viernes, 21 de julio de 2017

¿Se viene una nueva reforma laboral? Patricia Valli, Perfil, 21-7-17

Entrevista de Patricia Valli, diario PERFIL, 21-7-17 sobre la evolución reciente del empleo y los rumores sobre cambios en las normas que rigen las relaciones laborales habida cuenta de las modificaciones legales registradas recientemente en Brasil






El 60% de los empleos creados en la era Macri es de cuentapropistas

Crece la cantidad de trabajadores que realizan sus propios aportes. Mientras se suceden despidos y cierres de fábricas, la Casa Rosada alienta que haya más emprendedores.
22|07|17
11:28

¿Cambio de modelo o efecto colateral?

¿Cambio de modelo o efecto colateral? Foto:Cedoc
Más de la mitad de los puestos laborales que se crearon desde que asumió el Gobierno hasta abril de este año– según el último dato oficial disponible– responden a quienes trabajan “por cuenta propia”, monotributistas que corren con sus aportes jubilatorios y de salud. Lo que para el candidato bonaerense Esteban Bullrices la apuesta por los “emprendedores”, para otros es resultado de la expulsión de trabajadores asalariados que pasan a hacer “changas”. 
Así, desde noviembre de 2015 hasta abril de este año, se inscribieron 60 mil puestos de monotributistas generales –en las diferentes categorías de aporte– y otros 35 mil monotributistas sociales. Según los datos de la consultora Ecolatina en base a las cifras del Ministerio de Trabajo, en ese período, el empleo general creció 0,8%, por un total de 160 mil puestos. Eso representa que el 37% fueron monotributistas y el 21,8% de la variante social. El resto estuvo explicado por la creación de empleo público y trabajadores de casas particulares.
“Hay un cambio en la composición que no es menor, en tanto se observa una evolución diferenciada del empleo de acuerdo al tipo de contratación. Empleados de casas particulares, monotributistas y monotributistas sociales constituyen un heterogéneo grupo de trabajadores que alcanzaron tasas de crecimiento de entre 4% y 10% durante la gestión actual. Así, la cantidad de puestos bajo estas modalidades de empleo, más precarias que la de los asalariados, aumentó en 115 mil en el período bajo análisis”,detallaron en la consultora que fundó Roberto Lavagna.
Los autónomos, que también trabajan por cuenta propia, cayeron en 12 mil empleos. Pero esto estuvo “incentivado por los nuevos límites que poseen los monotributistas en su facturación”.
Así, hasta ahora el sector asalariado formal falló en ponerse al día con la creación de empleo. En casi un año y medio, se perdieron 53 mil puestos de trabajo, impulsados por la caída en construcción y la industria. La próxima semana se esperan los números de mayo, donde por el impulso de la obra pública debería verse una mayor recuperación en el sector de construcción. La prueba para la industria está vinculada al sector automotriz y la recuperación de Brasil.
Contexto. Para el economista especializado en empleo y docente de la Universidad de Buenos Aires, Javier Lindenboim, al crecimiento del cuentapropismo “hay que mirarlo en el contexto de una situación crítica de un año y medio y que probablemente es propio de un período de reacomodamiento que de otra cosa. La aparición y fuerte impulso del monotributo fue incluso anterior” a este gobierno.
En los países desarrollados, el promedio es del 10% de cuentapropistas. Según el sociólogo Daniel Schteingart –en base a datos de OCDE y Cedlas– en la Argentina el 24% trabaja por cuenta propia, mientras que en Brasil es el 33% y en Suecia, el 5%. “Las sociedades más desarrolladas del mundo son asalariadas, no cuentapropistas”, ponderó. “Hay una idea de que el cuenta propismo es el trabajador cool freelance pero en la Argentina está más asociado al que está en subsistencia. Tres cuartos del cuentapropismo es de baja calificación”, remarcó.

