jueves, 21 de septiembre de 2017

Demanda de empleo, ¿quo vadis? en Clarin 21-9-2017

Columna en CLARIN, aparecida el 21-9-2017

Ya hay datos suficientes para afirmar que Argentina está en proceso de alejarse de la declinación y el estancamiento recientes. Pero el empleo, en particular el de asalariados privados, no cobra impulso.
Se puede argumentar que la escasa dinámica de creación de empleo (asalariado, registrado, privado) nos viene acompañando desde hace bastante tiempo. Y es verdad. Pero ello no es suficiente para entender las razones, y menos aún para imaginar el desempeño en el futuro inmediato.
Si ponemos atención a los datos disponibles se aprecia que el nivel de ocupación en las distintas ramas “productivas” se incrementó en este siglo con mucha intensidad a partir de su más bajo nivel a mediados de 2002. Los ingresos de esos trabajos empezaron a mejorar también –unos meses más tarde, cuando ya era indudable la recuperación económica- y mantuvieron su ritmo durante el primer período presidencial del matrimonio Kirchner.
La ambigüedad en la interpretación suele aparecer de allí en más. El conflicto con los productores agrarios, la singular sequía y la crisis internacional –todo en 2008- han sido factores que contribuyeron de diversa manera y variada intensidad. Pero también el haber agotado el impulso de la recuperación económica posterior a la devaluación del peso y al beneficioso cambio de las condiciones de nuestra inserción internacional fueron elementos intervinientes.
El propio conflicto agrario se desató, según la versión del ministro de Economía de entonces, porque no se aceptó su propuesta de actuar en busca de una disminución de la carga fiscal que ya representaban los subsidios diversos que se habían instituido. En su lugar, dijo Lousteau, primó la idea de profundizar la carga tributaria al sector agrícola. Ya se conoce el desenlace de esa estrategia.
Lo que seguro es observable es la recurrente imposibilidad de la economía argentina de mantener un ritmo de crecimiento de manera continua durante un lapso prolongado. La falta de modificaciones de los elementos estructurales que generan ese sube y baja suele ser oscurecida por elementos que confluyen en nuestro perjuicio pero que no alcanzan a explicar nuestra intermitencia y el retroceso resultante.
En la última década la tendencia es clara y preocupante. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, SIPA, muestran que entre 2009 y 2011 inclusive, gracias a la recuperación observada en la segunda mitad de 2010 y comienzos de 2011, se sumaron –cada año- unos 150000 asalariados privados registrados. En los cuatro años que siguieron y que coinciden con el último mandato de Cristina Kirchner, a un cuarto de esa cifra: menos de 37000 trabajadores nuevos por año. De esta manera, la pérdida de puestos en 2016 del orden de los 36000 continúa un sendero agravado por dos razones: ya ni siquiera se crearon nuevos puestos aunque fueran escasos y, además, ya no se podía compensar socialmente con el aumento de empleo estatal que fue uno de los más importantes en el último lustro.
La Encuesta de Hogares, EPH, no es menos contundente. En los aglomerados en los que se releva se crearon entre 2007 y 2011 1,1 millones de empleos protegidos privados cifra que cayó a 500000 entre 2007 y 2011 y se perdieron 10000 desde allí hasta 2015. Si en el primer cuatrienio los privados explicaban dos tercios del aumento del empleo, entre 2011 y 2015 ese porcentaje le correspondía al empleo estatal y nada al privado.
En paralelo, aunque con menor grado de nitidez, se observa cómo el salario real (o la participación salarial en el producto) mejoró también velozmente en aquellos años iniciales posteriores a la crisis. Lo acontecido después aún no es muy claro habida cuenta de las enormes dificultades que atravesamos en materia estadística en el último decenio.
Hay opiniones que argumentan que la menguada demanda laboral podría cambiar favorablemente si se sustituyeran las reglas del juego en el ámbito laboral en el sentido de favorecer a los empresarios. De ese modo, se sostiene, se propiciaría la creación de nuevos puestos de trabajo en el ámbito productivo.
Se puede recordar, al respecto, que las veces que se puso en marcha un mecanismo de ese tipo, con el nombre que fuese, no terminó redundando en mayor dinamismo laboral y, menos aún, en creación de empleo de calidad como propicia la OIT. Eso no significa que tanto en el ámbito estatal como privado no haga falta revisar mecanismos que pueden resultar extemporáneos e inclusive complicar la mejora de productividad y competitividad que son necesarias en la economía nacional. Pero no es cierto que por esa vía se resuelven los problemas de empleo.
Para ese logro, hace falta que los empresarios actúen como tales; es decir ,inviertan, arriesguen, innoven y las autoridades garanticen un funcionamiento macroeconómico razonable. Los conflictos entre capital y trabajo así como los de naturaleza política demandan la búsqueda de consensos que no suelen estar al alcance de la mano. Pero es difícil imaginar que se puede llegar al éxito que no sea a través de ese camino.

