos cómo doblegar a la inflación; nos creemos piolas, capaces de incumplir lo que firmamos; por ejemplo en 2005 acuerdos internacionales y en 2007 intervenimos el lndec supuestamente para no pagar los intereses que había que pagar por ese acuerdo. Si hacemos todas estas cosas será difícil que esa capacidad de ser ricos se concrete.


-Estamos ante un mundo laboral que demanda mejor formación y especificidades.


-Sí, sobre eso me parece que se tiene que tener un cuidado adicional. En los 90 se decía que como estábamos en presencia de una gran transformación y Jos problemas del mercado de trabajo derivaban de que los trabajadores no se adaptaban a las nuevas
necesidades,  hecho no totalmente válido a partir de que el desempleo también afectó a los más instruidos, los más formados. Todavía en la Argentina no se produce  esto, en parte porque los empresarios no se dedican intensamente al mejoramiento tecnológico productivo que poda ayudarnos a pegar saltos, como lo  que pasó en el sector agropecuario. Tenemos dos ventajas: el ritmo de crecimiento de la población argentina es bajo todavía y por eso no tenemos grandes dramas de desocupación. Una baja demanda que no enfrenta una alta oferta, y por otro lado, no hicimos aún el cambio tecnológ ico   con intensidad. Por  ambas cosas todavía nuestro drama es manejable, pero tenemos que pensar en la formación, y los que se dedican a temas educativos insisten en que debemos educar para los empleos que todavía no sabemos cuáles van a ser, para lo cual la formación es mucho más complicada en un país -donde lo que para mí es un meollo de la formación educativa el cuerpo docente­ que dej a demasiado que desear. Como ve, no me guardo enemistades para generar.


-Pero hay queponer temas sobre la mesa. Se destina el 6% del PBI a educación, ¿ha mejorado el sistema educativo?


-Creo que no ha mejorado. Hay datos que lo demuestran. La rdida de la matcula en el ámbito estatal es eso. Cuando se dice eso, siempre aparecen los just ificadores....
Discutamos por parte:¿mejoró?,¿hay más eficiencia?,¿es cierto o no que a montones de chicos se les daba por aprobado el año o la carrera, simplemente porque no hacerlo era como dia Axel (Kicillof) estigmatizante? Esa no es la pauta. No se yo el que hable en contra de la defensa gremial de los derechos del magisterio; sí voy a decir que los dirigentes del magisterio tendrían que saber distinguir entre lo que es defender los derechos y lo que es fortalecer privilegios. No sólo en el magisterio. Cuando se discute sobre la reforma laboral hay dos posiciones extremas que es imposible que se toquen, así como se formulan. Los empresarios, y muchos funcionarios del gobierno nacional, convencidos de que con cambiar la regla se acaban los problemas -otra simplificación- y la dirigencia sindical que no quiere ni empezar a hablar del tema. Esto se ve en muchos ámbitos y en otros -muy cercanos a mí-, como el univers itario, sabe la declinación que se originó en restricciones de distinto tipo. Había menos presupuesto y muchas universidades a las obligaciones formales que ya no eran 8 horas, se seguían achicando porque no se podía subir el salario. Se reducía la jornada hasta extremos locos.
En los no docentes y en los docentes se empezó a permit ir un aumento del mero de colaboradores en las tedras que era repartir la tarea. Cuando en los 2000 las cosas empezaron a mejorar se empezó a plantear el buen criterio de la retribución y no se volvió a discutir si todos lo que tenían designación era lógico que la tuvieran y mantuvieran, y en qué condiciones. Fui jurado en mi facultad y de q hablo.
Esas cosas hacen a la ineficiencia del gasto. Conozco y las que no conozco no puedo describir, pero me las puedo imaginar. En los distintos niveles de los ámbitos estatales - nación, provincias, municipios- no hallo razón para no encontrar que no pasen.



-Las competencias haba que discutirlas porque el tema es el financiamiento.



-Por eso se debe mirar siempre el gasto consolidado, aunque cada jurisdicción tiende a decir miremos lo que hago yo, pero para la razonabilidad no se puede mirar de otro modo. Somos un país federal que tenía un montón de cosas a nivel Nación. Se empezó con educación y salud transferidas a las provincias en los 90; antes fue el agua. La nación dejó
de lado la solidaridad soc ial.  Hay necesidad de discutir el hacer de cada uno, y de dónde sale el financiamiento. Sino le encontramos el modo de hincar el diente a alguna de esas cosas quj en quiera que lidere  esta  conversación va a pagar el  precio
Desde este punto de vista, el gobierno intentó apuntar en esa dirección. Esa era la parte virtuosa que le veía al es que del gobierno. Me parece espantoso que algunas cosas importantes en sociedades como la Argentina son argumentos esgrimidos desde los voceros del pensamiento de derecha y no desde los voceros de un pensamiento de izquierda, o por lo menos se hacen notar unos y no los otros. Una cosa es que no diga estas cosas porque nadie se lo mostró y otra es cuando uno es consciente de la no exteriorización porque entonces todo es chapucería curcunstancial. Es atender a la coyuntura y como la coyuntura en el mundo actual es cada vez más difícil, entonces el éxito es cada vez más acotado. Cuando llego a este punto me asusto.