jueves, 13 de abril de 2017

LA IMPRESCINDIBLE INVERSIÓN PRODUCTIVA El Economista 13-4-17

LA IMPRESCINDIBLE INVERSIÓN PRODUCTIVA

Es precio que los empresarios tomen el riesgo de invertir: su carencia en los años recientes nos llevó al estancamiento actual

El empleo asalariado informado por los empleadores del sector privado fue, en enero de 2017, alrededor de 1% más bajo que un año atrás. En relación con la dinámica poblacional, la situación es doblemente deficitaria en la medida en que el aumento anual gira en torno del 1%

Esa es la fotografía del momento más reciente del que se disponen datos que no hay dudas que implica la preocupación fundada de los trabajadores, tanto de los miles que se quedaron sin sus puestos como de quienes en las cercanías se preguntan sobre su propio futuro.

Es cierto que otras categorías ocupacionales de empleo registrado han mostrado un desempeño más auspicioso, pero no puede olvidarse que de los doce millones de personas en tales condiciones la mitad pertenece al grupo antes señalado: el de los trabajadores en relación de dependencia en unidades económicas de propiedad privada. Si a ello se adiciona el hecho de que los ingresos, en especial los salariales, se han venido moviendo más vale por debajo de la dinámica de los precios, queda configurado un panorama inquietante que está en la base de diversos reclamos sectoriales.

No obstante lo indicado, no deben perderse de vista algunos importantes aspectos del comportamiento del empleo en los últimos años en especial en lo referido  –precisamente- al componente mayoritario de los asalariados privados protegidos.

Como vemos en el gráfico, en un lustro el aumento de ese tipo de empleo ha sido casi nulo o, al menos, muy exiguo. Tanto que no alcanzó el ritmo de aumento de la población. Entre enero de 2012 y enero de 2015, por ejemplo, no sólo hubo caídas para nada despreciables en los tres años sino que el incremento acumulado fue de apenas 1,5%.

Cuadro Lindem

Conflictos

Este recordatorio vale para reflexionar acerca de las razones por las que para diversos sectores la escasa recuperación registrada en los meses recientes que no alcanzó a compensar la mayor pérdida de comienzos de año revela un dramatismo que no existió en circunstancias similares en los años previos. En efecto la oscilación año a año muestra que pérdidas y expansiones existieron y no se expresaban socialmente con la agudeza que se aprecia en la actualidad.

Puede decirse que en parte se deba a que no se avizora un horizonte de crecimiento. Puede también adjudicarse a la agudización del proceso inflacionario pues, pese a que ya nos habíamos acostumbrado a un crecimiento anual de los precios en torno del 25%, el incremento hasta llegar al 40% es un salto demasiado importante. Puede también pensarse que para algunos núcleos estas dificultades del sector laboral no hacen más que corroborar las afirmaciones que hacían aún antes del inicio de la gestión gubernamental de Cambiemos dado que se anunciaban todo tipo de calamidades. Muchas no se cumplieron (como la afectación de la política social que no se suprimió sino que se vio impulsada positivamente) pero, no obstante ello, este componente de la realidad servía a aquel propósito “verificador”.

Probablemente la dilucidación de estas cuestiones lleve tiempo y la sociedad tiene mayores urgencias.
  
No deberíamos olvidar, sin embargo, que los mayores aciertos y otras veces los errores en las decisiones gubernamentales se procesan en el capitalismo en el marco de la interacción entre el capital y el trabajo. Y que las políticas redistributivas son eso, reacomodamientos respecto del reparto que se produce originalmente en el ciclo productivo. De manera que tanto en el amplio período en que los empresarios “se la llevaban en pala” –utilizando la conocida expresión de la ex Presidente- como en la actualidad es imprescindible que los empresarios tomen el riesgo de la inversión. Su carencia en los años recientes nos llevó al estancamiento actual. De donde es más crucial aún su pronta materialización. Entre tanto desde el ámbito estatal se puede impulsar la parte de la inversión que le es propia, aunque sea acotada cuantitativamente.

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