Con el cambio de Gobierno hubo expulsión del sector asalariado formal y un aumento del cuentapropismo de baja calificación. 
Contratos. La reforma laboral en Brasil, donde los nuevos ítems crean contratos especiales e incluso “con exclusividad”, plantea si será el futuro también para la Argentina. Para Lindenboim, el debate sobre reforma laboral es “necesario a condición que se haga en los verdaderos términos, sobre cómo generar productividad” pero no para generar condiciones que faciliten despidos. “Hay que ver si se hace con criterios de organización de la producción, eficiencia productiva, o son sólo intentos del sector empresario de sacar un jugo mayor a su propio personal”.

jueves, 20 de julio de 2017

Flexibilidad laboral, seguimos los pasos de Brasil? A. Katz Plato fuerte Radio Nacional 20-7-17

Es Brasil con sus cambios de normas laborales un espejo en el que debemos mirarnos? Pregunta Alejandro Katz en el programa Plato fuerte por Radio Nacional, 20-7-17




martes, 18 de julio de 2017

Luces que no disipan las sombras en materia laboral - Columna en El Cronista 18-7-17

Luces que no disipan las sombras en materia laboral


Los últimos datos conocidos sobre el empleo registrado mantienen la tesitura de los últimos meses: hay una recuperación de diversos componentes del empleo pero los asalariados privados actuales siguen siendo menos que los que había a fines de la gestión kirchnerista. En los 16 meses iniciales del gobierno de Cambiemos se agregaron 130.000 empleos registrados.
Esta cifra pudo haber sido mayor de no haberse perdido unos 50.000 puestos asalariados privados. La mitad de los empleos ganados corresponde a monotributistas y un tercio a empleos estatales (esto último desmiente las afirmaciones sobre una presunta masiva desafectación de servidores públicos).
Los nuevos empleos representan apenas una proporción equivalente a la del aumento de la población. Este aporte modesto no estaría mal si no fuera que en los últimos años el ritmo de creación de empleo venía declinando al punto de que la tasa de empleo mantuvo una persistente tendencia a la baja desde más del 43% en 2011 o 2012 a menos del 42% en todo 2014 y lo que se conoce de 2015. Es decir que la necesidad de creación de empleo ya venía acuciando a la economía y lejos se estuvo en 2016 de satisfacer tal requerimiento.
Las dificultades del último lustro en materia de empleo privado asalariado registrado se agudizaron en 2016 en especial en la industria y en la construcción.
La actividad manufacturera tenía su empleo estancado desde el segundo semestre de 2011 con una pronunciada baja en 2014 y una estentórea recuperación en la primera parte de 2015. Durante más de un año mostró luego disminuciones que aún no se revirtieron. Es posible que el primer incremento del nivel de actividad industrial luego de 15 meses, en mayo último, haya implicado un cambio en la demanda ocupacional. Pero esa información aún no está disponible. Si tomamos los ocho años que van desde abril de 2009 a igual mes de 2017 la industria creció en empleo protegido en los primeros 4 ciclos anuales y cayó en los 4 más recientes.
La construcción, en cambio, ha venido mostrando signos de recuperación significativa superando los niveles de empleo registrados entre 2012 y 2014 pero lejos de alcanzar el pico de mediados de 2015.
Al momento del recambio gubernamental el volumen de asalariados privados protegidos era apenas 10% superior al del inicio de la serie a comienzos de 2009. Ese nivel es el mismo que el registrado en abril último. Este resultado conjuga un alto aumento entre abril de 2010 e igual mes de 2011 y bastante menos en los ciclos terminados en abril de 2010, de 2012 y 2015 junto con pérdidas en los años concluidos en 2014 y 2016. Demás está decir que este quinquenio es totalmente diferente, no sólo en esta materia, a lo vivido a la salida de la crisis de 2002 cuando el crecimiento del empleo era explicado por los asalariados privados protegidos.


El país necesita encontrar un punto intermedio que garantice fuentes de empleo razonablemente remuneradas. Luego de la pérdida de capacidad de compra (al menos 2 puntos entre diciembre de 2015 e igual mes de 2016 para los privados) la lenta baja de los ajustes de precios ha permitido que en marzo y abril el salario real se recomponga. Ese debería ser el camino.

jueves, 13 de julio de 2017

¿Creación o destrucción de empleo en la actualidad?