viernes, 15 de septiembre de 2017

¿Se creará empleo en el futuro inmediato? Entrevista de El Economista 14-9-17

Entrevista de El Economista sobre las perspectivas de creación de empleo




La nota se publicó el 15-9-17



POCO OPTIMISMO A FUTURO EN MATERIA DE EMPLEO

Los economistas creen que no habrá una abundante generación de empleo en el país


La mirada respecto a qué ocurrirá en adelante con la dinámica del empleo parece estar llena de incertidumbres. Algunos analistas (aunque no todos) consideran que la recuperación de la actividad encontrará un sendero de continuidad, pero tienen serias dudas respecto a que el empleo crezca en la misma proporción.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El reparto de la riqueza y el objetivo del fifty fifty

Columna publicada en LA NACION, 10-9-2017

Con la difusión de los datos de la Cuenta de Generación del Ingreso por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), hace algunas semanas, puede pensarse que se completa la información oficial sobre la distribución de la riqueza y los ingresos. El tema no parece tan sencillo.
-¿Se sabe qué parte del producto bruto anual se llevan hoy los trabajadores?
-En 2016, según el último informe del Indec, se superó fifty-fifty del que hablaba Juan Domingo Perón a mediados del siglo pasado (mitad del producto para el capital y mitad para los asalariados). Pero no son cifras que puedan compararse con las de otros períodos. Lo preocupante es que no se logra componer una serie de largo aliento que sirva para apreciar la manera en que empresarios y trabajadores se reparten la riqueza generada cada año. En los últimos tres años se cambiaron los datos sobre el tamaño de la "torta" a repartir y de las porciones de unos y otros. El último de estos cambios sólo nos dice que en 2004 los asalariados se llevaron el 32,5% y en 2016, el 52%. No hay información sobre lo ocurrido en los años intermedios y, por lo tanto, aún subsisten dudas sobre el derrotero que tuvo esa evolución cuantitativa. Entre los estudiosos hay acuerdo sobre la existencia de una mejora, pero no necesariamente sobre su dimensión.
-¿No se puede conocer cómo es la distribución a partir de los datos de salario real?
-En primer lugar, se miden cosas diferentes. El salario real mide la variación de la capacidad de compra de los ingresos del trabajador entre dos momentos. La distribución primaria o funcional no necesariamente evoluciona de modo similar al salario real. Si el ingreso laboral se mantiene constante, pero cae el número de trabajadores, entonces la participación salarial puede declinar. En otras palabras, el salario real da cuenta de la situación individual, mientras que la distribución funcional habla de lo que le pasa al conjunto del sector asalariado en relación con el total de bienes y servicios producidos por la economía.
-¿Qué efecto tiene la mejora en la productividad sobre la distribución primaria?
-El resultado es incierto. Amplía el tamaño de la riqueza producida, lo que posibilita una mejora de los salarios y de la rentabilidad empresaria, contemporáneamente. Pero al ser, por definición, un mecanismo de ahorro de mano de obra, puede ir en detrimento del volumen de demanda laboral. Para que se preserve y amplíe el tamaño de la fuerza laboral es preciso mantener un piso de crecimiento económico. Ésa es la razón por la que en torno a este tema se requieren importantes consensos. Y el nivel de participación salarial suele ser un buen termómetro.

lunes, 4 de septiembre de 2017

EL EMPLEO PRIVADO SIGUE EN DEUDA -El Economista -4-9-17


Columna en EL ECONOMISTA

Se sigue creando empleo registrado en general, pero los dependientes privados todavía son menos que hace dos años


Por Javier Lindenboim Director del CEPED e investigador del CONICET

No hay noticias perfectas. Se sigue creando empleo registrado en general. Pero los dependientes privados todavía son menos que hace dos años.

