viernes, 28 de diciembre de 2012

Complicada despedida del año

El agitado año 2012 termina con imágenes que hacía once años no veíamos.
Se multiplicaron los asaltos a locales comerciales (por lo general grandes cadenas minoristas) con una llamativa furia en la acción de quienes los protagonizaron.
Algunas voces intentaron explicarlos a partir de la gravedad de la situación social la cual, a su vez, deriva de una conjunción de hechos: se terminó la época de aumento del empleo por centenares de miles; está en cuestión la posibilidad de que los salarios (que van por la escalera respecto de los precios que transitan por el ascensor, como decía Perón) puedan tener éxito en esa desigual carrera; retorna la preocupación en el sector del trabajo por el nuevo avance del porcentaje de asalariados desprotegidos, entre otras razones perceptibles.
En el gobierno, por su parte, se optó por imputar primero a los dirigentes sindicales y finalmente la Presidenta cargó con el conjunto de la dirigencia del partido justicialista. Pese a la enorme dificultad de conciliar esa concepción con los centenares de locales asaltados en decenas de ciudades esa tesitura agrega una vez más la mirada crítica en el afuera de la gestión oficial aunque no puedan probarse los argumentos esgrimidos.
Entre unos y otros se encuentran algunas aproximaciones que reconocen lo serio de la situación pero descreen del cataclismo. Reconocen que en episodios anteriores hubieron grupos que fogonearon no poco de aquellas situaciones dramáticas (1989? 2001?) y que pueden haber tenido alguna presencia en algunos focos la semana anterior pero resulta inverosímil entender que lo ocurrido se debe a una perversidad conspirativa (se dice, al respecto, que si ello hubiera sido posible otros pudieron haber sido los resultados de las marchas y los paros de los meses recientes). En otros términos, es cierto que Argentina luego de diez años de importante crecimiento económico muestra una dinámica de estancamiento y con reaparición de signos preocupantes en materia laboral y de distribución del ingreso. Claro que esto es lo que puede apreciarse por sobre la bruma producida por la perversa acción oficial en materia de estadísticas públicas.
Al día siguiente de los primeros saqueos, horas después de la imputación oficial a los sindicalistas fui convocado por el diario Perfil para pensar sobre las posibles conexiones entre la situación sociolaboral y tales episodios. De eso se trata en el audio que se acompaña


y se copia también la nota publicada que incluye una pequeña referencia a tal conversación

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