Entrevista de Juan Strasnoy Peyre para su nota a publicar en EL ECONOMISTA, 13-7-17 acerca de la verosimilitud de la destrucción de empleo o la que sostiene que estamos en un proceso de creación de puestos de trabajo. Por dónde pasa la realidad?


miércoles, 12 de julio de 2017

martes, 11 de julio de 2017

La relevancia de la situación social - Clarin 11-7-17

Columna publicada en la sección Debates del diario CLARIN 11-7-17


Las empresas que se dedican a poner de manifiesto las opiniones y preocupaciones prevalecientes hoy en Argentina muestran a la situación económica (junto con la seguridad) en un lugar central.
Es por lo general ardua la tarea dirigida a expresar tal inquietud con información fehaciente. Esto vale más aún en Argentina luego de una década de destrucción de la credibilidad en las estadísticas públicas.
Las limitaciones subsistentes permiten, sin embargo, esbozar un panorama preliminar.
Los datos de empleo que tuvieron continuidad se refieren al trabajo registrado que comprende unos diez millones de asalariados y dos millones de no asalariados.
Entre los primeros, más de la mitad corresponde a quienes trabajan en el ámbito privado.
Allí es donde la situación es decididamente mala pues no sólo no creció (por ejemplo para atender el aumento de la población) sino que en abril de 2017 el número todavía es menor que el de fines de 2015. La creación de empleo desde el invierno pasado ha sido magra en relación a la pérdida de los primeros meses de 2016.
En el empleo público el volumen es similar al del cambio de gobierno y entre los no asalariados hay un crecimiento más significativo.
Ya se ha dicho que la delicada situación ocupacional actual está lejos de ser una novedad. En los cuatro años previos (coincidentes con el segundo mandato de Cristina Kirchner) el empleo privado creció apenas tres puntos porcentuales, es decir, ni siquiera alcanzó para cubrir el aumento poblacional.
Pero peor fue lo ocurrido en la industria y la construcción que iniciaron y terminaron dicho lapso con la misma dotación. En cambio, ramas como Enseñanza y Servicios sociales -siempre en el ámbito privado- ganaron entre 11 y 15 puntos.
Los asalariados privados eran a principios de 2012 el 55% del empleo registrado pero aportaron sólo el 17% de los nuevos empleos en el cuatrienio.
En paralelo, el empleo estatal acrecentó 20 puntos porcentuales su tamaño al pasar de poco más de 2,5 millones de personas a casi 3,1 millones. De ese modo, con una participación inicial del 24% contribuyó con casi la mitad del empleo creado en dicho lapso.
Estas pocas referencias sólo sirven para ilustrar que el desempeño laboral reciente continúa (o empeora) la situación precedente que era muy poco alentadora.
En materia de ingresos de las personas (o de las familias), siempre que aceptemos que los nuevos datos de INDEC pueden ser cotejados con los precedentes, reflejan un conocido empeoramiento en 2016 con un repunte reciente que deja el promedio de los ingresos laborales igual o algo mejor que en 2015.
Pero ese derrotero no es similar para los distintos componentes. De hecho, los pertenecientes a los deciles de menor ingreso caen de modo significativo en relación a 2015.
Antes se mencionó el empleo registrado. De los trabajadores en relación de dependencia privados se tiene la información de sus remuneraciones. Eso permite ver cómo las mejoras salariales obtenidas por los gremios se iban deteriorando por el alza de precios en cada ciclo anual. De todas maneras, la tendencia fue positiva hasta fines de 2012. De allí en más, todo el año 2013 arrojó una caída que llevó el índice del salario real de 120 a algo menos de 105 (el valor 100 corresponde a enero de 2009 cuando se inicia esta publicación del Ministerio de Trabajo).
En marzo de 2014, al tiempo que se estanca la creación de empleo se recuperan los ingresos de modo que a comienzos de 2015 el salario estaba tonificado volviendo a oscilar a lo largo de ese año. La caída en los primeros meses de 2016 es importante pero -llamativamente- algo menos profunda que la observada en 2014 y su recuperación notablemente más lenta.
Vale entonces reflexionar en torno de cierta discordancia entre las evidencias disponibles y la naturaleza y particularidades de la preocupación reflejada en las encuestas de opinión así como en las acciones y reclamos que expone la vida cotidiana.
¿Qué es lo que explica que la caída de empleo de 2016 muy similar a la de 2014 sea visualizada con tanta mayor intensidad?
¿Por qué ocurre algo parecido con la pérdida de la capacidad de compra del salario que, al menos para el empleo privado registrado, no fue tan fuerte el año último respecto a un bienio atrás?
¿Por qué, más allá de las diferencias entre los perceptores, si los ingresos ocupacionales, individuales o de las familias se habrían recuperado respecto de 2016, incluso respecto de 2015, perdura una convicción contraria?
Estos son interrogantes que merecen mayor atención para entender mejor el comportamiento de la sociedad argentina y, al propio tiempo, para encontrar adecuados remedios a las angustias presentes.