El sector asalariado privado creció pero no alcanzó a cubrir la pérdida del año anterior. De todas maneras, su cuantía es superior a la de los años precedentes excepto sólo el año concluido en junio de 2015.

Si se mira en conjunto, el total de empleo registrado en los últimos doce meses no tuvo un mal desempeño pues se agregaron 185.000 empleos, más de la mitad de ellos en relación de dependencia. Sobre el punto de partida (junio de 2016) representa 1,5%, es decir, algo más que el aumento de la población y triplica la variación registrada en los doce meses precedentes.

Se ha dicho que el aumento del empleo verificado es de baja calidad por estar integrado por monotributistas comunes y sociales. Estos últimos, sin embargo, aumentaron menos que en 20142015 y fueron sólo un tercio de lo que crecieron entre 2013 y 2014. De manera que el año reciente no ha sido original tampoco en este aspecto. Inclusive los monotributistas “a secas”, cuyo aporte cuantitativo fue mayor que el de los monotributistas sociales, se incrementaron menos ahora que en los primeros años de los que se tiene información provista por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).


El cambio, sin duda más notable, se observa en el aporte del empleo público. Entre junio de 2012 e igual mes de 2015 ese componente aportó en promedio unos 130.000 empleos por año, bajando a 90.000 en el año terminado en junio de 2016 y a la mitad de ese último número en el último intervalo anual. El dato es fuerte y la pregunta que puede hacerse es si los requerimientos de las prestaciones estatales –sea a nivel nacional como provincial y municipal– están garantizados aún sin que se mantenga el altísimo ritmo de creación de empleo de los años previos. Durante el año y medio de Gobierno macrista se crearon 200.000 empleos, aunque esa cifra incluye una pérdida de 4.000 privados y 6.000 autónomos. Las demás categorías se acrecentaron en 210.000. En términos porcentuales, al iniciarse el cómputo integral del empleo registrado (enero de 2012) los asalariados privados componían el 56% del total.

Durante el segundo mandato de Cristina Kirchner ese componente aportó apenas el 12% del total adicionado de empleo. A la inversa, el empleo público representaba el 23% al inicio pero aportó casi la mitad del empleo creado en ese cuatrienio. Por último, todos los monotributistas eran el 14% del empleo registrado al inicio, aportaron el 35% en el período enero 2012-diciembre 2015 y el 65% durante el macrismo.

Como se ve, la más que delicada situación laboral presente es una continuidad, agravada, del derrotero precedente. Si los datos recientes sobre una fuerte recuperación en la dinámica de la inversión se confirman es posible imaginar una modificación positiva del frágil equilibrio actual. Hacen falta más que señales, por cierto.

lunes, 28 de agosto de 2017

Nota de Chequeado sobre la mejora del poder adquisitivo

Crédito: Casa Rosada



VERDADERO, PERO…

Macri: “Está aumentando el nivel del poder adquisitivo mes a mes”