jueves, 6 de julio de 2017

Empleo e ingresos en el subibaja - Columna en EL ECONOMISTA, 6-7-17

Columna en EL ECONOMISTA 6-7-2017

EMPLEO E INGRESOS EN EL SUBIBAJA

La recuperación de la generación de empleo, asociada con la dinámica del ciclo económico, debe ser acompañada con una recuperación de los ingresos reales

Por Javier Lindenboim Director del CEPED e investigador del CONICET

Acompañando el tímido ritmo de recuperación de la economía, los últimos meses han mostrado una modesta creación de empleo. Al menos de empleo registrado. Cuando dispongamos de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del segundo trimestre se podrá comparar con los niveles ocupacionales -tanto de empleo protegido como del precario– de un año atrás.

Los datos graficados muestran, por un lado, la declinación constante de la creación de empleo privado y, por el otro, la manera en que el conjunto de la ocupación fue sostenida, de modo progresivo, en la creación de empleo estatal. En lapsos anuales referidos a los meses de abril se observa este proceso y el modo en que el último año hubo mayor creación que en el período previo y que tal reversión se logró pese al mucho menor peso del empleo público.


Dentro de lo que aquí se denomina sector privado se ubica tanto el empleo asalariado en empresas como en hogares, así como el trabajo autónomo y el de los monotributistas. Este sector conformaba, al comenzar 2012, cuando empieza la serie de datos, tres cuartas partes del total del empleo registrado. A fines de 2015, sin embargo, el mismo conjunto dio cuenta de apenas un tercio del empleo registrado creado en cuatro años. Los asalariados privados, que explicaban al inicio más del 70% de dicho sector, aportaron apenas la mitad del mismo en el cuatrienio. Es una manera indirecta de aludir al serio problema que acumula el país en el último quinquenio en materia de generación de riqueza y, por lo tanto, de absorción ocupacional.

Si se circunscribe el foco a los dependientes de las empresas privadas, las oscilaciones son intensas. El zigzag del empleo sigue bastante bien lo ocurrido con el ciclo económico, que presentó sucesivas altas y bajas en la producción. En los doces meses terminados en abril último se registraron tan sólo unos 13.000 puestos nuevos. La incógnita reside en saber si esta mínima recuperación es parte del subibaja o, en cambio, se ha tocado fondo y con lentitud se inicia un período de recuperación.

Al interior de este núcleo, dos son los sectores más afectados: los trabajadores de la industria y los de la construcción. Es cierto que a fines de 2015 el número de ocupados en ambos sectores era casi idéntico al de fines de 2011, reflejando los avatares económicos (las restricciones a la importación y el cepo, principalmente). Un año y medio más tarde, la construcción mantiene su volumen de empleo y la industria perdió 5% de su dotación.


La industria y la construcción explican sólo poco más de un quinto del empleo asalariado privado total (y menos del 10% del empleo total), aunque su incidencia económica y social es más importante que tal participación. En todo caso es preocupante la anemia ocupacional de los asalariados privados como, a la recíproca, es auspicioso el incremento del resto de los componentes del empleo protegido.

A los vaivenes del número de ocupados se ha venido sumando la dispar evolución de la capacidad de compra de los ingresos laborales. Aquí se ve el deterioro a lo largo de 2013, el abrupto impacto de la devaluación del verano de 2014 la ulterior recuperación y la meseta de 2015 seguida del deterioro de los primeros meses de 2016 y su lenta y zigzagueante recuperación. A comienzos de 2017 el nivel era cercano al de comienzos de 2013 pero en abril último el salario real estaba sólo 10% por sobre el de enero de 2009 es decir mejor que en 2014 o 2016 y varios puntos menos que en 2015.

Debe tenerse presente también que la heterogeneidad en el tipo y calidad de los empleos adiciona complejidad a la situación descripta. La recuperación de la generación de empleo asociada con la demorada dinámica del ciclo económico debe ser acompañada con un programa de recuperación de los ingresos reales. Es posible que acuerdos como el alcanzado para la actividad docente bonaerense señalen una dirección propicia aunque perfectible.