La entrevista de la autora de la nota se puede escuchar aquí:
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En el primer semestre de 2017, los salarios subieron más que la inflación. Sin embargo, estos todavía se encuentran por debajo de la capacidad de compra que tenían en noviembre de 2015, antes de la asunción del gobierno de Cambiemos.
“Los sueldos le están ganando a la inflación. (…) En ese sentido, está aumentando el nivel del poder adquisitivo mes a mes de los salarios, y el año que viene espero sea aún más”, señaló el presidente de la Nación, Mauricio Macri, en una entrevista con el periodista Luis Novaresio en radio La Red.
Según informaron a Chequeado desde el área de Comunicación de Presidencia, Macri se basó en datos del INDEC, tanto el índice de salarios general (que incluye a los trabajadores registrados y no registrados) como el de los sueldos del sector privado formal. Además, utilizó para su cálculo el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del instituto oficial.
De acuerdo con estos indicadores oficiales, efectivamente se puede observar que en el primer semestre de 2017 el aumento de los salarios fue mayor al de los precios, aunque la suba no se registró en todos los meses, como dijo el Presidente. De todas maneras, si se toma el IPC Nacional del INDEC (que se publica desde diciembre de 2016) y el índice de salarios registrados y no registrados (es decir, el más abarcativo), el poder adquisitivo aumentó un 1,4% en los primeros seis meses de 2017. El sector privado registrado, por su parte, tuvo una suba de casi 2% en el mismo período.
Sobre las relaciones de este aumento, Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios de Población, Empleo y Desarrollo (CEPED), señaló a Chequeado: “El ritmo inflacionario está ostensiblemente declinandorespecto de los niveles precedentes. Además, en la primera mitad del año, en especial desde el segundo trimestre, los ingresos salariales crecen por efecto de las nuevas convenciones colectivas”.
A esto, Santiago Mosquera, analista del Estudio Bein & Asociados, consultora del economista y ex asesor del candidato Daniel Scioli, Miguel Bein, añadió: “En 2016 la gran mayoría de las paritarias se acordaron por tramos, con aumentos en dos o tres oportunidades. Por eso, parte de esa paritaria del año pasado impactó en los salarios recién en 2017”.
A pesar del aumento del salario real en los últimos meses, durante el primer año de la Presidencia de Macri el poder adquisitivo del sueldo sufrió una caída en relación a 2015 que aun no se recuperó. Esto no se puede medir con los mismos indicadores del INDEC porque el índice de precios del Gran Buenos Aires comenzó a ser publicado a partir de mayo de 2016 y el IPC Nacional en diciembre de dicho año, luego de la “emergencia estadística” que dictó la nueva dirección del instituto. Pero esta reducción sí se puede observar con otras fuentes, ya sea oficiales como alternativas.
De acuerdo con el Centro CIFRA de la CTA, que pertenece al sector del sindicalista docente Hugo Yasky, en 2016 el salario real de los trabajadores registrados se redujo en un 5,8% en relación al año anterior, y entre enero y mayo de 2017 fue un 0,5% superior al del mismo periodo de 2016.
Este centro de estudios, que utiliza para su análisis la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que publica el Ministerio de Trabajo de la Nación y el IPC 9 Provincias calculado en base a índices oficiales provinciales, destaca que “los asalariados registrados no sufrieron pérdidas salariales adicionales, aunque tampoco recuperaron lo perdido en [todo] 2016”.
Por su parte, de acuerdo con un cálculo realizado por Daniel Schteingart, doctor en Sociología e investigador del Instituto Estadístico de los Trabajadores de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), que dirige el sindicalista y referente del PJ porteño Víctor Santamaría, el salario real de los trabajadores registrados en junio de 2017 (último dato disponible) se encuentra por debajo del que recibían en noviembre de 2015, antes de la llegada de Cambiemos al Gobierno nacional.
Respecto de la evolución en lo que va de 2017, sus datos muestran que considerando las series estacionalizadas de datos hubo un crecimiento constante del salario real entre marzo y junio de este año, mientras que si se toman las series desestacionalizadas (metodología que elimina los efectos estacionales relacionadas con cierta época del año, como los bonos y los aguinaldos) hubo una caída durante el primer semestre.
Esta nota contó con la colaboración de Martín Slipczuk (@martosli)
La frase de Mauricio Macri que impulsa esta nota fue buscada de manera automática, y luego elegida por periodistas, a través del nuevo sistema de automatización en el que trabaja Chequeado.

Distribución del ingreso, PASO y disputas callejeras - Columna en LPO 28-8-17

Columna aparecida hoy en LA POLITICA ONLINE

Distribución del ingreso, PASO y disputas callejeras
Por Javier Lindenboim
Entre la convocatoria a la protesta del 22 de agosto y su realización se sucedieron informaciones y hechos que al menos no resultan nítidos justificativos de los reclamos.
Se sigue recuperando el empleo (en particular el privado registrado, que tuvo escaso dinamismo en los años recientes), este año -a diferencia de 2016- la variación de los salarios no ha sido sobrepasada por la de los precios, la participación salarial a comienzos de 2017 ha alcanzado niveles sin precedentes y en 2016 el porcentaje fue algo superior al del año 2014. A todo esto se agregó que el desempeño electoral oficial no fue lo calamitoso que podría haberse esperado ante descripciones extremadamente duras sobre la realidad socioeconómica vigente.
A título de ejemplo, puede verse la evolución del empleo registrado. A comienzos de 2016 sólo el autoempleo crecía y lo hacía a ritmo cansino. De allí en más, la delantera correspondió a los asalariados. El saldo aún es negativo para los asalariados privados, pero el cambio de signo iniciado hace un año sigue su rumbo. Entre diciembre de 2015 y julio de 2016 se perdieron 49.000 puestos de asalariados privados registrados. Desde entonces hasta mayo último se crearon 33.000.
En pocos trazos, y con las limitaciones derivadas de la no superación de los largos años de destrucción de nuestras estadísticas públicas, se puede decir que así como el empleo creció fuertemente durante el primer gobierno kirchnerista (compuesto de asalariados protegidos de modo principal), también en ese lapso mejoró significativamente el nivel del salario real y la participación de la remuneración de los trabajadores en el "reparto de la torta".




Distribución funcional del ingreso
Es por demás lamentable que el instituto oficial no haya brindado información de los años intermedios de su última revisión de Cuentas Nacionales. En efecto sólo sabemos que para el INDEC en 2004 los trabajadores percibieron 32,5% del ingreso nacional y en 2016 52%.
Combinando los números del INDEC con los de instituciones lejanas a las autoridades actuales, se puede afirmar que durante la primera década de este siglo se ha producido una mejora significativa de dicha participación.
El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) es un núcleo integrado a la CTA de los Argentinos liderada por Hugo Yasky. El Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo fue creado hace pocos meses en la Universidad de San Martín bajo la dirección del ex Ministro de Trabajo Carlos Tomada. Ambos grupos han difundido series que muestran que se han alcanzado niveles elevados en esta segunda década del siglo XXI. Otro núcleo de inserción universitaria es el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED). Nuestras estimaciones también dan cuenta de un crecimiento significativo en lo que va desde la salida de la crisis de 2002 hasta ahora.
Los tres centros mencionados discrepan en cuanto a la metodología, razón por la cual tiene poco sentido cotejar los porcentajes alcanzados. Por eso, aun cuando alguna de las series llegue al famoso "fifty-fifty", carece de lógica que se piense ese número en relación a los valores y al significado que, en su momento, le fueron otorgados por el Gral. Perón. En cambio, es útil cotejar el salto en la participación que revelan las distintas fuentes entre los dos años disponibles: 2004 y 2016.




Como se ve, hay diferencias significativas que ameritan una evaluación más minuciosa. De todos modos, no hay discrepancia alrededor de la existencia de una mejoría registrada en estos doce años aunque es poco claro el resultado en cuanto a su cuantía.
También puede hacerse la estimación tomando como referencia la evolución del salario real. Descartando la EPH (dado que el INDEC anunció que, al menos por ahora, no revisará sus resultados), puede usarse la serie de empleo asalariado registrado del sector privado para aproximar sus valores. En términos anuales, entre 2004 y 2009 creció 27,1%, mientras que entre 2009 y 2016 apenas 9,8% lo que, acumulado, da un incremento cercano al 40%, bastante menor que la mejora registrada por las cuentas nacionales.
Si tomamos esa referencia que vale para alrededor de la mitad de los asalariados, resulta difícil imaginar que la otra mitad de trabajadores (estatales y "en negro") hayan tenido una evolución tanto más ventajosa como para elevar ese 40% a un 50% (CEPED o CETyD) o a un 60% (INDEC).
Las implicancias de los datos: la actualidad
La noticia de haberse alcanzado en 2016 un 52% de participación de los ingresos salariales no pareció sorprender. Es probable que una proporción mucho menor habría sido más acorde con la descripción dominante sobre la situación económica del año último. Además, al no brindarse datos oficiales de los años inmediatamente anteriores falta información útil para el análisis y la interpretación.
Pensemos en el último trienio. Hay fuertes indicios de que 2014 fue decididamente malo tanto en empleo como en materia de remuneraciones y que en 2015 (por lo menos en la primera parte) se han recuperado ambas variables. La descripción no es algo menor: en 2014 se perdieron cerca de 400.000 empleos, descendió dos puntos la participación salarial y hubo pérdida de salario real. De ser así, ¿cómo se explica la insistente afirmación acerca de que el año último fue no sólo malísimo, sino que la situación objetiva justificó los airados reclamos de diversos sectores sindicales, sociales y políticos? En cualquier caso ¿si este año ofrece indicadores mejores cómo se fundamentan las actuales demandas en comparación con su ausencia un par de años antes?
Una vez más se observa que la recuperación definitiva de las estadísticas públicas, incluyendo la tarea de revisión completa de los datos y el armado de series comparables es una tarea ineludible para comprender mejor lo que acontece e interpretar cómo actuamos. Igual, con cautela, podemos acercarnos a esa esquiva realidad.